Artadi, el encinar cantábrico, la viñas de txakolí y AskizuEntre el mar y la montaña

Caminar por la costa es un espectáculo fantástico. El abrazo del mar y la montaña ofrece al caminante un lienzo incomparable que en cualquier estación del año diseña una incomparable sinfonía de luces y colores. Pero además del litoral, y hasta llegar a las cercanas montañas, el sistema costero guipuzcoano es una orografía con suficientes alicientes para calzarnos las botas e iniciar la marcha. En esta ocasión sugerimos a los lectores viajar hasta Zumaia, con un entorno privilegiado, que ofrece un dilatado calidoscopio patrimonial paisajístico y cultural. Desde su afamado Flysch en el geoparque de la Costa Vasca, con sus acantilados y su legado geológico, hasta las cercanas colinas que surgen alrededor del río Urola en la desembocadura al océano, diseñamos esta amable escapada. En este medio rural y agrícola se desarrolla esta excursión de senderismo, pasando por tres escenarios históricos de renombre, San Miguel de Artadi, la aldea de Askizu con su iglesia ejemplo del gótico tardío y el museo de Zuloaga, ya en los últimos metros de la travesía.

Nace esta excursión el barrio de Basusta en las afueras del centro de Zumaia, en el puente sobre el Urola (la estación de Euskotren está cercana por si se viaja en ese medio) en las cercanías de astilleros Balenciaga. Se cruza el río por el paseo peatonal y, continuando hacia Getaria, se alcanza la carretera de ascenso a Artadi (señalizada) GI 3811 a 2,3 km. Los primeros compases de ascenso se desarrollan por la carretera, y pasados unos metros del Km 1, a la derecha nace un claro sendero que desemboca en una pista y conduce a los caminantes por el encinar Cantábrico hasta el alto de la colina donde se sitúa el templo de San Miguel de Artadi, una iglesia de la que se desconoce su primitivo aspecto y que fue trasformada durante el siglo XIX o XX. Si es posible merece su visita interior donde destaca un retablo barroco y la virgen del Rosario, obra del escultor local Julio Beobide. Su reloj, que es original y fabricado en Usurbil, se encuentra, con su correspondiente protección, en el paseo marítimo de Zumaia. Desde aquí el entorno es de recibo, pues ofrece un paisaje amplio hacia todos los rumbos, destacando las montañas cercanas que dominan el relieve del Urola. Después se continúa por carretera hasta el cercano caserío Arteaga donde el caminante se encuentra con las balizas rojiblancas GR 286 (Araindarri bidea) y blanquiamarillas PR GI 241 (Zumaia-Aizarnazabal) de dos recorridos diferentes. El senderista las seguirá e iniciará un suave descenso hasta encontrarse con un extenso escenario de viñedos del afamado Txakolí una vez abandonado el encinar. En el borde de esta plantación, cerca de dos nuevos caseríos, Karakas zahar y berri, se toma a la derecha un ancho camino que asciende entre las viñas cultivadas en bancales, en un atractivo recorrido, hasta los altos de Garate-Gain (señalética), donde discurre el talaia bidea (balizado y GR 121). Ahora el montañero declinará a la izquierda siguiendo las balizas y progresará por un camino mirador, pasando por un primer bosquete de eucaliptus y los nombrados altos de Iturregi y Otaola. En el primer cruce a la dcha, se coge el camino hacia la cercana aldea de Askizu, barrio rural de Getaria, entre viñedos y prados. En el centro de los abundantes caseríos destaca la iglesia San Martín, ejemplo del gótico rural tardío de fines del siglo XV y primera mitad del XVI. También se encontró en su entorno una necrópolis de los siglos XI y XIV. Se retorna por el mismo camino, con una pequeña variante (camino de Santiago) para asomarse el caminante a Zumaia, que ofrece una magnífica vista y a donde se llega por el Museo Zuloaga con su ermita Santiago, donde, previo pago, se pueden visionar las obras del genial artista. Para finalizar, este viaje a pie merece la visita al centro histórico de Zumaia de trazado medieval con su monumental iglesia fortaleza, gótica del siglo XIII.