Un «Megamartes» decisivo para ver si hay alguien que puede parar a Trump
Los estados sureños de Florida y Carolina del Norte y los más industrializados del Medio Oeste, Ohio, Illinois y Missouri, votaron ayer en un «Megamartes» que dilucidará si hay alguien capaz de parar a Trump y si Sanders seguirá dando nuevas sorpresas y más guerra.
Tras el «Supermartes» llega el «Megamartes» a la carrera presidencial de EEUU. Por segundo martes en este mes de marzo, demócratas y republicanos se preparaban para una noche de recuentos de votos y delegados en cinco estados: los sureños de Florida y Carolina del Norte y los más industrializados del Medio Oeste, Ohio, Illinois y Missouri. Con casi una séptima parte de los delegados necesarios para ganar la nominación en juego, y en el caso de los republicanos con la regla del winner take all en Florida y Ohio –el ganador se lleva todos los delegados–, hoy se verá si hay alguien que pueda parar a Trump. Si tiene rival o no, si emerge algún candidato republicano capaz de aglutinar el voto del «cualquiera menos Trump». O dicho de otro modo, si el movimiento que apoya al excéntrico multimillonario ha llegado tan lejos que es imparable y que por la magnitud de la amenaza que simboliza podemos estar asistiendo a un cambio del sistema político de EEUU de consecuencias imprevisibles.
Si hoy se confirma lo que las encuestas indican, a saber, una victoria de Trump en Florida y en Ohio –también es favorito en Illinois–, las consecuencias serían inmediatas. Las posibilidades de Marco Rubio caerían en picado si no gana en Florida, donde es senador. Su supervivencia pendería de un hilo y todos los «moderados» del Partido Republicano que lo consideraron como su «mirlo blanco» se verían obligados a hacer otros cálculos. Otro tanto puede decirse del gobernador de Ohio, John Kasich. Si no gana ni en su estado, si no sirve ni para eso, muy pocos, por no decir nadie, seguirán apostando por él.
Trazado favorable a Trump
De confirmarse hoy esa hipótesis, la carrera entre los republicanos quedaría reducida a un tête-à-tête entre Trump y el ultraconservador evangélico Ted Cruz. Pero, echando una mirada al mapa de lo que queda de carrera, está claro que su trazado favorece a Trump.
Con diecinueve caucus y primarias aún por celebrar, a Trump le bastaría con asegurarse la mitad de los delegados en juego para lograr su nominación. Y teniendo en cuenta que Cruz y los de su cuerda logran sus mejores registros en los caucus y en los estados del sur, y que entre los republicanos solo faltan el caucus de Utah y las primarias de Virginia Occidental –que en sentido estricto no es un estado sureño–, puede decirse que Trump tiene mucho a su favor. Con un trazado favorable, un calendario asequible y grandes estados como Nueva York, New Jersey y Pennsylvania, donde aventaja claramente las encuestas, pocos seguirán apostando contra él.
Todos organizan el sprint
Conscientes de lo decisivo del «Megamartes», los candidatos y sus equipos de campaña preparan el día después y la estrategia para el final de la carrera. Trump, en una jugada inteligente, ha dejado caer que estudiará «fichar» a Marco Rubio como su vicepresidente si se confirma la derrota del senador de Florida.
Ted Cruz, en un hecho extraordinario en esta campaña donde el «pelotón anti-Trump» ha tardado en formarse, ha llamado implícitamente a sus seguidores a apoyar a Kasich en Ohio, esperando que este le devuelva el favor en otros estados.
Sanders, a ratificar la sorpresa de Michigan
Al margen de los superdelegados, cuadros del Partido Demócrata que apoyan masivamente a Hillary Clinton, la carrera en las primarias demócratas está siendo muy disputada y todavía hay mucho bacalao que cortar.
Dado el gancho de Sanders entre los jóvenes y las clases trabajadoras blancas, y en menor medida latinas, la demografía va a jugar un papel importante en el «Megamartes». Missouri y Ohio son estados sociológicamente muy parecidos a Michigan (menos de un 5% de población negra) y aunque en Illinois es mayor, también es un estado muy industrializado y proclive a repetir la sorpresa de Michigan. Sanders, que lo tiene muy difícil en Florida y en Carolina del Norte, ha apostado duro por el Medio Oeste.
Con muchos más delegados en juego, si repitiera victoria en al menos dos de esos estados, además de un duro golpe para Hillary Clinton y un terremoto en el establishment del aparato demócrata, se aseguraría un final de carrera sin pronóstico escrito.M.Z.

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