Raimundo Fitero
DE REOJO

Histórica

Se ha cerrado “Goenkale”, una serie histórica por muchísimas razones de toda índole. Por los años en pantalla, por el número de episodios, por los centenares de profesionales que han pasado por todos sus rubros. Es también histórica porque es una de las señas de identidad de la cadena ETB, al menos en el campo de la ficción y, sobre todo, del euskara. Ha ayudado bastante a que durante estos años muchos ciudadanos vascos se acostumbren a un idioma unificado. No soy capaz de aportar mayores valores en este campo, ni siquiera rebatirlos, aunque uno recuerda que en sus primeros años algunos núcleos de ciudadanos euskaldunes no escolarizados no la entendían con  facilidad.

Sin duda ha sido la gran y quizás única escuela de guionistas, realizadores y actores. O al menos una de las pocas posibilidades de estabilizarse económicamente durante una temporada. O durante unos años. Aunque en este sentido la desvalorización del trabajo ha sido manifiesta. Los repartos de las producciones vascas se complementaban o se constituyen hoy en día a partir de los nuevos rostros que iban apareciendo en esta serie, donde no siempre fue necesario ser actor, sino dar el tipo y pronunciar bien el idioma.

Son las contradicciones de todo proceso productivo con tantos años de existencia, con tantas fases y manos en todos los lugares de responsabilidad de la misma. Las cifras son incuestionables, quizás sus resultados artísticos se puedan analizar con un poco más de exigencia. Al igual que su incidencia social, su conexión con la realidad vasca o si ha sido un instrumento que reflejaba un mundo muy tendente a una visión política concreta, como parece. Sus cifras de audiencia han sido constantes. La seguirán emitiendo durante muchos años porque es una serie de importancia histórica.