Alfombra roja en la Casa Blanca para el presidente golpista egipcio Al Sissi
El inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, recibió ayer con todos los honores y cumplidos al presidente golpista egipcio, Abdelfatah al-Sissi. Le prometió más ayuda militar, calló sobre la crueldad del régimen y evocó la posibilidad de tildar a los HHMM de «terroristas».

El inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, mostró su apoyo total al presidente golpista egipcio, Abdelfatah al-Sissi, sobre quien reiteró, como hizo en plena campaña electoral, que está realizando «un trabajo fantástico». Además, le prometió más ayuda militar.
El presidente estadounidense recibió a Al-Sissi en el Despacho Oval y señaló que «estamos de acuerdo en muchas cosas. Solo quiero que todo el mundo sepa, en caso de que haya alguna duda, que apoyamos mucho al presidente Al-Sissi. Él ha hecho un trabajo fantástico en una situación muy difícil», reiteró.
El magnate neoyorquino y el general golpista se encontraron en Nueva York en setiembre del año pasado, en plena campaña a las presidenciales estadounidenses. Ya entonces Trump le alabó por haber «tomado verdaderamente el control de Egipto» y no ocultó su admiración por su manera de gestionar el poder con puño de hierro.
«Admirado y único» Trump
Al-Sissi, diplomáticamente más comedido entonces, se soltó la melena ayer y expresó ante los periodistas su «profundo aprecio y admiración» hacia la «personalidad única» de Trump.
Al-Sissi, que llegó al poder tras el golpe de Estado militar que en julio de 2013 derrocó al entonces presidente electo egipcio, el islamista Mohamed Mursi, busca con esta visita dejar atrás las tensas relaciones con EEUU que fueron la tónica con el exmandatario Barack Obama.
La Administración Obama congeló su ayuda militar anual a Egipto tras la brutal represión de los golpistas contra los Hermanos Musulmanes, que se saldó con miles de muertos, decenas de miles de prisioneros y el envío a las catacumbas de la cofradía musulmana que un año y medio antes había vencido claramente en los comicios.
Sin embargo, y aduciendo el papel decisivo de Egipto, el más poblado y mejor armado de los países árabes, la Casa Blanca dio dos años después marcha atrás y reanudó en 2015 el suministro anual de 1.500 millones de dólares al régimen, 1.300 de ellos en material militar.
Pese a esa marcha atrás, en la que tuvo mucho que ver el acercamiento de Egipto a una Rusia que ha desembarcado con fuerza en la región, Obama no recibió a Al-Sissi en la Casa Blanca
«Estamos claramente detrás del presidente Al-Sissi (...) Estamos claramente detrás de Egipto y del pueblo egipcio», declaró Trump en la primera recepción oficial en la Casa Blanca a un líder egipcio –la anterior fue en 2009, cuando Obama agasajó al derrocado rais Hosni Mubarak–.
«Tiene, con EEUU y conmigo mismo, un gran amigo y un gran aliado», añadió el presidente estadounidense, quien reiteró que «tenemos muchas cosas en común».
No mencionó en ningún momento la cuestión de las violaciones de los derechos humanos y de la libertad de prensa en Egipto. Un responsable del Gobierno de Washington ya había advertido de que esa cuestión sería abordada de forma «privada y discreta, a nuestro juicio la más eficaz». Human Rights Watch recordó que «invitar a Al Sissi en un momento en el que decenas de miles de egipcios se pudren en prisión o son torturados es una extraña manera de defender una relación estratégica estable».
Por de pronto, lo que no descarta la Administración Trump es declarar sin discreción y en público a los Hermanos Musulmanes como una «organización terrorista». «El presidente quiere oír la posición del presidente egipcio al respecto. Como a otros países, nos inquietan diversas actividades de los Hermanos Musulmanes en la región», señaló un portavoz.

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