«No se gana un Mundial siendo amable, hay que hacer que te respeten»
Campeón del mundo. Con todas las letras. ¿Se imaginan lo difícil que tiene que ser? En lo que sea, da igual. Incluso, si nos apuran, corriendo en moto. De esto último puede presumir desde el pasado octubre Beñat Fernández, un joven andoaindarra que tiene en su vitrina un trofeo y una medalla que le acreditan como el mejor piloto en Supersport 300, una categoría que supone un escalón hacia el campeonato de Superbikes. Por explicarlo de forma simple, lo que Moto3 y Moto2 vienen a ser para MotoGP, que es la categoría más conocida por estos lares.

Hablamos con el piloto guipuzcoano la víspera de cumplir 18 años, una edad especialmente relevante para un amante del motor, por eso de conseguir el anhelado carnet de conducir, aunque algunos ciclomotores ya se pueden conducir antes, y para las motos más potentes hay que esperar hasta los 20. «No puedo llevar mi moto por la calle», explica.
La cita es en Pelontxu Motoak, el taller que tiene su padre, Imanol Fernández, en un polígono de la localidad guipuzcoana de Andoain. No hace falta ser el lápiz más afilado del estuche para atar cabos y ver de dónde le viene al chaval la afición por las dos ruedas. «Cuando tenía cuatro años, mi padre me regaló mi primera moto, una minimoto china. Ahí empezó todo».
Esos planes “maquiavélicos” de los padres, para que sus hijos e hijas compartan su afición, a veces funcionan. Otras, no. En este caso, el niño Beñat se dio cuenta desde el principio de que disfrutaba del pilotaje, y además se le daba bien. Pero para poder competir desde tan pequeño tuvo que sacarse la licencia en Nafarroa. «No me podía sacar la licencia en Gipuzkoa, tenía que tener más años para competir».
En este punto interviene su mánager, el expiloto vizcaino Efrén Vázquez, para explicar que en aquel momento la normativa foral de Multi Kirola le impedía correr en una categoría competitiva siendo tan joven. Vázquez disputó el Mundial de velocidad en 125 centímetros cúbicos, 250 y Moto3 entre 2007 y 2015, con dos victorias en Grandes Premios (Indonesia y Malasia, ambas en 2014) y dieciséis podios. Él retomó el testigo del gorliztarra Herri Torrontegi, que en 1989 se impuso en dos pruebas en el Mundial de 80 cc.
«En Navarra me federé con seis años y con esa edad disputé mi primera carrera. Luego, cada vez que pasaba algo, salía en las noticias como ‘el piloto navarro’. Ahí vi que no se me daba mal. Iba tirando y salía bien, así que seguimos tirando adelante, y hasta ahora», resume Beñat Fernández.
«Empecé a andar en moto con cuatro años, y a competir, con seis. Corrí primero en el Zona Norte de minimotos, luego pase al Zona Norte de minimotard, que son motos de motocross con llantas de carretera. Después pasé a Moto4, que ya era Campeonato de España. Solo hice un año y ya pasé directamente al Europeo de dos y medio, que ya eran motos de velocidad, y de allí a Supersport 300, que es lo que estoy haciendo ahora junto a la Red Bull Rookies Cup», una categoría de detección y formación de talentos impulsada por la conocida marca y por la que han pasado muchos pilotos que compiten actualmente en el Mundial de Velocidad.
«No he dado muchos saltos, he estado bastantes años dentro de esas categorías, que al final yo creo que es lo que te hace conocer una moto, conocer sus límites, y así te haces una base bastante fuerte».
Su padre tenía como ídolo al estadounidense Kevin Schwantz, vencedor en 25 Grandes Premios y campeón del mundo de 500 cc -lo que ahora es MotoGP- en el año 1993, justo antes de que comenzara el reinado del australiano Mike Doohan. «De Schwantz he llegado a ver algunos vídeos por Youtube, pero no muchos. Mis ídolos son Dani Pedrosa y Marc Márquez. Pedrosa es muy pequeño pero muy rápido -el catalán mide 1,58 metros- y Márquez es un piloto muy agresivo, con carácter dentro de la pista y fuera. Creo que es el prototipo de persona ideal para las competiciones, es una persona justa pero con ambición y su punto de egoísmo». A su juicio, el heptacampeón de MotoGP «es el referente perfecto para muchos pilotos».
El deporte de élite es una piscina de pirañas donde muchos pelean por un premio. «No se gana un campeonato siendo amable. Tienes que hacer que te respeten. Imagínate un piloto que ya es agresivo de por sí, va a adelantarte pero va un poco pasado, y tú te quitas. Pues a la que te meta un poco más el cuchillo ya…».
Uno de los hándicaps de este deporte es el entrenamiento, porque no abundan los circuitos y acceder a ellos tampoco es barato. «Bueno, hay algunos pilotos que entrenan mucho en moto, en la costa mediterránea hay pilotos que igual la cogen cinco veces a la semana, y yo no he tocado una desde la última carrera. No tengo la suerte de estar cerca de algunos circuitos. Lo que más hago es la parte física, salir a correr, andar en bici con Efrén e ir al gimnasio. Más parte aeróbica porque, si levantas muchas pesas, al final coges músculo, y tampoco interesa porque entonces pesas más. Es un deporte difícil de entrenar, por así decirlo, me intento amoldar».
«La moto al final es una de las disciplinas en la que más músculos se aplican. La controlas con las piernas y el abdomen, y todo lo demás, aceleraciones, frenadas, pues al final es pecho, espalda, brazos y cuello», continúa el joven andoaindarra.

APAÑARSE CON LO QUE HAY
Esa es la parte física, luego la parte del pilotaje habitualmente la entrena en el circuito de Olaberria, diseñado principalmente para el karting y que fue construido en la década de los noventa por el expiloto Andrés Vilariño, que es el suegro de Efrén Vázquez. «En ese circuito no entreno con motos grandes porque no es lo suficientemente grande. Tiene 800 metros de longitud y tampoco es que sea muy ancho. Por lo demás, me tengo que desplazar hasta Alcañiz (Teruel) o Kotarr (Burgos). Pero no solemos ir mucho a los circuitos porque no tenemos la parte económica. Al final mi padre tiene que trabajar, tiene el taller y es autónomo. No podemos irnos por ahí muchos días»
Al tratarse de un deporte minoritario en Euskal Herria, son pocos los referentes para los jóvenes que comienzan. «Yo tengo la suerte de estar con ellos, y me inculcan la actitud que tienen en la vida y en el deporte, la disciplina, que es lo que me ha ayudado a llegar a lo que he llegado», apunta.
Otro de los aspectos importantes en el deporte de élite es la nutrición. «Tengo suerte de que la genética me acompaña un poco. Si entrenas, tampoco importa mucho lo que comes, lo quemas todo. Y más haciendo bici. Si te tiras cuatro horas pedaleando, quemas mucho. Tengo conocimientos básicos, y el fin de semana, lo que como antes de salir a una carrera, sí que lo pienso un poco más».
Beñat Fernández compagina su carrera como piloto con los estudios de un grado medio de Electromecánica en La Salle de Andoain. «Lo llevo un poco de aquella manera. Falto muchos días, hago lo que puedo. Sí es verdad que intentan ayudarme, pero no tienen mucha idea del sacrificio que supone el motociclismo. Si no es pelota o fútbol, que son los deportes más conocidos aquí, no se dan mucha cuenta de lo que es», lamenta.
Los 17-18 años son una edad en la que generalmente andar de juerga con los amigos es una de las prioridades, aunque no para él. «No salgo mucho tampoco, aunque cuando salgo es para pasármelo bien, porque salgo dos veces al año. Pero me gusta estar tranquilo a lo mío, tampoco es que me llame mucho lo de salir. Suelo jugar con la consola, que es como estar con los amigos pero por la Play». ¿Y juega a carreras de motos? «Claro, tengo un par de récords mundiales y todo. También juego con otros pilotos, y con aficionados, gente de mi edad que suele ir a verme y luego juego con ellos». No es el único que se lleva “trabajo” a casa. Es muy conocido el caso del anterior campeón del mundo de Fórmula Uno, el neerlandés Max Verstappen, capaz de competir online durante la noche previa a un Gran Premio.
«Es una pasión, es lo que te gusta. No es lo mismo en un juego que en la vida real, pero al final es de lo que tienes conocimiento, en lo que eres bueno. Y también viene bien. La moto es un poco más difícil, porque la llevas con un mando, y para los coches tienes volante. Pero, aunque no sea real, te da experiencia, cómo gestionas las cosas, cómo puedes llegar a pensar y tomar decisiones en una carrera».

DIECISÉIS CARRERAS
El Mundial de Supersport 300 constó de dieciséis carreras en ocho fines de semana, todas ellas en diferentes circuitos de Europa -Portimao y Estoril (Portugal), Assen (Países Bajos), Most (República Checa), Misano (Italia), Magny Cours (Estado francés), y Alcañiz y Jerez (Estado español)-, alzándose Beñat Fernández con tres victorias. Además, corrió las siete pruebas de la Red Bull Rookies Cup, ocupando la sexta plaza en la general y siendo el segundo mejor debutante, con una victoria en Le Mans.
En la última cita del curso, en Jerez, la carrera del sábado no fue bien, y terminó en la décimoquinta posición. Necesitaba un gran resultado en la carrera del domingo. Llegó a la última curva en cuarta posición, así que «me tiré sin pensarlo. Vi bastante bien el hueco y me tiré por el interior. Me salí de la línea pero conseguí parar muy bien la moto y acelerar bien», lo que le valió para cruzar el primero bajo la bandera de cuadros.
Efrén Vázquez interviene en este punto para indicar que «ya habíamos hablado antes de la carrera en qué posición tenía que llegar más o menos a la última curva si quería tener opciones. Si entraba el primero en la recta de meta, era muy complicado que le adelantasen, porque soplaba viento de cola. Antes de la frenada, había viento de cara. Es como una carrera de bicis: si estás primero o segundo, ya sabes que estás en peligro. Esas cosas las sabemos todos, pero luego hay que llegar en disposición de estar ahí bien posicionado y tener la frialdad que tuvo a la hora de ejecutar. Es como una ‘volata’ de ciclismo».
Para llegar a este punto, Beñat, Efrén e Imanol han protagonizado una rocambolesca historia que les llevó a correr este Mundial en un equipo irlandés y con la única moto china de la parrilla, de la marca Kove. «El mercado está cambiando. De hecho, el 90% de las marcas, por no decir el 100%, fabrican muchos de sus componentes en China. Los chinos han aprendido de la tecnología que nosotros tenemos y, como hicieron los japoneses en su momento, lo que intentan es mejorarla. Y han pensado: ‘Fabricamos para KTM, para Yamaha, para un montón de marcas, vamos a hacer nuestra propia moto con esta tecnología que hemos aprendido’. Eso es lo que ha dado salida a marcas como CFMoto, que próximamente entrará en MotoGP; o QJ Motor, que ya está en el Mundial de Moto2 como sponsor, no como fabricante, pero ya está en el Mundial de Supersport. O como ha sido el caso de Kove, que es una marca que nació en 2017 vendiendo 800 motos y 6-7 años después vende 50.000, eso sin haber entrado en el mercado europeo, al que entra este año después de haber ganado su primer Mundial y además con un piloto europeo», explica Vázquez de carrerilla.

UNA LLAMADA DECISIVA
¿Y cómo se llegó a ese punto? «El año pasado, cuando entra en la Red Bull Rookies Cup, nosotros nos enfrentamos a un problema. Es un chaval que ya ha pasado por la European Talent Cup y su siguiente escalón debería ser el Mundial Junior de Moto3. Pero este campeonato viene a costar unos 180.000 euros al año solo las carreras, sin contar luego todo lo demás, licencias, entrenamientos y tal. Entonces llega un punto en el que tocamos diferentes puertas y hablamos con la Diputación, con empresas y en noviembre recibo una llamada de un buen amigo que me dice: ‘Efrén, hay este proyecto con Kove, van a hacer un equipo satélite y yo había pensado en Beñat’».
«A nivel de presupuesto era muchísimo menor que en el otro campeonato, menos de la mitad. Me dijo que había un test y que le gustaría que fuese. Entonces yo hablo con Beñat y con su padre, a regañadientes, porque ellos estaban enfocados en la Red Bull. Les dije: ‘Vamos a dejarnos querer, vamos a ver qué pasa. Que vaya, que pruebe la moto e igual nos encontramos con una sorpresa’. Dio muy pocas vueltas e hizo el mismo tiempo prácticamente que el piloto oficial. Entonces, el jefe del equipo satélite, que es un irlandés, me llama y me dice que el chaval le ha encantado. En ese momento tuvimos que barajar bien hacía donde íbamos. Fui el primero que confió en que podía ser campeón del mundo con esa moto».
«Nuestro objetivo principal, siendo realistas, no era ganar el campeonato del mundo, era entrenar para la Red Bull Rookies Cup, pero aun así creo que había potencial para pelear entre los tres, cuatro o cinco primeros del Campeonato. Al final les convenzo y se firma ese acuerdo, pero en enero Kove se retira. Dice que desmonta el equipo, nos deja colgados a nosotros y a los del equipo oficial. Entonces el jefe del equipo satélite me llamó y me dijo que su plan A pasaba por rescatar lo de Kove y el plan B ir con Kawasaki, que tenían las motos del año anterior. Consiguen hablar directamente con los chinos y Kove les dijo: ‘El material está todo en España. Coged todo el material, no os vamos a apoyar nada, pero os dejamos todo el material para que corráis’. Ha corrido con el material que sobró del año anterior. El equipo no tenía financiación para meter a dos pilotos, y el irlandés me dijo: ‘Efrén, con el dinero que vosotros tenéis y los sponsors que tenemos nosotros, he pensado que lo hacemos solo con un piloto, porque nos ahorramos un montón en mecánicos, hoteles y toda la historia. Nosotros dormimos todos en un camión y vosotros os vais por vuestra cuenta a un hotel, os pagáis los viajes y tal’».
Solventado «un invierno con tensión», una vez que el primer día se subió a la moto «las sensaciones fueron muy buenas, y el primer día que le vi en pista en Portimao rodando dije que se podía ganar el Campeonato del Mundo. Tiene velocidad para estar ahí y luego tiene que ser listo, hay que ser muy fuerte, y creo que ha adquirido una madurez durante el año que eso sí que no me lo esperaba».
En este punto sale encima de la mesa la importancia de lo mental, de cómo gestionar el miedo al error, la presión… «Yo salgo a la carrera y que pase lo que tenga que pasar. El esfuerzo que he hecho durante todo el año va a ser el mismo pase lo que pase en esa carrera, y con eso estoy satisfecho», resume Beñat.
Efrén Vázquez apostilla que «cualquier deportista va a fallar, y eso es algo que está ahí. Te montas en la moto y te vas a caer, te montas en la moto y te vas a hacer daño, te montas en la moto y corres el riesgo de no contarlo. Pero no puedes vivir con ese miedo. Estos chavales, desde los cuatro años, están acostumbrados a ‘me monto, me caigo, me hago daño, me levanto, me subo’. La persona que vive con miedo a fracasar está abocada a ser un puntito más entre un montón de puntos».
Beñat revela que visita a «un psicólogo deportivo de Valencia, que la verdad es que me ha ayudado mucho a la hora de fijar mis objetivos y tener metas, es lo que más me ha ayudado a la hora de tomar decisiones».

OBJETIVOS Y EXPECTATIVAS
Ha mencionado la palabra “objetivos”, y eso lleva la conversación hacia los planes de cara al año que ahora arranca. «El objetivo siempre es el mismo, ganar», resume. «Expectativas bajas, objetivos ambiciosos», añade Efrén como si fuera un mantra. «Las expectativas tienen que ser ‘voy allí a dar el 100%, y a ver dónde estoy. Si gano, habremos cumplido el objetivo; si no gano, volveremos con más intensidad’».
Aunque va a participar en los mismo campeonatos, su mánager apunta que «la categoría cambia, con motos un poco más potentes. Él empieza con una moto muy nueva, a diferencia de la del año pasado. Se adelanta lo que va a ser Moto3 en el año 2028».
Para ello tendrán que rascarse nuevamente el bolsillo, a la espera de algún patrocinador potente. «Este año parte de la ayuda ha sido gracias a la Diputación de Gipuzkoa, que nos ha apoyado económicamente para cubrir una pequeña parte de lo que son los gastos de los viajes y tal. A nivel institucional, los apoyos son ese y el del Ayuntamiento de Andoain, que le da una pequeña aportación. Ahora que se ha ganado el Campeonato del Mundo, esperamos y deseamos que Beñat pueda pasear por todo el mundo ya no solo el nombre de Gipuzkoa, sino también el de Euskadi», comenta Efrén para quien le quiera escuchar desde el Gobierno de Lakua.
«A nivel de empresa privada no tenemos apoyo económico relevante. Con la afición que hay al mundo del motor, es un llamamiento a alguna empresa que le pueda interesar la visibilidad de Beñat, incluso el mercado chino, donde hay mucho movimiento». Y recuerda que «aquí hay 36 años de historia, desde la primera victoria de Torrontegi en una carrera del Mundial en 1989. Y se ha conseguido ganar un Campeonato del Mundo de Motos, el primer campeonato vasco en el mundo del motor». Con todas las letras.





