Violencia contra las mujeres presas
Si queremos imaginarnos cuáles son de entre las personas de la tierra las más violentadas por estar condenadas a ser tratadas como proscritas, sometidas a la aniquilación de su autoestima, a sedación farmacológica y a violencia sexual, por negárseles su existencia al ni siquiera figurar en la letra de las leyes que regulan su situación legal de encierro… nos acordamos de las mujeres presas. Si entendemos por olvido el apartamiento de la sociedad, de la familia, y en demasiados casos del derecho a ver, a acariciar, a cuidar a sus propias criaturas, las más olvidadas son las mujeres presas.
Si en un mundo hecho por y para hombres, ricos, blancos, adultos, sanos, religiosos y respetuosos con el orden y la ley, habríamos de definir el colmo de lo que se desvalora, se repudia y se sanciona, están sin duda las mujeres, pobres, no blancas, enfermas y reprobadas moral, social y penalmente como irrespetuosas con la ley, considerándoselas como culpables del desorden familiar, de dañar la familia patriarcal, de haber incumplido con su rol de esclavas domésticas.
Para ratificar estas afirmaciones no hay más que leer la legislación penitenciaria. Solo son mencionadas en un puñado de artículos y solo para tres cuestiones. Una, para organizar la incomunicabilidad, para segregarlas con respecto a los hombres. Otra, por el hecho de tener la regla, quedarse embarazadas o ser madres. Y tres, por la identificación de mujer con «ama de casa», puesto que la «privilegian» al reconocerle como trabajo a efectos de concesión del régimen abierto el «desempeñar efectivamente las labores de trabajo doméstico en su domicilio familiar». Se ve que los políticos y los tecnócratas que institucionalizan la violencia contra las mujeres no tienen tiempo para ocuparse del trabajo reproductivo y claro, este no es cosa ni de hombres, ni de personas importantes.
No nos confundamos poniendo en manos de nuestros verdugos, es decir, del estado penal, la lucha contra la violencia hacia las mujeres, en manos de una institución que ejerce sistemáticamente esa violencia contra las mujeres presas.

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