La sociedad croata, inquieta por la derechización en el país
Complacencia frente al pasado pronazi, simpatías negacionistas de un ministro, una minoría serbia señalada con el dedo: la sociedad se muestra preocupada por la derechización de Croacia.
Signo de este malestar, la comunidad judía, la minoría serbia y antifascistas boicotearon el 22 de abril una conmemoración en Jasenovac, el Auschwitz croata, la primera desde que los derechistas del HDZ llegaron al poder en enero, tras cuatro años de Gobierno de centroizquierda. Pretendían denunciar un resurgimiento fascista, posible, en su opinión, por la mansedumbre del Ejecutivo. «Una decisión valiente y justificada frente a la ola neofascista de nostalgia ustacha que barre Croacia», dijo a AFP Efraim Zuroff, del Centro Simon-Wiesenthal.
El nombramiento como ministro de Cultura de Zlatko Hasanbegović, sospechoso de revisionismo y de simpatías de juventud por la ustacha, y la falta de reacción por parte del primer ministro, Tihomir Oreskovic, el pasado 23 de marzo cuando durante un partido de fútbol entre Croacia e Israel las gradas corearon el saludo ustacha han prendido fuego al polvorín.
Se acusa al Estado de no hacer nada y este rechaza esas «acusaciones políticas injustificadas».
Cuando Milorad Pupovac, representante de los serbios de Croacia (4% de la población), denunció una «atmósfera de intolerancia», Milijan Brkic, del HDZ, le recomendó que, si se siente inseguro, «se vaya a donde no esté en peligro». Y en enero, un periodista aconsejó cautela a «las madres con niños» con el enfoque de una iglesia ortodoxa serbia de Zagreb, «no sea que los vicarios chetniks salgan para entregarse a su orgía sangrienta».

Irainak txapeldunari bere hizkuntza erabiltzeagatik

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