100 años de piedras con la única interrupción de la Guerra Mundial
Flandes se vuelca con la prueba capaz de superar cuatro ediciones sin disputarse por un conflicto bélico que azotó la zona con dureza

En época de guerra las piedras son protagonistas y en el mundo ciclista no fue distinto. Sin embargo, la Gran Guerra ocultó las calles, para después sacar las piedras a la luz. Y es que se cumplen 100 años desde que el Tour de Flandes o De Ronde Van Vlaanderen hiciese su único alto en el camino y fue a causa de la disputa de la Primera Guerra Mundial, que se vivió en territorio flamenco con especial crudeza. Tan solo se habían disputado dos ediciones y la prueba parecía morir bajo las bombas que caían en Centroeuropa. Así, no hubo competición entre 1915 y 1918. Pese a ello, la tradición ciclista resurgió de debajo de los adoquines para recuperar la prueba.
De hecho, fue la Guerra la que trajo el pavés a la carrera flamenca. Tras su vuelta al calendario, no estaba planeado que la carrera pisase ni el adoquín ni las cotas, pero debido a la destrucción provocada por la Guerra Mundial no quedaba otra opción, ya que tan solo los caminos secundarios locales se encontraban en buenas condiciones. Así, las balas y las bombas dieron paso a las piedras.
En conmemoración de aquellos años, todo el oeste de Flandes ha acogido actos durante toda la semana en recuerdo a las personas fallecidas en el transcurso de la guerra. Y es que la situación de Oudenaarde, cercana a la frontera del Estado francés, le llevó a sufrir varios asedios.
La carrera, organizada por primera vez en 1913, ha alcanzado un valor simbólico único para el país, y tras un siglo llega a considerarse actualmente como una fiesta nacional del pueblo flamenco. Además de las pruebas masculina y femenina, durante el fin de semana se han celebrado carreras clásicas con bicicletas antiguas y vestuario de época retrotrayendo a la memoria pruebas en blanco y negro.
Se calcula que ayer un millón de espectadores se agolparon en las cunetas, que en los tramos más importantes de la clásica se adecuaron con carpas, pantallas gigantes y actividades durante todo el día que hicieron amena la larga espera para ver a Alexander Kristoff escribir su nombre por vez primera en la historia.
Museo Ronde Van Vlaandeeren
Y si de historia queremos hablar, la de esta prueba queda recogida en el museo dedicado exclusivamente a la carrera. A los pies de la catedral de Oudenaarde descansa el Museo Ronde Van Vlaanderen, que recoge con detalle todo lo sucedido alrededor de la carrera en estos más de 100 años. Desde la primera edición, en la que se impuso Paul Deman con cuatro tubulares a la espalda, pasando por la bicicleta con la que se impuso Eddy Merckx en 1969, las gestas de Museeuw en los 90 y los recientes duelos entre Boonen y Cancellara. Aplicaciones multimedia, atracciones interactivas donde probar la sensación de subir un muro adoquinado y objetos de colección únicos repasan cientos de historias escritas a la sombra de leones negros que pedalean sobre un fondo amarillo.
La sala audiovisual ofrece un exquisito vídeo con las mejores imágenes que se han recopilado a lo largo de los años. Un paseo por la historia. Y si el ciclismo es religión, qué decir de la cerveza. Sin embargo, ambas aficiones no están reñidas, ni mucho menos. De hecho, cada bar de la localidad es un pequeño museo del deporte de dos ruedas, con maillots e incluso cebada dedicada a la carrera. Así las piedras se convierten cada año en el nexo de unión de un pueblo en una sociedad acostumbrada a vivir de forma muy individualizada.
Kristoff culmina una semana triunfal con su primera victoria en Oudenaarde
Alexander Kristoff logró ayer su primera victoria en el Tour de Flandes y la cuarta de esta semana tras las tres logradas en los Tres Días de La Panne, al batir en la meta de Oudenaarde a Niki Terpstra, con el que cubrió los últimos 27 kilómetros tras escaparse en la antepenúltima cota de Kruisberg. Greg Van Avermaet los acompañó en el podio final tras una persecución en compañía de Peter Sagan.
La carrera siguió el guión habitual con una escapada de salida en la que intentó entrar Enrique Sanz sin conseguirlo. Sergent (Trek), Bak (Lotto), Gaudin (Ag2r), Brammeier (MTN), Venturini (Cofidis), Groenewegen (Roompot), Matzka (Bora) y Frapporti (Androni) fueron los corredores protagonistas hasta que Kristoff y Terpstra demostraron ser los más fuertes.
En la prueba femenina se impuso Elisa Longo Borghini, sin que ninguna de las vascas participantes pudiera acabar.
En la Vuelta a Rioja el Orica-GreenEdge hizo valer su superioridad en el sprint al hacer doblete con Ewan e Impey en la meta de Logroño. El equipo australiano colocó a Albasini y Meier en una fuga de ocho que obligó a Murias a trabajar al no meter a ningún ciclista. Tras ser atrapados lo intentó Valverde sin poder con la fuerza del Orica. Julien Loubet (Marseille) ganó a Fedrigo (Bretagne) en la París Camembert. De la Parte fue 26º a nueve segundos y Loic Chetout 68º a 1:19. Joseba ITURRIA

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