Erdogan tiene ya quien le va a transportar al poder total
El AKP nombró ayer al ministro turco de Transportes, Binali Yildirim, candidato único a presidir el partido, y por tanto, a primer ministro. Fiel hasta la muerte a Erdogan, el sustituto de Davutoglu será un hombre de paja para el plenipotenciario presidente neotomano.

El actual ministro turco de Transportes y Comunicaciones, Binali Yildirim, fue nombrado ayer candidato único para presidir el partido gubernamental AKP y sustituir al destituido Ahmet Davutoglu como nuevo primer ministro del país.
Yildirim, uno de los hombres de confianza del presidente turco, Recep Tayip Erdogan, será el único candidato del partido en el congreso del domingo.
Ministro de Transportes sin interrupción desde 2002, cuando el partido islamista de Erdogan, AKP, llegó al poder, Yildirim, nacido en 1955, nunca se ha desviado un ápice del camino trazado por el presidente y ayer mismo se comprometió a trabajar «en total armonía» con él, a quien ya acompañó cuando fue elegido alcalde de Estambul en 1994. Los analistas auguran ya que su principal misión será apuntalar el proyecto presidencialista con el que Erdogan quiere pasar a la historia como sucesor de Attaturk en 1923.
Desavenencias con Erdogan
Erdogan tenía previsto entrevistarse ayer con Davutoglu para establecer un calendario de traspaso de poderes.
Davutoglu se enfrentó a Erdogan porque apostaba por dejar abierta la posibilidad de retomar el diálogo de paz con el PKK y porque rechazaba la detención provisional de periodistas objeto de proceso judicial.
Pese a ello, Davutoglu insiste estos días en lanzar mensajes conciliadores y el sábado pasado ejerció de testigo en la boda de la hija menor de Erdogan.
«El domingo la función de primer ministro habrá cambiado de sentido», señala Fuat Keyman, director del grupo de reflexión Istanbul Policy Center. «El presidente (Erdogan) se convertirá en el jefe del Ejecutivo (..) El primer ministro (...) trabajará con y sobre todo para el presidente», añade.
Por de pronto, el nuevo primer ministro de facto anunció que «libraré a Turquía de la calamidad terrorista», en referencia al PKK, con lo que se alinea con la actual posición dura y criminal de Erdogan.
Su imagen se corresponde con la de un primer ministro de «perfil bajo». Pese a su larga trayectoria, y su dominio del inglés y el francés, nunca adquirió especial protagonismo político, aunque se le reconoce, en su faceta de ingeniero, un importante legado en obras públicas. Bajo su gestión se han ejecutado todos los macroproyectos faraónicos tan criticados por la oposición como el tren de alta velocidad entre Estambul y Ankara, el tren submarino Marmaray bajo el Bósforo; el puente sobre el Golfo de Izmit, a punto de terminarse; el tercer puente del Bósforo, en plena construcción; o el tercer aeropuerto de Estambul, cuyas obras empezaron recientemente.
Como político no resiste comparación con Davutoglu. Perdió en 2014 la Alcaldía de Esmirna.

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