2015/08/28

Iñaki Laskurain
Presidente de la Federación Vasca de Rugby
Generador de recursos, identidad, valores y hábitos saludables

La asamblea de la Federación Vasca de Rugby (FVR) ha aprobado recientemente su primer Plan Estratégico. Su presidente Iñaki Laskurain explica cuáles son los objetivos de este extenso y ambicioso Plan, repasa cuál es la situación del deporte ovalado y expone los pasos que se plantean para dar un salto cualitativo y cuantitativo.

Como indica su propio nombre, la función de este Plan es diseñar una estrategia. Saber dónde estamos, qué y quiénes somos, a dónde queremos ir o qué queremos ser. Eso nos debe dar un rumbo que seguir, elegido por nosotras y nosotros mismos y hacía el que todas y todos debemos bogar.

Entendíamos que el rugby de Hegoalde llevaba demasiado tiempo haciendo las cosas por hacer, por rutina, sin percatarse de que él mismo y lo que le rodea, la sociedad en general, habían y siguen cambiando, además a una velocidad altísima a veces difícil de seguir.

Por otra parte en este tipo de procesos también se busca la adhesión a los mismos por parte de sus principales agentes, en este caso nuestros clubes, y lo que hemos hecho ha sido recoger sus reflexiones, “pulirlas” y ponerlas en el documento.

A nivel de licencias federadas estamos en ‘stand by’ desde hace ya unos años. Nafarroa participa en nuestras competiciones federadas y actividades escolares, lo cual le ha ayudado a crecer. Si sumamos todos los practicantes, de Nafarroa y de la comunidad de Euskadi, federados y escolares seríamos con 3.300 la tercera comunidad del Estado detrás de Madrid, con 6.500 licencias, y de Cataluña, con 5.500. El año que viene tendremos dos clubes más, el Nerbioi de Amurrio y el Zornotza.

Por otra parte, el rugby de participación o social va calando. Recientemente hemos tenido la oportunidad de disfrutar del European Golden Oldies gracias al excelente y encomiable trabajo del Bera Bera y de los veteranos del Opla. También se están desarrollando actividades de rugby playa como el Memorial Iñaki Arana y el touch rugby o rugby a tocar, y el tag o rugby pañuelito en Getxo y Durango, con un objetivo estrictamente social y de diversión incluso familiar.

En lo negativo, no todos los clubes crecen, algunos decrecen y no todos tienen la misma capacidad organizativa ni de gestión de club ni de desarrollo deportivo. En árbitros se crece, pero muy despacio y de forma muy desigual por territorios.

Los objetivos a corto plazo son buscar fuentes de financiación y poder realizar y desarrollar nuestras ideas y proyectos sin depender de terceros o hacerlo lo menos posible; reducir los costes de la práctica, que son muy elevados; conseguir un aseguramiento contra accidentes deportivos en las mejores condiciones económicas posibles sin restricciones en las garantías, el partido contra Uruguay en seniors, poner en marcha el plan "Get into rugby", el programa de alto rendimiento y el marco vasco de competición, reunirnos con los clubes para tratar las competiciones, el rugby femenino y las selecciones, el proyecto de tecnificación de rugby a siete con la Fundación Basque Team...y más.

Entendemos que el rugby puede ser una herramienta más en el desarrollo del país, entendiendo como tal no solo la comunidad autónoma del País Vasco, sino el país del euskara, de la lengua vasca. Si analizamos dónde se juega a rugby a nivel mundial, culturalmente, sociológicamente, económicamente, deportivamente y geográficamente evidentemente es un deporte estratégico. Además, genera recursos económicos importantes tanto como actividad social como evento de alto nivel, algo que afortunadamente se ha podido comprobar reiteradas veces en Hegoalde e Iparrralde.

Y ahí entramos en su importancia en el desarrollo de una identidad cultural compartida. Se juega en las seis o siete provincias del País Vasco, nuestra diáspora es fuerte en potencias del rugby como Argentina o Uruguay y otras emergentes como Chile o USA.

Baiona y Biarritz deslocalizan algunos de sus partidos y los juegan en Donostia, y también se intenta que se juegue en Bilbao. Miles de personas se desplazan, comparten cultura e identidad, aunque sea por 80 minutos, un día o medio día, exactamente lo mismo que ocurre en Gales, Escocia o Irlanda. No hay más ciego que quien no quiere ver y los que lo vemos debemos explotarlo al máximo. Genera recursos, genera identidad, genera valores sociales, genera hábitos saludables... ¿Quién da más?

El rugby vasco tiene que dejar de taparse con ese halo mágico de que somos majísimas y majísimos, súper trabajadores, llenos de valores, sufridoras y sufridores, sacrificadas y sacrificados por nuestro clubes etcétera, inmensamente superiores al fútbol a nivel moral, respetuosas y respetuosos. Tiene que ponerse el mono y currar.

Parece que la realidad de nuestros clubes y en general es otra. Muchos necesitan refuerzos, recambios y aire fresco. Una vez leí una cita que decía «se puede vivir ajeno a la realidad pero no a las consecuencias de vivir ajeno a la realidad».

Tenemos un extraordinario deporte y somos inmensamente privilegiadas y privilegiados en Euskal Herria con un entorno que nos aprecia y valora. Aquí también gran parte de nuestro futuro está en nuestras manos. Dejemos ya de echar balones fuera. Conquista, posesión, avanzar, continuidad, apoyos, presión...