Agustín GOIKOETXEA
BILBO

El PNV recupera en su discurso para Aberri Eguna el proyecto de «nuevo estatus»

El PNV anuncia en su manifiesto de Aberri Eguna, bajo el título ‘‘Euskadi, bultzada berri bat’’, su pretensión de que, antes de finalizar la legislatura en la Cámara de Gasteiz, que constancia de su apuesta por otro estatus «sobre el que edificar –en los próximos cuatro años– una nueva Euskadi, un nuevo autogobierno y un nuevo sistema de convivencia política».

En una comparecencia en la Plaza Nueva, donde el domingo tendrá lugar el acto político en el que intervendrán Andoni Ortuzar e Iñigo Urkullu, la presidenta del BBB, Itxaso Atutxa, recordó la pretensión del PNV de actualizar el autogobierno. A este respecto, entienden que el nuevo estatus debe construirse desde la premisa de un doble acuerdo: uno interno en la CAV entre las fuerzas políticas, y un segundo compromiso con el Estado español desde la base del «respeto recíproco y la bilateralidad». Tampoco obvian la crisis institucional y política en la que está sumido su supuesto interlocutor, el Estado español.

Los cuatro ejes que estiman deberían ser tratados en ponencia parlamentaria son que ese «proceso de actualización del autogobierno» se tendrá que desarrollar con respeto al principio de legalidad, reconociendo «la identidad nacional del Pueblo Vasco», que constituye «un sujeto jurídico y político con derecho y capacidad para decidir sobre su futuro». Además, se aboga por la «reestructuración del sistema de relación político-institucional entre el Estado español y Euskadi».

En su manifiesto, los jeltzales hacen referencia al camino emprendido en Nafarroa con la llegada del Gobierno cuatripartito, confiando en el liderazgo de Geroa Bai. Respecto a Ipar Euskal Herria, creen que la Colectividad Única no colma las aspiraciones de los abertzales, pero «será una oportunidad para dar rango administrativo a los territorios de Lapurdi, Xiberoa y Baxe Nafarroa».

No falta, como es habitual, la cita a la izquierda abertzale, a quien censuran que considere que la «consecución de un Estado vasco no es un fin absoluto», sino un «instrumento para articular una estrategia socialista, relegando el carácter identitario de la definición nacional vasca y obviando –aseguran– la tradición humanista inherente al proyecto político abertzale».