Amaia U. LASAGABASTER
EIBAR

No se quieren poner límites

Los armeros celebran su segunda victoria consecutiva, que les permite cerrar la 30ª jornada a solo tres puntos de la sexta plaza.

EIBAR 3

LAS PALMAS 1


El Eibar no quiere dejar de soñar. De momento con el octavo puesto, o al menos eso dice su entrenador, pero la situación le permite llevar aún más lejos su ambición. Lo hacen los puntos, después de que con su segunda victoria consecutiva cierre la 30ª jornada a solo tres de un Athletic que pasará por Ipurua en un par de semanas. También la dinámica, que ha llevado a los azulgranas a convertir su pequeño bache del pasado mes en una buena racha: ya son cuatro jornadas consecutivas en positivo, las dos últimas con triunfo.

Y lo hace sobre todo la actitud del equipo, el mensaje que transmite cada vez que salta al césped. El Eibar no quiere ponerse límites y lo demuestra cada partido, al margen de que la realidad lo confirme después. Es, precisamente, el argumento en el que se apoyaba anteayer José Luis Mendilibar para confesarse especialmente ilusionado con lo que puede dar de sí el tramo final de la temporada. Al contrario del curso pasado, cuando los armeros bajaron los brazos cuando consiguieron la permanencia, esta vez se ven decididos a dar un paso más. Puede que a acabar entre los diez primeros, que no es poco; o en la octava plaza, aún mejor. Pero también, por qué no, a pelear por un billete europeo.

No es solo una cuestión de actitud. También de plantilla. Esa en cuyo mayor equilibrio se viene insistiendo desde que arrancó la temporada y que se está confirmando en los últimos meses. Lo hizo a inicio de año, cuando el Eibar se lució coincidiendo con su calendario más exigente, pero también ahora. Con jugadores como Arbilla, que se había convertido en titular indiscutible, o Fran Rico fuera de juego, o con Enrich entre algodones, ayer recuperaron protagonismo futbolistas como Luna, Bebé –fuera del once desde el derbi de Ipurua contra Osasuna, hacía seis meses– o Adrián. Y vaya si lo hicieron. Los dos primeros fabricaron el primer gol, el portugués también sirvió el segundo y el madrileño transformó el penalti que sentenció el encuentro. Una respuesta incuestionable, en definitiva, y que se agradece especialmente en una semana tan cargada, con otros noventa minutos en juego en apenas tres días.

Un partido, el de Balaídos, al que los azulgranas llegarán tras haberse quitado otro gafe de encima. Si el sábado pasado se imponían por primera vez a un rival clasificado entre los seis primeros de la tabla, ayer pudieron con un Las Palmas que les tenía tomada la medida. En general –solo cuatro victorias en 23 enfrentamientos– y en particular desde la llegada al banquillo canario de Quique Setién, que se había impuesto en sus cuatro enfrentamientos.

Olfato

La fortuna, siempre acompañando al que navega con el viento a favor, tampoco faltó a su cita. Para facilitar primero que el Eibar se adelantase a las primeras de cambio, para acabar con cualquier posibilidad de reacción visitante en la segunda parte, cuando los azulgranas sentenciaron apenas dos minutos después de que el Las Palmas recortara distancias.

Fueron los únicos instantes de incertidumbre. Porque con el gol de Bebé –tercero en sus apenas 600 minutos sobre el césped en Liga– al cuarto de hora y el de Kike, con toque final de Aythami, diez minutos después, el primer tiempo quedó totalmente en manos del Eibar ante un rival inexistente.

El segundo tiempo empezó peor, con Las Palmas avisando, aunque fue Momo el que tuvo que sacar bajo palos un cabezazo de Lejeune. Y justo cuando parecía que decaía la noche, los acontecimientos se acumularon. En apenas cuatro minutos, Escalante se marchó lesionado, Lemos recortó distancias de falta directa y el árbitro, a instancias del linier, pitó penalti por agarrón a Kike que Adrián convirtió en el definitivo 3-1.

Con media hora por delante, la moral tocada y sin nada ya en juego, el Las Palmas desapareció. Y el Eibar se recreó. Disfrutaron los jugadores y disfrutó el público, que tampoco quiere saber de límites.

«Estamos bien, en ese momento en el que todo sale»

47 puntos, 50 goles y Europa a tiro. Clasificación, pegada e ilusión, todo acompaña a un Eibar que sueña con motivos, aunque su entrenador sigue llamando a la calma. «Acabamos de pasar de hablar de los diez primeros al octavo, esperad un poco, a ver qué hacemos el fin de semana y dependiendo de eso ya veremos», sonreía José Luis Mendilibar al ser cuestionado por enésima vez sobre las posibilidades europeas de su equipo.

Es evidente que existen. Entre otras cosas porque, como reconoce el técnico, el Eibar «está bien, en ese momento en el que todo sale». No es solo una cuestión de «gasolina», que también, sino sobre todo de «cabeza. El equipo está bien, los jugadores están bien y para los rivales es difícil hacer frente a eso. Los jugadores ven que las cosas les salen e intentan hacerlas, nos salen bien, a veces hacemos goles casi sin querer... Eso es importante, no es que te metan un gol y ya te vienes abajo, sabes que puedes levantarlo porque ahora mismo estamos con la flor de que llegamos y metemos. Eso nos da algo para poder pensar en cosas buenas».

También lo hace la respuesta de la plantilla, personificada ayer en Bebé, que regresaba al once seis meses después de su última titularidad en Liga. «Se ve a diario en los entrenamientos –destaca el técnico–. La gente que no juega a diario no baja los brazos, sigue trabajando... y por eso estamos así de bien».

Eso permite soñar. Y no solo de «mentirijillas», como decía Mendilibar el pasado sábado. «Soñamos bien, soñamos con esperanzas», reconoció ayer, aunque recordó que queda mucha pelea por delante. Empezando por la visita del domingo al Celta, la única que le preocupa, por ser «la próxima» y por ver «cómo responderá el equipo porque es el tercer partido en una semana. A ver si recuperamos». A.U.L.

Permanencia matemática y récord de goles

El Eibar sigue batiendo sus marcas en Primera. Ayer celebró por primera vez nueve triunfos en Ipurua y alcanzó los 50 goles, su récord en la categoría. Además, certificó la permanencia matemática.

Mendilibar confía en poder contar con Escalante

Gonzalo Escalante abandonó el césped a la hora de juego tras recibir una fuerte entrada. «Ahora le duele mucho», admitió Mendilibar, pero se mostró confiado en poder contar con él en Balaídos.

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