Beñat ZALDUA

Catalunya en Comú se niega a reconocer el carácter de referéndum del 1 de octubre

Catalunya en Comú, el partido encabezado por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, tenía una cita importante ayer, en la que su Coordinadora Nacional debía decidir sobre la posición a adoptar ante el referéndum de autodeterminación anunciado en Catalunya para el próximo 1 de octubre. Encima de la mesa tenían tres propuestas de resolución: una a favor del referéndum, otra radicalmente en contra y otra, abrazada por la dirección del partido, que apostaba por buscar un cada vez más difícil término medio.

Se impuso finalmente esta primera opción, que pasa por participar en la jornada del 1 de octubre, pero devaluando su carácter vinculante y definiéndola como una «movilización a favor del derecho a decidir». Es decir, una repetición del 9N, que es exactamente lo que sus impulsores quieren evitar. No parece, sin embargo, que la decisión resuelva el debate interno en el seno de la izquierda no independentista catalana, que tendrá que clarificar mucho más su posición ante una cita en la que la equidistancia no significará sino apuntalar el statu quo.

De hecho, así lo han expresado en los últimos días voces internas y cercanas, críticas con la indefinición del partido. El concejal en Barcelona Jaume Asens citó en Twitter a Leonard Cohen junto a una foto de Felipe González, Jose María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero: «A veces uno sabe de qué lado estar simplemente viendo quiénes están del otro lado». Misma foto e igual mensaje envió el líder de EUiA, Josep Nuet.

Presión sobre los Comuns

Además de las voces internas, en los últimos días han sido muchos los que desde diversos ámbitos han afeado a Catalunya en Comú su devaluación del referéndum, utilizando para ello la hemeroteca, convertida en el principal arma arrojadiza contra los comuns. Con razón: son innumerables los vídeos en los que Colau o el coordinador general, Xavier Domènech, se declaran partidarios de un referéndum, así como de desobedecer al régimen del 78.

La razón dada por Domènech fue que «un referéndum es un espacio de resolución de conflictos, y no nos encontramos ante una propuesta de resolución de conflictos, sino de afirmación de la soberanía de Catalunya».