2018/01/12

Merkel y Schulz buscaban cerrar el acuerdo para salvar su futuro

A última hora de ayer, democratacristianos y socialdemócratas seguían negociando la posibilidad de reeditar una tercera Gran Coalición. El hermetismo que ha rodeado los encuentros evitaba filtraciones sobre las cuestiones pendientes de solución para mantener el equilibrio entre las posibilidades de éxito o de fracaso de cara a la formación de Gobierno.

Ingo NIEBEL|colonia
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La Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la canciller Angela Merkel; su socia regional, la Unión Social Cristiana (CSU) del ministropresidente bávaro Horst Seehofer, y el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) de Martin Schulz habían fijado ayer como el último día de sus conversaciones sobre la formación de otra Gran Coalición. A lo largo del día mantuvieron el hermetismo que se impusieron el domingo al inicio de esta ronda de contactos. Lo único anormal que ocurrió durante la jornada fue el accidente de tráfico que a altas horas de la madrugada sufrió la ministropresidente del País de Sarre, Anngret Kamp-Karrenbauer, camino a Berlín, y que supuso su hospitalización, y la de sus acompañantes, aunque su estado no revestía gravedad.

Mientras tanto la presidenta de partido afrontaba el último día de conversaciones. «Será una jornada dura», dijo Merkel al entrar en la sede del SPD, la Casa Willy-Brandt, por la mañana. Pero aún así se mostró optimista, igual que Schulz, y confiada en que llegarían a un acuerdo. Diez horas más tarde aún no se sabía si las tres formaciones habían encontrado una base sobre la que poder negociar una Gran Coalición.

Las últimas noticias auguraban una larga noche que podría prolongar- se hasta las 10.00 de hoy, cuando Merkel, Schulz y Seehofer tenían previsto reunirse con sus partidos. Lo único que había trascendido era que había habido pequeños avances a falta todavía del acuerdo final. Se especulaba con que quizás al final todo dependería de la última palabra de los tres dirigentes políticos.

Merkel, Schulz y Seehofer se juegan su prestigio, y los primeros dos su futuro político como presidentes de sus respectivas formaciones.

Un punto de discordia sigue siendo el futuro político de la Unión Europea. Schulz se inclina más por el proyecto del presidente francés, Emmanuel Macron, que quiere dotar a Bruselas con un presupuesto común. Merkel y la CDU se muestran contrarias a lo que consideran la europeización de las deudas nacionales.

En el caso de que durante la madrugada se haya alcanzado un acuerdo, Schulz tiene que lograr que el 21 de enero el congreso extraordinario del SPD lo apruebe para que pueda iniciar la negociación final sobre la GroKo. La organización juvenil del SPD, los Jusos, ha anunciado una campaña en contra.

Ayer mismo, el presidente de la República, Frank-Walter Steinmeier, recordó a los tres partidos la responsabilidad que pesa sobre ellos. De hecho, Alemania ha conseguido otro superávit comercial, por octavo año consecutivo, que llena las arcas del Estado con 38.000 millones de euros, pero amplios sectores dependen de que haya un Gobierno en funcionamiento, para que apruebe los distintos programas y su respectiva financiación.

REFUGIADOS


La CDU y la CSU quieren limitar la acogida de solicitantes de asilo a 200.000 personas al año y dificultar el reagrupamiento familiar, lo que no comparte el SPD. El tema de los refugiados es prioritario para los alemanes.

PATRIMONIO


El SPD quiere aumentar el impuesto sobre patrimonios altos del 42% al 45% para bajar la presión fiscal sobre la clase media. La CDU y la CSU se oponen y defienden el aumento en los gastos en defensa, medida que rechaza el SPD.