La oposición multiplica sus ataques a Evo Morales antes del referéndum
La oposición boliviana quema sus últimos cartuchos contra Evo Morales cuando resta una semana para la celebración del referéndum constitucional que, en caso de ganar, permitiría al presidente tener un mandato y dos reelecciones consecutivas. Morales, que denunció que EEUU está detrás de la «guerra sucia», ha sido acusado ahora de tráfico de influencias.

«Antes era acusado de sedición, narcotráfico y terrorismo y ahora, como no tienen nada que inventar, me señalan por tráfico de influencias», señaló el presidente de Bolivia, Evo Morales, al referirse a la denuncia de supuesto favoritismo a la empresa en la que trabaja su expareja, que habría logrado contratos millonarios con el Estado.
Morales pidió ayer al Tribunal de Cuentas de su país que investigue «de manera inmediata» los contratos que el Gobierno suscribió con la empresa china CAMC, donde su expareja es gerente comercial . Además, pidió a su vicepresidente, Álvaro García Linera, que organice una comisión para que investigue la denuncia de tráfico de influencias. «No tenemos nada que ocultar», señaló el mandatario.
La pasada semana, el periodista y exagente de Inteligencia Carlos Valverde denunció que la expareja de Morales fue nombrada gerente comercial de CAMC Engineering, compañía que fue favorecida con contratos millonarios con el Estado por un valor total de 566 millones de dólares. Gabriela Zapata dijo que llevará a los tribunales a los que la acusan de haber beneficiado con un supuesto tráfico de influencias a su empresa.
A partir de esa denuncia, las acusaciones de tráfico de influencias contra Morales circularon por medios de comunicación y redes sociales. El jefe del Estado denunció «una campaña de acoso y descrédito» contra él, en la que se incluyen referencias a cuestiones personales.
También sostuvo que la «guerra sucia» de la derecha contra su Gobierno ha sido preparada desde EEUU, pero aseguró que a pesar de las campañas de difamación, «haga lo que haga» la oposición, el «sí» ganará el referéndum constitucional del próximo 21 de febrero.
«Estamos convencidos de que todo esto viene de EEUU», declaró al canal Bolivisión.
Morales declaró que el único pecado de su Ejecutivo es su lucha por la soberanía política y económica y «no dejarse someter, como antes, a los dictados del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial».
Morales dijo no confiar en las encuestas, que dan un empate técnico en el referendo y recordó que en 2014 los sondeos le daban un 40% y, sin embargo, ganó con más del 60%.
La temperatura sube a una semana del referéndum en el que se decidirá el cambio de un artículo de la Constitución sobre el número de mandatos consecutivos permitidos al presidente y al vicepresidente. De aprobarse la reforma, el presidente podría optar a un mandato y dos reelecciones consecutivas, lo que sumaría 15 años en el poder.
Evo Morales, que gobierna Bolivia desde 2006, comenzó su segundo mandato en 2010 y el tercero, en 2015. Si vuelve a ser candidato y gana las elecciones, en 2019 comenzaría un cuarto mandato consecutivo hasta 2025. Ese mandato contaría legalmente como el tercero, ya que el Tribunal Constitucional decisión que el primer periodo, 2006-2010, no debe ser computado porque fue previo a la refundación del país como Estado Plurinacional en 2009, cuando se aprobó la actual Carta Magna.

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