Tostoi y Erreileno, los nuevos y dulces gigantes de Bergara
Ya son doce los gigantes con los que cuenta el grupo de gigantes de Bergara. La familia aumenta con guiños a personajes de la villa. Así, este año, la novedad son unos reposteros con nombre de dulce de un tamaño pequeño para que los niños puedan bailarlos.

Bergara tiene seis gigantes grandes, dos enanos, dos pequeños y otros dos no oficiales. Desde ayer tiene otros dos pequeños que responderán a la cada vez más grande afición de los niños.
«Hace tres años hicimos a los hermanos Elhuyar –descubridores del Wolframio– para que los niños sepan la historia de Bergara. Siguiendo ese patrón se nos ocurrió que en la villa son muy famosos los dulces tostones y relleno. Así que pensamos hacer un guiño a eso y dedicárselos a los pasteleros», contó Ibon Unamuno, miembro de la comparsa de gigantes.
Tostoi y Erreileno son una pareja de chico y chica, de dos metros de altura, vestidos de pasteleros. En la presentación, además, hicieron honor a su nombre, puesto que en su bandeja llevaron dulces de verdad que repartieron entre los asistentes. «En Bergara antes había una cofradía de tostones y relleno, la que hoy en día está desaparecida. Aun así, quienes fueron sus miembros han querido participar con esto», aseguró Unamuno. Estos fueron quienes pusieron a los gigantes un medallón de honor.
Las figuras las suele hacer Mikel Ibarzabal, un bergararra que tiene el taller en Urretxu. Todos los gigantes, excepto Tostoi y Erreileno, están hechos a mano, es un trabajo artesanal. «Los nuevos los hemos traído de Catalunya y son de papel-cartón. Son hechos con un molde, por lo que esas caras pueden encontrarse en cualquier otro sitio. Eso sí, la ropa la hemos hecho en Bergara y la bandeja y el sombrero los ha hecho Ibarzabal».
Aun así, si miramos a la cofradía al completo, hay dos gigantes que llaman especialmente la atención precisamente porque no son gigantes, sino enanos. Ellos son Felixin y Guti. «Son reales y son ellos los que los llevan. Queríamos hacer dos figuras nuevas y estábamos pensando cuales podrían ser y ya que ellos llevaban más de 30 años como voluntarios en la comisión de fiestas decidimos hacerles un homenaje poniéndoles su cara a los gigantes. Ellos no supieron nada hasta el momento de la inauguración. Así que se llevaron una gran sorpresa cuando les quitamos la tela en medio de la plaza. No es fácil ver a una persona de 70 años llorando de la emoción», explicó el miembro de la comparsa.
El trabajo que hay detrás
La presentación de los nuevos gigantes fue por la tarde pero para la ocasión prepararon un completo programa para todo el día. Acudieron los gigantes de Trapaga, Sestao y Berriozar y por la mañana se reunieron todos para montar a los gigantes con tranquilidad para que todo el mundo viera el trabajo que conlleva. «Normalmente ven a los gigantes desfilar pero no saben el trabajo que hay detrás. Normalmente se tarda una hora en montar un gigante», aseguró Unamuno.
Además, para que los niños estuvieran entretenidos hubo hinchables, pompas de jabón, máquina de palomitas y piruletas de chocolate con la forma de los gigantes.

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