Cristina de Borbón se ampara en su «confianza» en Iñaki Urdangarin
Cristina de Borbón, hermana del rey español, se amparó ayer, en el juicio por el «caso Nóos», en la «confianza» que tiene en su esposo, Iñaki Urdangarin, para explicar su participación al 50% en la sociedad Aizoon que fundaron juntos y dijo que cree «plenamente en su inocencia». Declaró ante el tribunal como acusada por dos delitos fiscales.

Cristina de Borbón es la primera integrante de la familia real española en sentarse en el banquillo de los acusados. Ayer declaró ante el tribunal que juzga el «caso Nóos» en relación a dos delitos fiscales cometidos por la sociedad Aizoon que tiene al 50% con su esposo, Iñaki Urdangarin, y por los que se enfrenta a una petición de ocho años de cárcel. En su declaración de 66 minutos, la hermana del rey español aseguró que accedió a formar parte de Aizoon «por confianza» en su marido, que previamente intentó excluirla de toda responsabilidad, y defendió que nunca fue «escudo fiscal» ante Hacienda ni figuró en Aizoon para obtener beneficios tributarios.
Tras escuchar medio centenar de preguntas del sindicato ultraderechista Manos Limpias (única parte que la acusa), Cristina de Borbón, que solo respondió a su abogado, se defendió diciendo que «todo lo que hacíamos estaba controlado». Añadió que, por su condición de miembro de la familia real, ella «hubiese sido sometida a mayor transparencia y quizá a mayor control por parte de la Administración».
Coincidió plenamente con el relato que había hecho antes que ella Urdangarin ante el tribunal, durante sus 16 horas de interrogatorio, al explicar que su esposa no participó en la gestión ni en la administración de Aizoon y tampoco hizo ningún trabajo para la mercantil.
Por supuesto, negó haber tenido jamás cuentas en paraísos fiscales, salvo la que ahora utiliza en Suiza por residir en Ginebra.
Aclaró que las decisiones las tomaba Urdangarin, que ella no tenía poderes en la sociedad, ni recibía sus extractos bancarios, ni tampoco usaba la tarjeta visa corporativa a su nombre («la custodiaba él»), ni asistió a ninguna junta, aunque su rúbrica aparece en las actas: «Me las pasaban a la firma y por la confianza que tenía en mi marido y en sus asesores, la firmaba». Y explicó que crearon Aizoon «para canalizar los ingresos derivados del trabajo profesional en asesoría y consultoría» de su marido y reiteró que firmó como copropietaria «por confianza, así me lo pidió y yo lo acepté»

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