El comisionado de la ONU es recibido en Sri Lanka como «un mercenario»
Una marcha recorrió ayer las calles de Colombo para pedir al alto comisionado de la ONU para los DDHH que abandone Sri Lanka y no presione para que sean juzgados los «héroes» del Ejército.

El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, inició ayer una visita a Sri Lanka para estudiar los avances en el proceso de reconciliación tras la guerra que enfrentó durante 26 años a la guerrilla tamil y al Gobierno. Los manifestantes le exigían en la calle que deje de presionar para que sean juzgados por crímenes de guerra los «héroes» del Ejército que se enfrentaron a la guerrilla tamil.
«Los héroes del conflicto no cometieron crímenes de guerra, ellos liberaron el país», aseguró a Efe un parlamentario ceilanés de la oposición, Wimal Weerawansa, frente a la sede central de la ONU en Colombo, fuertemente custodiada por tropas de elite del Ejército y la Policía. Weerawansa criticó que con su visita de cuatro días iniciada ayer, Al Hussein quiere «llevar a los héroes de guerra a la guillotina», un extremo que, aseguró, no dejarán que ocurra.
«¡Hussein, saca las manos de Sri Lanka!», gritaban los manifestantes que, según los organizadores, entre ellos varios partidos de la oposición, superaron la cifra de 4.000 personas. «No lleves a nuestros héroes a un tribunal de crímenes de guerra», decían otros, al tiempo que alzaban pancartas contra Hussein, al que le acusaban de ser «un mercenario pagado por la diáspora» de los Tigres de Liberación de la Patria Tamil (LTTE).
Según diversas fuentes, la guerra entre el LTTE y el Ejército gubernamental dejó una cifra no verificada de entre 60.000 y 100.000 muertos.
Hussein aseguró ayer que durante su estancia en la isla se reunirá «con las autoridades de mayor rango del Estado, así como con representantes de todas las comunidades».
El alto comisionado está en Sri Lanka para estudiar los avances en el proceso de reconciliación iniciado en el país por el actual presidente, Maithripala Sirisena, que llegó al poder hace un año. Entre esos avances destaca un informe presentado el pasado setiembre en el que encontraron evidencias de que fueron cometidos crímenes de guerra tanto por los rebeldes tamiles como por el Gobierno.
Meses después, en diciembre, la Oficina para la Unidad Nacional y la Reconciliación de Sri Lanka anunció la creación de un tribunal especial para investigar esos supuestos crímenes de guerra durante el conflicto civil que azotó el país.

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