Natxo MATXIN
ALAVÉS

Ganar ante el peor visitante

El Llagostera es un rival incómodo al que la escuadra babazorra todavía no ha conseguido superar.

El Alavés necesita hacer bueno ante el peor visitante de la categoría, el Llagostera –solo ha sumado un punto a domicilio y encajado once derrotas–, el sufrido punto que consiguió en el Carlos Tartiere la pasada jornada. Mendizorrotza, donde sus propietarios tienen últimamente más problemas de los deseados, debe volver a ser el trampolín para el ascenso.

No habrá excusas en esta ocasión por ausencias inesperadas, pues el técnico babazorro, José Bordalás, dispone de los 23 jugadores de la plantilla, incluidos los últimos fichajes invernales, alguno de los cuales podría debutar con la elástica albiazul. Habrá que esperar a la decisión del preparador alicantino, aunque conociendo su querencia a mantener un bloque de confianza, lo más probable es que apenas se produzcan cambios.

Lo único que parece estar en el aire es la continuidad o no en el once de Manu Barreiro, dado que está totalmente restablecido Kiko Femenía, que se quedó fuera del desplazamiento a Oviedo por un golpe en el tobillo. De la entrada de uno u otro dependerá la colocación en el campo de Juli.

Lo cierto es que el historial de enfrentamientos entre el Glorioso y el conjunto catalán es ciertamente escaso, aunque bastante desfavorable para los intereses vascos. Todavía quedan en la retina las complicaciones que tuvo el Alavés en el encuentro de la pasada campaña, donde no pudo pasar del empate a cero ante la férrea defensa rival.

Aire de revancha

Peor le ha ido cuando se ha desplazado al campo de la escuadra mediterránea, donde ha encajado sendas goleadas, la última bastante dolorosa. El buen inicio liguero de los arabarras se vio frenado en seco por un encuentro frente a la Llagostera en el que el árbitro fue el gran protagonista de la contienda, expulsando a Carpio y Manu García, un obstáculo insalvable para traerse algo positivo.

Por todo ello, en el envite que hoy se disputará en Mendizorrotza hay cierto aire de revancha y de acabar con las desafortunadas actuaciones que se han protagonizado frente a este rival. Eso sí, sin precipitaciones y con paciencia, como indicó Bordalás. «No hace falta ganar desde el minuto uno. Habrá que saber jugarles para que no nos sorprendan con su velocidad».