I.B.
BILBO

Lakua asume que las obras del TAV no concluirán al menos hasta 2023

Ni 2019, ni 2020, Lakua tiene asumido que las obras de la «Y vasca» se alargarán como mínimo hasta 2023. Así lo admitió ayer la consejera Arantxa Tapia, que se reunió hace doce días con el ministro de Fomento y que ya ha pedido otro encuentro para avanzar en esta materia. Insistió en que el Gobierno autonómico asuma parte de los trabajos.

Las obras del Tren de Alta Velocidad son no sólo un tema recurrente sino un asunto primordial en las relaciones entre el Gobierno de Lakua y su homólogo español, y tras la investidura de Mariano Rajoy después de casi un año en funciones y al calor del publicitado nuevo talante del PP, el Ejecutivo autonómico parece haber visto el modo de relanzar su proyecto estrella.

No es baladí, en este sentido, que una de las primeras reuniones entre ambas administraciones tras el último ciclo electoral la mantuvieran la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia, y el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, un encuentro que deparó titulares optimistas con el nudo de Bergara y el soterramiento en las capitales como protagonistas. Sin embargo, lo que desde Lakua vendieron entonces como «avance» era simplemente lo que ya estaba previsto por Madrid en torno a esta materia, y tras aquella primera lectura, la propia consejera admitió ayer que el futuro más cercano no es tan halagüeño.

Y es que en una entrevista en Euskadi Irratia Tapia afirmó que los trabajos de la “Y vasca” podrían terminar «a partir de 2023», no antes, aunque dijo que le gustaría «no acertar». Explicó que en el nudo de Bergara hay «un tramo muy complicado», y que a día de hoy se baraja un plazo de «40-42 meses» para finalizarlo. «Si las entradas a las capitales se hicieran al mismo tiempo, estaríamos hablando de lo que es la obra civil, ya que luego habría que poner encima las vías, la electrificación, la automatización y, posteriormente, los trenes y hacer pruebas. Por lo tanto, si la obra civil necesita 40-42 meses y el resto otros dos años, los plazos están ahí. 2020 sería siendo tremendamente optimistas, y creo que no se va a cumplir. Yo creo que será a partir de 2023», expuso.

También opinó que la conexión con el Estado francés, «aunque no sea a tan alta velocidad», llegará antes que la conexión hacia el sur y que se producirá «sobre 2019 ó 2020».

Tapia aclaró en la entrevista que nada más concluir la reunión con De la Serna redactó una carta solicitando una nueva reunión, porque, argumentó, «ya hemos tenido bastantes retrasos y es el momento de definir de una vez el proyecto». Así, indicó que han solicitado al ministro «sentarnos cuanto antes» y definir proyectos como la entrada del TAV a las capitales, «porque una cosa es que haya acuerdo en las palabras y otra pasar de las palabras a los hechos». «Ha llegado el momento para eso y veremos de verdad si existe disposición o no, y si hay voluntad de ir más allá de las palabras y conseguimos definir esos proyectos este año», expuso. La consejera también sostuvo que si el Ejecutivo autonómico asumiera la responsabilidad de algunas de las obras del TAV en el tramo guipuzcoano, «los plazos se cumplirían con más facilidad», y señaló que ya trasladaron esa posibilidad a De la Serna en la reunión de diciembre, aunque el ministro no la contempló, por lo que no se mostró optimista al respecto.

Cuando 2016 era fecha «inalterable» para Adif

La “Y vasca” no es sólo un proyecto controvertido por sus implicaciones medioambientales y económicas y un claro ejemplo de política de hechos consumados –no son pocos los que como argumento para seguir adelante exponen que ya se ha ejecutado buena parte de la obra–, sino también un desbarajuste en la planificación y fijación de los plazos.

Ejemplo de ello son las declaraciones realizadas el 2 de setiembre de 2010 por el entonces presidente de Adif, Antonio González, que afirmó a pie de obra en el túnel de Induspe que el Ministerio de Fomento mantenía «inalterable» su compromiso de que el TAV estaría operativo para 2016. A la vista está que el plazo inalterable se ha alterado.

Hasta ahora la nueva fecha de referencia en Madrid era 2019, aunque en Lakua nunca se lo han creído del todo.

Y ayer la consejera habló de 2023 como pronto y si todo va bien, en una obra en la que nada ha ido nunca bien y sobre la que buena parte de la sociedad aguarda todavía que le consulten. I.B.