Ramón SOLA

Desayuno con sabor a nada

El desayuno con los medios es una versión edulcorada de la rueda de prensa. Quienes optan por ello –Bidegi es solo uno de muchos– normalmente buscan dar un mensaje positivo a través de un formato más distendido, con cierto aire de off the record. El de ayer incluía además el postre de visitar la sala de control de cámaras, porque según la diputada es bueno «poner cara y ojos a Bidegi», tras las intensas polémicas de estos últimos años.

En este sentido, la convocatoria parecía ocasión idónea para resolver unas cuantas dudas. Sin embargo, pronto quedó claro que el objetivo era otro; bajo el envoltorio de algunos datos dulces pero parciales y coyunturales, el mismo indigesto «y tú más» de siempre –con Oiarbide acusando a la Diputación de Bildu de pretender «desprestigiar la gestión anterior, la gestión del PNV»–, la misma interminable guerra política con la verdad como víctima y la ciudadanía como rehén.

Por lo demás, un desayuno con Bidegi en cuyo menú no figure el tema de las querellas tramitadas en Azpeitia, del que no se habló un segundo como ya pasó en octubre en Juntas, sabe a nada. Porque transparencia no es poder ver los túneles de la AP8 desde una ultramoderna sala de plasmas, sino saber qué pasó en los túneles de la AP1.