Mas y Sánchez (ANC) comparten que el proceso ha quedado ya inevitablemente debilitado

Pase lo que pase este sábado con la decisión final de la CUP sobre la investidura o no de Artur Mas, tanto el actual «president» en funciones como el presidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez, coinciden en que el proceso independentista ha quedado debilitado. Han pasado ya tres meses desde que se produjo una mayoría parlamentaria en este sentido, dando pie a una Declaración de desanexión del Estado español que no ha podido materializarse hasta la fecha por la falta de Govern.

La incógnita se resolverá este sábado, por un método que terminará hoy de determinar la CUP pero que tendrá como núcleo de decisión a su Consell Politic. Pero para Mas y Sánchez, se ha provocado ya una crisis de credibilidad importante.

Entrevistado en Radio Euskadi, Jordi Sánchez dio a entender que cree que la CUP sí acabará invistiendo a Mas, pero que esto «ocurrirá tarde» por los tres meses de negociaciones que han enfriado las expectativas del 27S y sembrado desconfianzas mutuas. «Hay sectores de la población con una cierta fatiga por este proceso tan largo, y al final con esa escenificación en la asamblea y ese empate, que es de difícil digestión», consideró en relación a lo ocurrido en Sabadell.

No obstante, contempla también la hipótesis contraria, es decir, que se mantenga el rechazo a Mas y haya que recurrir a anticipar las elecciones. La fecha tope para dilucidarlo es el 10 de enero y se acudiría a las urnas en marzo. «No es lo deseable, pero también se acabaría el mundo», indicó Sánchez, que confirmó ya que en ese caso la ANC apostaría por una candidatura de unidad, «porque si no sería muy difícil justificar el proceso hasta ahora».

En cuanto a Mas, entrevistado en Catalunya Radio, no quiso elucubrar sobre qué hará finalmente la CUP, pero sí hizo una reflexión: «Si las grandes decisiones las toma solo la CUP, ¿cuánta gente baja del tren del proceso?». Habló de la posibilidad de «descarrilamiento» y aseveró que «yo no soy un obstáculo ni un problema, el problema es cómo protegemos y garantizamos mejor el proceso soberanista catalán».

Está descartado que Junts pel Sí presente una nueva propuesta a la CUP, como sugirió esta fuerza, sin mucho convencimiento, a la conclusión de la rocambolesca asamblea de Sabadell. Artur Mas asegura que la Esquerra Independentista «es muy libre» de tomar la decisión que quiera, pero «no tiene tanta fuerza como para cambiar a un presidente de la Generalitat». A lo sumo a lo que llega, admitió, es a «provocar unas nuevas elecciones». Un escenario que, paradójicamente, no beneficiaría ni a la CUP, que podría ser la mayor pagana del colapso, ni a Mas, que quería tiempo y estabilidad para enterrar las siglas de CDC y conformar un nuevo partido limpio del estigma de la corrupción.

Entre tanto, la CUP trabaja para cerrar hoy «toda la información necesaria»&flexSpace;para el encuentro de este sábado, que debe resolver el empate de la asamblea de Sabadell. Se están estudiando varios escenarios. Y se insta a la militancia a estar preparada para reunirse en asambleas locales y territoriales «con poco margen de tiempo», con el fin de acabar con esta interminable deliberación.

En un comunicado, agradeció además «la paciencia y comprensión» de los más de 3.000 participantes en la reunión del domingo en Sabadell, que concluyó con ese insólito empate a 1.515 votos entre el sí y el no a Mas. El «president» ironizó en Catalunya Radio con que el resultado «me sorprendió mucho».GARA