Pablo Ruiz de Aretxabaleta

A la sombra de Gaza, Israel se apropia de Cisjordania con 22 colonias más

Con el foco en Gaza, Israel avanza en la anexión de Cisjordania con menor eco, aunque no oculta que su objetivo es impedir la creación de un Estado palestino. Así lo confesó el ministro Bezalel Smotrich al anunciar la creación de otras 22 colonias, la mayor aprobación simultánea en tres décadas.

 Colonos levantan carpas y banderas en Bruquin después de destruir propiedades palestinas.
Colonos levantan carpas y banderas en Bruquin después de destruir propiedades palestinas. (Wahaj BANI MOUFLEH | MIDDLE EAST IMAGES | AFP)

Israel creará 22 nuevas colonias en Cisjordania, según decidió el gabinete de seguridad israelí la semana pasada y desvelaron ayer el ministro de Defensa, Israel Katz, y el de Finanzas, Bezalel Smotrich. «Esta es una decisión histórica [...] que transforma la región y define el futuro de los asentamientos israelíes en Cisjordania en los próximos años», señaló Katz, miembro del Likud, el partido del primer ministro, Benjamin Netanyahu.

Smotrich, un colono de extrema derecha que también es responsable de la gestión civil en Cisjordania, es decir, el verdadero gobernador del territorio palestino, publicó un mapa con los 22 asentamientos repartidos por toda Cisjordania, atomizando aún más un territorio fragmentado por la colonización judía.

Dos de las 22 colonias, Homesh y Sa-Nur, son particularmente simbólicas: situadas en el norte de Cisjordania, cerca de Nablus, fueron evacuadas en 2005 en el marco de la retirada israelí de la Franja de Gaza. Otras cuatro, son nuevos asentamientos a lo largo de la frontera con Jordania.

Smotrich, líder del Partido Sionista Religioso, declaró que el objetivo al que se dedica su vida es impedir la creación de un Estado palestino. Aunque el Gobierno de Netanyahu es uno de los más ultras de la historia israelí y ha vulnerado cualquier legislación internacional en el avance de la ocupación de Palestina, la colonización es una estrategia de Estado y ha continuado bajo todos los Ejecutivos israelíes, de izquierda y de derecha.

Se ha intensificado particularmente desde el comienzo de la guerra desencadenada contra Gaza, que Israel ha acompañado con ataques con medios de guerra a poblaciones en Cisjordania, golpeadas a su vez por la violencia de los colonos que, protegidos por el Ejército, asaltan y queman localidades palestinas.

No faltó la justificación mesianista. «No tomamos una tierra extranjera, sino la herencia de nuestros antepasados El siguiente paso es la soberanía», afirmó Smotrich. 

Unos 700.000 israelíes viven en colonias en Cisjordania, entre tres millones de palestinos recluidos en «bantustanes» con fuertes restricciones a sus movimientos, un régimen de apartheid denunciado por la propia Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Impedir un Estado palestino

Los líderes israelíes, que han constatado su impunidad total para llevar a cabo todo tipo de crímenes en Palestina, ya no intentan ocultar sus objetivos. Así, Katz confirmó que se trata de «una medida estratégica que impide la creación de un Estado palestino que pondría en peligro a Israel» y describió las nuevas colonias como «una declaración clara sobre el futuro del país». 

La comunidad internacional considera ilegal cualquier colonia en territorio militarmente ocupado, como es el caso de Cisjordania desde 1967, pero Israel legaliza estas colonias como política de Estado.

El movimiento colono se instala en contenedores o estructuras precarias, protegidos por las fuerzas de seguridad y con garantía de servicios de electricidad y agua, en acciones que luego son legalizadas por el Gobierno.

Nueve de las 22 colonias, cuya construcción ha comenzado en los últimos días, son de nueva creación y el resto legalizan ocupaciones de facto.

La ONG israelí Peace Now  denunció que se trata de la aprobación simultánea más numerosa desde los Acuerdos de Oslo de 1993, el fiasco que dividió el territorio palestino en tres zonas y estipuló una retirada gradual de tropas israelíes que no se produjo. «El Gobierno israelí ya no finge lo contrario: la anexión de los territorios ocupados y la expansión de los asentamientos son su objetivo principal», denunció Peace Now.

Las decisiones sobre las colonias ya no se toman en reuniones gubernamentales abiertas, sino dentro del gabinete de seguridad, cuyas decisiones son clasificadas, un secretismo que la ONG vincula a preocupaciones por posibles acciones del Tribunal Penal Internacional, que ha abierto investigaciones sobre la expansión de asentamientos israelíes como posibles crímenes de guerra.

En julio de 2024 la CIJ –el máximo tribunal de la ONU– ya advirtió de que Israel tiene la obligación de reparar los daños causados por la ocupación, devolver las tierras tomadas desde 1967, evacuar a todos los colonos y permitir el regreso de los palestinos a sus lugares de origen.

Colonización acelerada en tres años

Según Peace Now, desde la formación del actual Ejecutivo en diciembre de 2022, Israel ha aprobado oficialmente la creación de 49 nuevos asentamientos en Cisjordania, planes para la construcción de más de 8.700 casas y ha confiscado y declarado «estatales» 2.419 hectáreas de tierras palestinas –casi la mitad de todo de lo que se ha apropiado tras los acuerdos de Oslo–.

La demolición masiva de construcciones palestinas, el rechazo del 98% de las solicitudes de edificación a los palestinos y el rechazo de los documentos que prueban la propiedad de la tierra palestina refuerzan las condiciones para la anexión.

El pasado lunes, el ministro de Asuntos Estratégicos, Ron Dermer, amenazó con la anexión israelí de Cisjordania si Gran Bretaña y el Estado francés, entre otros países, reconocían al Estado palestino, como habían insinuado.

Pero la  complicidad de la comunidad internacional, incluida la inoperancia de la ONU para hacer cumplir sus resoluciones, son el caldo de cultivo en el que el sionismo se adueña del territorio palestino. La ONU denuncia periódicamente la ilegalidad de las colonias como uno de los obstáculos para una solución que identifica con la creación de «dos Estados». Pero esta quimera hace tiempo que se demostró imposible de materializar en los «bantustanes» en los que Israel ha convertido el territorio palestino.