
Dar impulso a un Programa de Inversión Industrial que contemple más ayudas públicas y nuevos mecanismos para atraer capital privado es la solución que ha anunciado la presidenta del Gobierno de Nafarroa, María Chivite, para poner freno a la crisis que vive este sector en el herrialde.
Ha sido un primer avance de la propuesta que se llevará con mayor nivel de detalle a la próxima convocatoria de la Mesa de Industria. «Nuestro objetivo es que, para los próximos cinco años, las ayudas públicas aumenten su impacto; que lleguen a muchas empresas y que tengan mayor calado», ha explicado.
Como referencia, se ha tomado un documento recientemente publicado por la Comisión Europea denominado “Una brújula de la competitividad”, en el que se incluye una financiación mixta entre ahorros e inversiones y un presupuesto reorientado como ayuda a la capacidad de las empresas.
En dicha Mesa de la Industria está previsto que se recojan las principales necesidades del sector para establecer los objetivos prioritarios de este nuevo esfuerzo inversor, además de que Chivite ha adelantado que el Instituto Navarro de Inversiones (INI) licitará la próxima semana la elaboración de un diagnóstico y plan de acción para potenciar el crecimiento económico de Nafarroa.
La presidencia ha descrito que, además de los seis sectores en los que ya se trabaja desde la “Estrategia S4”, también se pretende hacer hincapié en «el sector aeroespacial, la electrónica, la construcción industrializada y sostenible o la biología sintética», que podrían ser objeto de impulso.
Desde finales de 2019, el Departamento de Industria ha destinado 238 millones de euros en ayudas directas a las empresas, vehiculados en 17.400 expedientes y el Ejecutivo foral ya trabaja para que se puedan desplegar los Fondos de inversión a largo plazo europeos (FILPE), ideados para contribuir a la financiación de la economía real. Se trata de un instrumento que permite movilizar capital privado para pymes y empresas no cotizadas.
«Amenazas externas»
Chivite ha matizado que la industria navarra «no muestra debilidades internas, pero sí está tremendamente expuesta a las amenazas externas». Entre ellas, ha citado a «la guerra, el aumento de costes de la energía y el corte de las cadenas de suministro».
«Estas amenazas resurgen con mayor fuerza por el imperialismo económico que quieren imponer Estados Unidos y China», ha remarcado Chivite, reclamando la actuación de la UE para mejorar la competitividad de la industria europea, «sin caer en guerras comerciales que perjudican a todos los agentes».
Según datos oficiales, la industria en Nafarroa supone ahora mismo el 315 del PIB foral y da empleo a 89.000 trabajadores, un 36% más que en la última década. A lo largo del año pasado se crearon o ampliaron capital 17 empresa por cada una que se extinguió y se realizaron inversiones en este sector por valor de 153 millones, la cifra más alta desde 2019.
Asimismo, el herrialde tiene la segunda mayor tasa de actividad empresarial consolidada del Estado español y de las mayores de Europa, lo que quiere decir que el grado de supervivencia de las nuevas empresas es mayor que en otras comunidades. Además, las empresas navarras son las que antes pagan a sus proveedores, con un retraso de pago medio de 10 días, lo que es muestra de solvencia, se apunta desde el Ejecutivo foral.

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