GARA
moscú

Kerry y Putin solo coinciden en excluir al ISIS y Al Qaeda

Los encuentros del secretario de Estado de EEUU, John Kerry con el presidente ruso, Vladimir Putin, y su ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, dieron luz verde a una nueva cumbre internacional sobre Siria para el viernes sin que llegaran a solventar sus discrepancias sobre los grupos opositores que podrían participar en una eventual negociación con el Gobierno sirio, más allá de la exclusión del ISIS y la filial siria de Al Qaeda.

Si el secretario de Estado de EEUU esperaba alcanzar un «terreno de acuerdo» sobre el conflicto sirio antes de las reuniones con su homólogo ruso, Sergei Lavrov y con el presidente, Vladimir Putin, en Moscú –tres horas con cada uno–, este no fue más allá de la convocatoria de una nueva reunión ministerial del grupo internacional sobre Siria en Nueva York el viernes. Hasta ayer Moscú no había aclarado si pondría condiciones a la misma.

La reunión trata de dar continuidad al proceso de Viena, que estableció una hoja de ruta en la que aún mantienen grandes diferencias. Lavrov señaló que Moscú quiere que el Consejo de Seguridad de la ONU apruebe un proyecto de resolución que respalde los principios de Viena, y que incluyen un encuentro en enero entre representantes de la oposición siria y el Gobierno, la creación de un gobierno de transición en seis meses y la celebración de elecciones.

Grupos armados

Y en estos puntos, Kerry y Putin constataron las discrepancias sobre los grupos opositores que entrarían en la negociación. Moscú acusa a Washington de querer «dividir a los terroristas en buenos y malos». Aun así, Kerry aseguró que los gobiernos de Rusia y Estados Unidos han encontrado «puntos en común» en cuanto a la composición de la delegación opositora que participaría en el proceso de paz.

A tenor de sus palabras, solo coincidieron en que ni Estado Islámico (ISIS) ni el Frente al Nosra –filial de Al Qaeda en Siria– estarán presentes en las conversaciones. Lavrov explicó que estos grupos representan una «amenaza común». «Hoy nos hemos centrado no en nuestras diferencias, y no en lo que podemos hacer inmediatamente en cuestiones como Al-Assad, sino en el proceso político, en el marco en el cual los propios sirios pueden decidir el futuro de su país», afirmó Kerry.

El secretario de Estado estadounidense anunció, además, que Rusia y EEUU compartirán información sobre localizaciones en sus respectivas ofensivas, en Siria sin que exista una voluntad de aunar esfuerzos.

Además expresó a Putin su preocupación porque los bombardeos rusos tengan como objetivo grupos armados más allá del ISIS. También insistió en que Bashar al Assad no puede seguir siendo el futuro líder de Siria. «Nadie debe estar obligado a elegir entre un dictador y los terroristas», afirmó.

 

Una ley para eludir sentencias europeas sobre derechos humanos

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha promulgado una ley que concede la Tribunal Constitucional (TC) ruso la prerrogativa de determinar si deben cumplirse o no las sentencias de tribunales internacionales en materia de derechos humanos y libertades fundamentales, lo que permite a Rusia incumplir las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La nueva ley señala que a la hora de decidir sobre el cumplimiento de este tipo de sentencias, si el TC las declara inconstitucionales, las autoridades rusas de verán liberadas de la obligación de cumplirla. Rusia firmó en 1996 el Convenio Europeo de Derechos Humanos y reconoció por extensión la jurisdicción del Tribunal de Estrasburgo, comprometiéndose a cumplir con todas sus decisiones.

Por otra parte, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, se reunió ayer con la veterana defensora de los derechos humanos y eterna candidata al Nobel de la Paz, Liudmila Alexéyeva, de 88 años. «Le dije que antes pensaba que muy pronto seríamos un país democrático, un Estado de derecho y entraríamos a formar parte de la familia de los pueblos europeos», dijo Alexéyeva. «Ahora he cambiado de opinión: por supuesto, esto ocurrirá, pero no tan pronto», añadió. Reconoce que Putin cuenta con el respaldo de la gran mayoría de la población, pero le acusa de convertir el patriotismo y la religión «en la alternativa a la ideología comunista». GARA