2018/02/04

Erreportajea
una práctica polémica
Gestación subrogada: el viaje a Ucrania

David, sentado en el sofá de su casa, observa cómo su hijo corretea por el salón empujando un cochecito de juguete. María José, su mujer, da de merendar un yogurt a su otro hijo. El hombre contempla la escena embelesado, casi extasiado y como si viviese un sueño. «Gracias a la gestación subrogada somos padres; a nosotros solo nos quedó esta opción», afirma.

Antonio Pampliega
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