Agustín GOIKOETXEA BILBO
BILBO

ETA prueba su voluntad de desarme con un paso plenamente verificado

Los verificadores revelaron ayer en Bilbo que ETA y la comisión internacional que ellos conforman dieron comienzo en enero a un proceso de inventariado y de puesta «fuera de uso operativo» del arsenal de la organización. El paso inédito dado a conocer por Ram Manikkalingam está avalado por imágenes de dos representantes de ETA y de este miembro de la CIV y de su compañero Ronnie Kasrils inspeccionando las armas y explosivos.

Con una expectación mediática propia de grandes acontecimientos, y en un escenario ligado a la historia de Euskal Herria, cinco miembros de la Comisión Internacional de Verificación (CIV) anunciaron ayer en el Hotel Carlton, en Bilbo, que han constatado que ETA ha sellado y puesto «fuera de uso operativo» una cantidad determinada de armas, munición y explosivos. Todo ello fue grabado en vídeo.

En esas imágenes, luego divulgadas a través de la red por BBC y NAIZ a todo el mundo, se observa a dos representantes de la organización armada vasca junto a los verificadores Ram Manikkalingam y Ronnie Kasrils. Asimismo, se adjuntó en dos folios un detallado inventario de las armas, munición y explosivos que han sido inutilizados, como muestra del compromiso adquirido por ETA y ratificado con este nuevo gesto de significativo valor.

La Comisión, manifestó Ram Manikkalingam, tiene la confianza de que este paso «es creíble y significativo». Quien ejerce funciones de coordinador de la CIV argumentó que consideran que el paso dado «conducirá a la puesta fuera de uso operativo de todas las armas, munición y explosivos» de la organización armada vasca.

En el documento entregado a los medios de comunicación se recoge el material que Euskadi Ta Askatasuna, en presencia de la Comisión Internacional de Verificación, procedió en enero a precintar, como prueba de su voluntad de dejar de ser una organización armada. Se trata de un fusil G3 largo, una pistola Smith-Wesson 22 long rifle, un revólver Smith-Wesson Lady Smith, un revólver Arminius HW 1G, 300 balas y dos granadas de carga hueca, así como distintas cantidades de explosivo y cordón detonador, acompañado de temporizadores.

«Desde nuestra experiencia en estos procesos -precisó el director del Dialogue Advisory Group y profesor en la Universidad de Amsterdam-, inventariar y poner fuera de uso operativo las armas, munición y explosivos es un paso necesario previo al desarme completo». Quien fuera asesor de la presidenta de Sri Lanka para las negociaciones con los Tigres Tamiles en los 90 añadió que tienen «la esperanza de que esto puede conseguirse con el apoyo de todos los actores políticos y sociales», a quienes agradeció su colaboración.

En esa línea, Manikkalingam indicó que la Comisión seguirá trabajando «con determinación e imparcialidad en aras a una paz duradera».

En la comunicación ante un salón atestado de periodistas y más de algún curioso, estuvo acompañado por Ronnie Kasrils, ex ministro de Inteligencia y viceministro de Defensa de Sudáfrica; Fleur Ravensbergen, coordinadora de la Comisión y subdirectora del Dialogue Advisory Group; Chris Maccabe, ex director político de la Oficina de Irlanda del Norte de Gran Bretaña y ex jefe de Regímenes Penitenciarios; y la ecuatoriana Aracelly Santana; ex representante adjunta del Secretariado General de las Naciones Unidas, jefa adjunta de Misión en Nepal (UNMIN) y ex directora de la Oficina de las Américas, Departamento de Asuntos Políticos de la ONU. No estuvo en el acto de la capital vizcaina otro de los miembros de la Comisión Internacional de Verificación, Satish Nambiar, ex vicejefe del Estado Mayor del Ejército indio y ex comandante y jefe de misión de la Fuerza de Protección de las Naciones Unidas en la ex Yugoslavia en 1992 y 1993.

Dos años y medio de trabajo

En la declaración, leída en castellano e inglés, Ram Manikkalingam recordó cómo la CIV se constituyó el 28 de setiembre de 2011 para verificar «el alto el fuego permanente, general y verificable declarado por Euskadi Ta Askatasuna el 10 de enero del aquel año» y luego la posterior comunicación de la organización armada del 20 de octubre en la que decretó «el final definitivo de la violencia». En su tarea, la Comisión -aclaró quien se encarga habitualmente de ser su portavoz- «ha verificado que ETA ha cumplido con su compromiso de cesar todo tipo de asesinatos, atentados, amenazas y extorsión».

En los cerca de dos años y medio transcurridos desde su creación, comentó, la CIV ha trabajado «estrechamente» con los actores políticos y sociales vascos. Citó al Ejecutivo de Lakua, partidos políticos, sindicatos, Confebask y representantes de la Iglesia católica. A todos ellos, agradecieron «su ayuda y apoyo» en la tarea de verificar el alto el fuego y el final definitivo de la actividad armada de ETA.

Manikkalingam resaltó que en su última visita a Euskal Herria, hace un año, constataron «los avances positivos» y manifestaron a todos los actores su deseo de que se intensificaran los esfuerzos para consolidar el final de la violencia. Fue entonces, subrayó, cuando la Comisión les animó «a dar nuevos pasos y adoptar medidas que incrementaran la confianza».

Dos meses después, según desveló ayer a la opinión pública la CIV, ETA les solicitó de manera confidencial que incluyera en su mandato la verificación de «un proceso unilateral de sellado y puesta fuera de uso operativo» de sus armas, munición y explosivos. Esta demanda de la organización, añadió Manikkalingam, fue aceptada.

Después del verano, en setiembre de 2013 -según el relato dado a conocer ayer en la comparecencia de Bilbo-, ETA transmitió a la Comisión Internacional de Verificación que estaba dispuesto a dar el primer paso en ese proceso, «el cual tuvo lugar en enero de 2014 en presencia de la Comisión».

Según se constata en un video de minuto y medio, dos representantes de Euskadi Ta Askatasuna, así como Ram Manikkalingam y Ronnie Kasrils, tomaron parte en el acto en el que verificaron que la organización armada vasca sellaba y dejaba «fuera de uso operativo» una cantidad determinada de su arsenal.

La secuencia discurre ante una mesa cubierta por una sábana blanca sobre la que se colocaron ordenadamente las armas, munición y explosivos que ETA ha precintado, con el anagrama de la organización y en la pared, una lámina con una reproducción del cuadro ``Guernica'' de Pablo Picasso de testigo.

Enorme exceptación mediática desde primera hora del día

Una gran expectación mediatica ha rodeado esta última visita de los miembros de la Comisión Internacional de Verificación (CIV) a Euskal Herria, que tuvo su colofón en los previos a la comparecencia convocada para las 14.00 en el céntrico Hotel Carlton.

Si la víspera fueron varios los medios y agencias que se apostaron en el aeropuerto de Loiu aguardando la llegada de los verificadores, ayer sucedió lo propio ya que cámaras y fotógrafos estuvieron desde primera hora de la jornada buscando a los protagonistas en distintos espacios.

Desde las 9.00, radios y televisiones ya ocupaban espacio en el amplio Salón Imperial, donde desarrollaron programas especiales, contando con invitados y reforzando los recursos humanos. En el exterior, numerosos unidades móviles mostraban que en el lugar iba a suceder algo importante dada la cobertura.

En el interior, numerosos medios de comunicación vascos e internacionales. También un «reportero» que se hizo popular con una perfomance en la rueda de prensa de expresos vascos en enero en Durango y que hizo temer un nuevo «show» aprovechando la entidad del acto. Luego todo discurrió de modo normal, sin eclipsar la noticia. A.G.

El PP fue el único partido importante que no acudió al encuentro, pero lo criticó

Los componentes de la Comisión Internacional de Verificación (CIV) tuvieron ayer una agenda apretada antes y después de la comparecencia ante los medios de comunicación en el Hotel Carlton, que se retrasó unos minutos por ese motivo. Fue pública y notoria la presencia de la mayoría de la clase política, así como representantes de los sindicatos y del ámbito social de Euskal Herria.

En los encuentros estuvo el PSE pero no el PP, quien el jueves llegó a decir en público que no les había llegado ninguna invitación. Ese dato se conoció por boca de su presidenta, Arantza Quiroga, quien posteriormente, en declaraciones a Efe, señaló que en ese supuesto tampoco hubieran participado en un encuentro con los integrantes de la CIV porque no conceden «legimitidad» a la Comisión. No obstante, luego fueron de los primeros partidos que comparecieron para valorar la declaración.

La ronda de contactos la abrieron los verificadores con el lehendakari, Iñigo Urkullu, a quien siguieron Rodolfo Ares y José Antonio Pastor, del PSE. La delegación jeltzale la conformaron el presidente del EBB, Andoni Ortuzar, y Joseba Aurrekoetxea, mientras que por EH Bildu estuvieron Alberto Unamunzaga, Oskar Matute, Hasier Arraiz y Rufi Etxeberria.

Del ámbito sindical, acudieron los secretarios generales de ELA y LAB, Adolfo Muñoz y Ainhoa Etxaide, así como miembros de otras centrales. Por Confebask estuvieron Miguel Ángel Lujua y Nuria López de Gereñu. También acudieron a la cita representantes de la Iglesia católica, además de otros colectivos interesados en la resolución del conflicto político. A.G.