Amparo LASHERAS
Periodista

Una viga maestra para el capitalismo

Hay temas que, cuando pienso en ellos, me intranquilizan y me crean un pesimismo interior que no quisiera confundir con el desasosiego existencial que, en ocasiones, me preocupa un poco más de lo debido. Me refiero a la información publicada esta semana sobre la instalación de un nuevo sistema antimisiles de EEUU, en una de las zonas más pobres de Rumanía, para reforzar las capacidades defensivas de la OTAN. Éste se completará con la construcción de otro sistema semejante en Polonia, y con la reestructuración, para mejorar la operatividad, de las numerosas bases que mantienen en Europa. Rusia ha sentido amenazada su seguridad y acto seguido ha anunciado que, igual que China, trabaja en un arma supersónica (U-71), con cabezas nucleares y más potente que la de EEUU. El Centro de Estudios de Estocolmo (SIPRI) dice en un informe que, en 2015, los presupuestos militares en el mundo alcanzaron 1,7 billones de dólares. El primero en el ranking de gasto militar es EEUU, seguido de China y Arabia Saudita que por primera vez supera a Rusia. Está claro que en la geoestrategia política y económica del capitalismo la industria armamentista se comporta como la viga maestra que sostiene el sistema. En la medida en que el ruido de las botas militares avanza hacia un futuro imprevisible, las bolsas suben y los dividendos aumentan.