GAIAK

Parque de los Sentidos, una lección de ecología en Noain

Un amplio espacio de jardines, huerta, bosque, estanque y edificio bioclimático que constituye un pulmón verde, hermoso a la vista y el oído, reconfortante… y pionero en Euskal Herria. Es el «Parque de los Sentidos» de Noain. Cinco sentidos, cinco espacios.

El parque de los sentidos es pionero en Euskal Herria,

En Noain cuidan con mimo su Parque de los Sentidos y el edificio circular Lorenea, construido con fardos de paja y ubicado en el propio parque. No es de extrañar: además de constituir un espacio idóneo para disfrutar de jardines de cinco estilos e interactuar con la naturaleza, el complejo ha recibido galardones a nivel mundial de manos de organismos medioambientales y gobiernos.

No hay espacios como este en toda Euskal Herria, ni en su entorno. Existen jardines, parques botánicos, centros de interpretación… pero no un espacio que aúne tantos aspectos de la naturaleza y el medio ambiente y además sea de titularidad municipal. Y es que fue el Ayuntamiento de Noain el que puso en marcha el Parque de los Sentidos y lo mantiene. Pero la idea original, el visionario que percibió la posibilidad de estos 25.000 metros cuadrados de naturaleza, fue el iruindarra Mikel Baztan, quie fue nombrado director técnico de parques, jardines y zonas verdes del Ayuntamiento de Iruñea.

Cada sentido, su propio espacio

El Parque de los Sentidos se divide en cinco espacios, cada uno de ellos relacionado con un sentido. El primero, el dedicado al gusto, es la huerta. El segundo, relacionado con el olfato, es el jardín mediterráneo. Viene luego el jardín francés, conectado con el tacto, el inglés, más paisajístico y por tanto visual, y finalmente el japonés, relacionado con el oído.

El parque comprende dos áreas principales, muy distintas entre sí, como son el espacio destinado a los jardines de los sentidos y la zona dedicada al bosque autóctono. La primera cuenta con 25.000 metros cuadrados y un diseño muy ordenado, dibujado con esmero, en el que a lo largo del año se producen cambios evidentes y visibles a los ojos del visitante, en función de las estaciones. La zona de bosque autóctono es algo más grande, 30.000 metros cuadrados, con mucha menor intervención humana.

El Parque de los Sentidos presenta más de 300 variedades de plantas y flores, la mayoría de ellas señalizadas con su nombre, y en esta época del año ya comienzan a coger cuerpo y color.

Mikel Baztan fue el impulsor inicial de este extraordinario parque, allá por el año 2004. Cuando tuvo la idea de aunar botánica y sentidos corporales en este espacio, lo primero fue explicar la idea a sus compañeros del equipo de jardinería municipal, hacerles ver tanto el esfuerzo que supondría su ejecución como la satisfacción que les proporcionaría posteriormente. Logró contagiarles su entusiasmo. El segundo paso fue convencer al Ayuntamiento, que tras hacer cuentas y valorar el beneficio que sin duda iba a suponer para Noain semejante parque, dio el sí. La construcción se inició en 2005 y la inauguración tuvo lugar en junio de 2006.

Un pulmón verde

«El objetivo del parque era y es doble. Por una parte –explicaba Baztan–, buscábamos recompensar a Noain mismo, porque es un municipio bastante duro a nivel urbanístico, rodeado de polígonos, carreteras… en fin, que nos merecíamos un pulmón verde. Y por otra parte, queríamos prestigiar este pueblo hacia fuera, tener algo que le hiciera atractivo al visitante». Iniciaron un programa de educación ambiental, primero en las escuelas del pueblo, pero que muy pronto se extendió al exterior.

Los habitantes de Noain tienen como algo muy suyo el Parque de los Sentidos. Por ejemplo, cada niño o niña nacida en el municipio cuenta con su propio árbol apadrinado. Ello ha conllevado, entre otros resultados y en combinación con la intensa educación medioambiental escolar, que la partida destinada a reparar daños por vandalismo simplemente no exista en el Ayuntamiento de Noain.

El segundo pilar en que se asienta el Parque de los Sentidos es el edificio Lorenea, que cumple una doble función: acoger al servicio de Jardinería y Agenda 21 municipal y servir de centro de recepción a los visitantes del parque. Basta recorrerlo con la mirada desde el exterior para comprender que es un edificio singular, por su forma circular, su tejado vegetal, sus cristaleras… Pero cuando Mikel Baztan explica cómo se levantó y cómo se mantiene es cuando se entiende plenamente su filosofía ecológica y sostenible.

Para empezar, se construyó con fardos de paja prensada. No fue fácil convencer al Ayuntamiento de que una dependencia municipal tuviera su sede en un edificio estructuralmente tan alternativo, pero se logró. El arquitecto Iñaki Urkia, que ya contaba con una prolongada trayectoria en la construcción con paja, se encargó del proyecto, que recibió importantes subvenciones estatales, hasta el punto que su coste fue cero para el municipio de Noain y además salió ganando en la «factura ambiental».

«Medimos la huella del carbono emitido en la construcción y transporte de los cristales, el porlán, las baldosas… y nos dio un resultado de 9 toneladas. Luego medimos la inmisión, esto es, el carbono absorbido por el edificio, sobre todo por la paja y la madera utilizadas, y resultó que ascendía a 24 toneladas. Es decir, que con la construcción ecológica de Lorenea logramos un cociente positivo de 15 toneladas. Y eso que no tuvimos en cuenta lo que acumula el suelo, que al ser de tierra también recoge carbono», explica Mikel Baztan.

Edificio bioclimático

Basta entrar en Lorenea para comprobar que en el interior la temperatura es cálida, agradable. Y no hay ninguna calefacción encendida. El secreto está en que es un edificio bioclimático, lo que significa que está diseñado para captar la máxima energía y consumir la mínima, logrando de esta forma una climatización adecuada tanto en invierno como en verano.

Por una parte, el edificio está bien orientado, de forma que la parte acristalada se orienta al sur y recibe así el sol del invierno, mientras que el alero perimetral impide que se recaliente en el estío. Por otra parte, la paja con la que están construidas las paredes y tejado es un magnífico aislante. Cuando no luce el astro rey recurren a una estufa mixta pelet-leña, alimentada prácticamente con los desechos arbóreos resultado del trabajo habitual del servicio de jardinería municipal. Resultado, 20 euros de gasto para mantener caliente durante todo el invierno este edificio de 200 metros cuadrados.

En cuanto a la energía eléctrica utilizada, esta proviene en un 50% de placas fotovoltaicas y un aerogenerador. La guardan en baterías y con ella cubren gran parte de sus necesidades, a excepción de la cafetera y las cámaras frigoríficas, uno de sus retos pendientes.

Varios premios internacionales

En los últimos años Noain ha recibido más de una veintena de premios, tanto a escala de Nafarroa como del Estado español e internacionales. Entre ellos, cuatro reconocimientos de Naciones Unidas, especialmente el obtenido en 2006 por la metodología municipal de jardinería ecológica y el logrado en 2014 por el Parque de los Sentidos y Lorenea, al ser considerado uno de los 50 mejores proyectos ambientales a nivel mundial.

Al ser premiado en Dubai en el año 2010 –lo que conllevó una jugosa dotación económica–, Baztan quiso saber cuál había sido el factor que inclinó la balanza, pues era consciente de que se habían presentado realizaciones mucho más ambiciosas y de mayor inversión económica. El argumento que le dio el jurado fue que no habían valorado tanto la dimensión del proyecto como la replicabilidad del mismo, esto es, su potencial para ser aplicado en cualquier municipio de proporciones similares a Noain. Así pues, desde el pequeño valle de Elortz se está dando una gran lección al mundo en materia de acción ecológica y medioambiental.