2018/07/08

Divulgar sobre ciencia en televisión
XANDRA ROMERO
015_salud

Está claro que la divulgación potencia el aprendizaje, como así han demostrado algunos estudios basándose en programas de televisión educativa. En este punto, divulgar sobre nutrición, que también es un área científica, resulta muy importante. No obstante, para hacerlo bien, es necesario disponer de información de calidad que no lleve a equívocos. Si esto no se cumple, estaremos desinformando e incluso poniendo en riesgo la salud de un gran número de personas. En este contexto, en el que la divulgación científica es clave para acercar a la sociedad el resultado de la investigación y del conocimiento que se generan en los laboratorios o en las universidades, las preguntas que sobrevienen son: ¿De qué manera? ¿Cómo ha de hacerse? ¿Cuál es el papel de cada quién en una noticia científica? A menudo, darles respuesta resulta complicado. Por esta razón, la Unidad de Cultura Científica de la Universidad Complutense de Madrid ha puesto a disposición del personal investigador la guía “La Comunidad Científica ante los Medios de Comunicación”, un texto con el que resolver las dudas más frecuentes.

En ella aparecen resueltas cuestiones básicas, como por ejemplo, quién debe divulgar las cuestiones científicas. Según esta guía, deben ser los científicos, los periodistas, los divulgadores, las instituciones y las empresas. Eso sí, también se recoge el papel que cumple cada uno de ellos. En este caso, los científicos asumen un papel esencial en la difusión, ya que son los máximos expertos en su especialidad, lo que les confiere credibilidad, conocimiento y autoridad. Los periodistas (normalmente especializados en ciencia, salud y/o medio ambiente) son intermediarios y hacen bien su labor, facilitan a la población información contrastada y, por tanto, más fiable. Pues bien, teniendo claras estas cuestiones tan básicas, podemos concluir que ninguna de ellas se tuvo en cuenta hace un par de semanas en un conocido programa de entretenimiento. Incluso diría que es habitual que, en especial en este programa, se dé cabida a actrices y/o presentadoras que, como en este caso, acuden a presentar sus libros sobre cómo ponerse en forma o cómo llevar una vida sana confeccionados a base de información desactualizada y sin evidencias científicas, publicaciones que no hacen más que perpetrar mitos absurdos y confundir a la población.

Algunos ejemplos de lo que se dijo en este programa y que carecen de evidencia y rigor científico fueron estos:

El eterno mito de las cinco comidas al día para estar sano. Repartir las comidas del día en cinco ingestas sí puede ayudarnos si solemos tener ansiedad o hambre emocional. De este modo, no llegaríamos con tanto apetito a las comidas principales. Sin embargo, no existe evidencia científica que nos diga que hay que comer exactamente cinco, seis o diez veces al día. Recuerda que importa más lo que comes que cuántas veces comes al día.

Otro mito que se afianzó en este programa fue el de «No saltarse el desayuno». Se escucharon perlas del tipo de «si te comes un bollo no pasa nada porque lo vas a quemar... pero hay que desayunar sí o sí». Erróneo de nuevo, se mire por donde se mire. Por un lado, perpetúa el error de pensar en las calorías como algo que «hay que quemar». Y por otro lado, la idea de que da igual qué desayunemos siempre y cuando lo hagamos. De nuevo, la creencia de que saltarse el desayuno promueve la obesidad o que es una práctica inadecuada está establecida por encima de lo que la evidencia científica aporta.

Y por último, mi «mito alimentario» favorito: «Nada de hidratos de carbono por la noche». La creencia de que es importante comer los hidratos de carbono por la mañana para poder “quemarlos” no tiene ninguna evidencia científica que lo sustente. Es importante la cantidad, la calidad y, sobre todo, el global de la dieta; es decir, lo que comes durante el día, no la hora del día a la que comes “x” alimento. Por favor, ya que es posible que sigamos teniendo que aguantar este tipo de programas, os ruego que tengáis o intentéis tener un pensamiento más crítico y que tengáis en cuenta también dónde aparece esa información y si es un profesional cualificado que habla con el rigor necesario. Vuestra salud se lo merece.