La reanudación de vuelos regulares entre Cuba y EEUU, un paso más en el deshielo
En el primer aniversario del histórico anuncio del inicio del proceso para la normalización de sus relaciones Cuba y EEUU anunciaron un acuerdo para restablecer los vuelos regulares directos, aunque se mantienen las diferencias sobre algunas materias como el bloqueo económico impuesto a la isla hace más de medio siglo, y cuyo levantamiento volvió a pedir ayer al Congreso el presidente estadounidense, Barack Obama.

Los gobiernos de EEUU y Cuba han llegado a un acuerdo para reanudar los vuelos comerciales entre los dos países, un paso clave hacia la normalización de las relaciones bilaterales, coincidiendo con el primer aniversario del inicio de ese proceso tras más de medio siglo de ruptura de vínculos. Este acuerdo supone que Cuba reciba más de cien vuelos diarios desde EEUU.
El acuerdo permitirá continuar con las operaciones de compañías chárter ya existentes y establecer servicios aéreos regulares, y promoverá «los vínculos pueblo a pueblo entre los dos países», según la nota oficial del Departamento de Estado de EEUU. No obstante, recordó que «la ley estadounidense sigue prohibiendo los viajes a Cuba para actividades turísticas».
Pero aún pasarán meses hasta que las aerolíneas estadounidenses puedan empezar a vender billetes para volar a Cuba.
El 17 de diciembre de 2014, los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Cuba, Raúl Castro, anunciaron el inicio de un proceso para normalizar las relaciones bilaterales que desembocó, en julio pasado, en la reapertura de las respectivas embajadas en La Habana y Washington tras más de medio siglo de enemistad. La semana pasada, los dos países dieron otro paso más hacia la normalización completa con el anuncio de un acuerdo para restablecer el servicio postal directo.
No obstante, todavía quedan temas muy complejos por resolver como las compensaciones económicas mutuas por los bienes nacionalizados a estadounidenses tras el triunfo de la revolución y por los daños derivados del bloqueo económico que reclama La Habana y la devolución del territorio de Guantánamo a Cuba y persisten impor- tantes diferencias entre los dos países en asuntos como inmigración y derechos humanos.
En cuanto al bloqueo sobre la isla hace más de 50 años, aunque Obama ha tomado medidas ejecutivas para flexibilizar los viajes y algunas transacciones comerciales, su levantamiento completo depende del Congreso de EEUU, controlado hoy en su totalidad por los republicanos, que se oponen mayoritariamente a su eliminación. En un comunicado, Obama sostuvo que el bloqueo es «el legado de una política fallida» y pidió al Congreso su levantamiento para «apoyar una vida mejor para los cubanos».
Según Obama, el «cambio» en la isla no ocurrirá «de la noche a la mañana» y la normalización completa de las relaciones «será un largo viaje», algo en lo que coincide su homólogo cubano, Raúl Castro.

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