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Elkarrizketa
Erlantz Prieto y Gabriel De La Rosa
Componentes de Shinova

«La presencia de los puristas es la muerte del arte»

Shinova son una de las bandas de Euskal Herria con más repercusión a nivel estatal. Si hace unos meses estaban en Argentina tocando ante miles de personas, en febrero, los de Berriz vuelven a casa para tocar en Bilbao y en Gasteiz con todas las entradas vendidas.

Los de Berriz vuelven a casa para tocar en Bilbao y en Gasteiz. (Shinova)

Entradas agotadas en casi todos los conciertos, bolos en Sudamérica, colaboraciones con otros y otras artistas… ¿Ya se empiezan a creer todo lo que han conseguido desde que empezaron con la banda?

Erlantz Prieto: Para nosotros, todo esto ha sido algo progresivo, fruto de un trabajo diario; ahora, a lo mejor, sí que podemos ver todos esos pasos que hemos dado, pero como te digo, todo ha sido muy natural.  

Gabri De La Rosa: Hablas de todo lo que hemos conseguido, pero no hay que olvidarse de que, antes de sacar ‘Volver’, en 2016, veníamos de una de las giras más deficitarias de la historia, la que hicimos con el álbum ‘Ana y el artista temerario’. Venían a vernos 10 o 20 personas a cada concierto y perdimos muchísimo dinero; sin embargo, aprendimos cosas esenciales para todo lo que vino después, y todo ese aprendizaje anterior nos vino muy bien cuando sacamos ‘Volver’, para saber lo que significaba convertirse en músico de una manera profesional, en esa etapa donde la música ya nos requería más tiempo.

E.P.: Antes podíamos ir al trabajo, luego al ensayo y el fin de semana a los conciertos, pero llegó un momento en que el grupo nos exigía demasiado y hubo que tomar decisiones personales más profundas sobre un modo de vida, y decidimos apostar por esto.


¿Fue complicado tomar una decisión tan importante?

G.D.R.: Sí, llegamos a esa encrucijada y, aunque sabíamos que no iba a ser sencillo, decidimos ir a saco con nuestra pasión, porque veíamos que el sueño que habíamos tenido desde niños se había transformado en nuestra profesión, y aunque haya sido de manera progresiva, como te decía antes Erlantz, nos hemos ido profesionalizando. En ese aspecto, también ha sido fundamental haber encontrado la gente adecuada para acompañarnos en este camino, porque al final, nosotros sabemos hacer canciones, y no se trata solo de eso, en la música hay muchas más cosas.

¿Creen que las bandas son conscientes de la importancia de que, para que las cosas salgan, hay que invertir en todo lo necesario?

G.D.R.: En estas decisiones, nosotros tiramos mucho de ‘patata’ (se señala el corazón). En esa gira deficitaria de 2015, tocábamos donde y como podíamos, íbamos en una furgoneta destartalada recorriendo el país, y ahí estaba siempre David de Hontza, con los bocadillos para que pudiéramos ahorrar...  Y algo nos decía que él confiaba en nosotros y que iba a estar a nuestro lado en las buenas y en las malas. Por eso sigue con nosotros como manager, y después se fue incorporando la gente de Planeta Sonoro, que fueron los que nos abrieron las puertas de Sonorama. Así es como se ha ido creando una familia que, hoy por hoy, es tan importante como la propia banda.

En la actualidad, Shinova es de las pocas bandas de Bizkaia capaz de llenar salas por todo el Estado. ¿Se ven como un ejemplo de que, desde aquí, se puede hacer música que traspase nuestras fronteras?

G.D.R.: Todos somos de Bizkaia, aunque en mi caso, nací en Canarias, pero me he criado aquí, donde llevo prácticamente toda la vida… pues la primera vez que subí a un escenario de Aste Nagusia en Bilbao fue con una banda murciana, Viva Suecia, que me invitaron a hacer una colaboración con ellos. Esto sí es una espinita que tengo clavada. Y respecto a lo que me preguntabas, creo que tenemos que apoyarnos entre todos, porque hoy por hoy, en Bizkaia tenemos bandas de mucho nivel y en cuanto se unifique la escena vizcaina, eso va a ser imparable.

E.P.: Pero para eso, hace falta el apoyo de las instituciones y de las promotoras, y que las propias bandas estén unidas, porque históricamente, en esta tierra han salido artistas muy importantes de todos los estilos, que han hecho cosas muy potentes. Además, lo bueno es que ahora hay medios para que la gente puede llegar a tener un alcance que antes era imposible, porque no se les daba voz.

Por lo menos, ya pueden presumir de ser profetas en su tierra, donde ya han agotado todas las entradas para los conciertos de Bilbao (Santana 27/4 de febrero), y Gasteiz (Sala Jimmy Jazz/24 de febrero), ¿no?

G.D.R.: Por supuesto, se ha llenado una Santana 27 y a nosotros nos sabe a gloria, porque es la primera vez que aquí llenamos una sala de esas dimensiones. Nosotros somos tan felices haciendo eso como llenando dos Rivieras en Madrid, o una Apolo en Barcelona, pero es cierto que, cuando nos llamaron de la oficina para decirnos que se había vendido todo en Bilbao, sentimos una emoción especial porque es como una misión cumplida. Así que, estamos muy agradecidos a toda esa gente que apuesta por sus bandas.

Volviendo la vista atrás, ¿qué importancia tuvo en su carrera el viraje que hicieron desde el metal de los primeros discos, hasta los sonidos más pop que hacen actualmente?

E.P.: Pues eso también fue algo que surgió de una manera natural, en base a lo que escuchábamos en aquel momento, en que vimos que ya no tenía sentido seguir en un camino que no se parecía a lo que éramos entonces.

G.D.R.: Cuando empezamos, veníamos de hacer death metal y seguimos esa inercia. Aquellos dos primeros discos también fueron un gran aprendizaje, hasta que nos dimos cuenta de que podíamos hacer cosas diferentes, más parecidas a lo que escuchábamos. En un momento dado, vimos que algo estaba fallando, así que decidimos parar y empezar a escribir la historia de la banda desde cero.

¿Tuvieron que escuchar las críticas de los puristas del metal por el cambio?

G.D.R.: Por desgracia, los puristas están en todos los géneros: el punk, el metal, el indie… ¿Qué le vamos a hacer? Yo lo siento por ellos.

E.P.: Es una pena porque la presencia de los puristas es la muerte del arte; por suerte, el tiempo ha dado la razón a los que apuestan por la convivencia y la mezcla de estilos.

G.D.R.: Eso es. El arte tiene que ser fluidez, y en el momento en que se estanca, lo que intentan hacer los puristas es retener algo que les satisface, y eso es un error enorme.

En 2023 se cumplen 15 años desde que arrancaron con Shinova. ¿Cómo recuerdan aquellos primeros pasos?

G.D.R.: En 2008 nos juntamos Ander y yo para hacer canciones y subirlas… ¡a MySpace!, que iba a ser el futuro de la música (risas), unos meses después hicimos la banda porque veíamos que a la gente le gustaba lo que hacíamos y queríamos tocar en directo. Y poco a poco, y haciendo mucha carretera, hemos llegado hasta aquí, y todavía hoy es el día que nos cuesta acostumbrarnos a escuchar a la gente cantando nuestras canciones. No nos lo acabamos de creer, y creo que eso es bueno… es como los nervios antes de tocar, malo sería que estuviéramos tranquilos antes de un concierto; la llama tiene que estar encendida, porque sin eso, todo lo demás no vale la pena.

También han sobrevivido a una pandemia, en un momento en que estaban en una trayectoria ascendente clara. ¿Llegaron a sentir miedo por la continuidad de la banda?  
E.P.: Sí, sobre todo por la incertidumbre de no saber cuánto iba a durar, ya que pasamos de las dos semanas de las que se hablaba en un principio, a los dos años que han acabado siendo. Tenías que pensar muy bien cada paso que dabas porque todo era muy inestable. Por suerte, a nosotros nos pilló en un momento en que estábamos componiendo, así que pudimos dedicar ese tiempo a preparar canciones, pero imagínate a la gente que le pilló con un disco recién publicado y una gira planificada…  

G.D.R.: Hubo gente que incluso tuvo que salir de la música porque no pudieron recuperarse; ya no hablo solo de la parte económica, que fue algo devastador para todo el mundo, sino también cómo te puede trastocar, a nivel emocional, tanto tiempo de trabajo que se evapora por algo así… fue jodido pero no fuimos los peores parados.

¿Y cómo están viviendo esta saturación pospandemia actual?

E.P.: Parece que estamos intentando recuperar esos años que creemos que nos debe la vida, y sí se notan esas ganas de fiesta y diversión. Pero bueno… que todos los problemas sean así ¿eh? Mejor que haya mucho movimiento a que todo esté parado.