Un título más abierto que nunca
Dinamarca, Noruega, Alemania y Croacia acechan a una Francia marcada por las retiradas de sus laureados veteranos y las lesiones.

Está por ver si también se podrá disfrutar de buen balonmano, pero lo que parece que no va a faltar es emoción en el Europeo que se inicia hoy en tierras croatas, seguramente el torneo de selecciones más abierto de los últimos tiempos. Y es que el ramillete de favoritos al triunfo final es bastante amplio, habida cuenta de que la gran dominadora de la reciente década, Francia, llega a la cita con numerosas ausencias e incógnitas.
Después de que leyendas de la talla del portero Thierry Omeyer y el lateral Daniel Narcisse anunciasen su retirada tras colgarse la medalla de oro mundial, al seleccionador galo, el otrora muro defensivo Didier Dinart, no le ha quedado otro remedio que apostar por el relevo generacional. El torneo continental pondrá a prueba la fiabilidad de los guardametas Ciryl Dumoulin y Vincent Gerard, así como del lateral del Barcelona Timothey N’Guessan.
La apuesta por savia joven es, hasta cierto punto, forzada, ya que Francia tampoco puede contar con los lesionados William Accambray, Olivier Nyokas y Ludovic Fabregas, este último uno de los grandes triunfa- dores en el reciente campeonato mundial. Para más inri, hasta el último momento no se podrá despejar la duda de Luka Karabatic –deberá retocar la posición de pivote si no puede participar–, lo que deja sobre los hombros de su hermano, Nikola, la principal cuota de responsabilidad para guiar a los bleus.
Ante semejante panorama, toda una pléyade de adversarios aspiran a aprovecharse de un a priori debilitado combinado galo. Para empezar, la talentosa Dinamarca, que ya venció a los franceses en la final olímpica y que les ha derrotado en dos ocasiones en los últimos tres meses, la más reciente por 28-29 en París, un triunfo de mérito al no contar con Mikkel Hansen.
Es precisamente la rodilla de su estrella –podrá jugar, pese a todo– lo que más preocupa en un cuadro nórdico que ha subido varios peldaños en su juego con la llegada al banquillo de Nikolaj Jacobsen, el técnico de moda en la Bundesliga, tras llevar al Rhein-Neckar Löwen a los dos últimos títulos ligueros.
El gran reto del entrenador de Viborg es acabar con la irregularidad de una escuadra a la que le sobra talento y recursos, pero que, pese a su entorchado olímpico, no ha sabido estar a la altura de las circunstancias en los momentos claves en que se deciden títulos. Si sus pupilos mejoran el rendimiento mental en esas fases decisivas tendrán serias opciones de levantar el trofeo en Zagreb.
Noruega, «in crescendo»
Alemania, actual campeona continental, estará al quite por si franceses y daneses fallan. El nuevo comandante de la nave germana, el joven técnico Christian Prokop, deberá gestionar la calidad y físico de su sobresaliente plantilla y luchar contra la alargada sombra de su exitoso antecesor, el islandés Dagur Sigurdsson, que además del ya citado título europeo, logró el bronce olímpico y devolver al balonmano teutón la confianza para estar en la pelea por todos los torneos de selecciones.
Otro equipo in crescendo y que aspira a dar un paso adelante en su carácter competitivo es la pujante Noruega, todo un referente en el apartado femenino, pero que hasta el último Mundial –llegó a la final frente a la anfitriona– no había dado muestras de su potencial en el masculino. Sustentada en las condiciones innatas del genio Sander Sagosen, la escuadra escandinava perseguirá luchar por las medallas y mejorar así su cuarto puesto continental.
Finalmente, no nos podemos olvidar de los organizadores, una Croacia que ha confiado al veteranísimo Lino Cervar –llevó a los balcánicos al título olímpico y mundial– el objetivo de sumar el único título que le falta. Espoleados por su afición, el único recelo que flota en el entorno del conjunto croata es saber qué Domagoj Duvnjak se verá en el campeonato, dado que regresa a las pistas tras varios meses lesionado.
Tres vascos en el torneo
Julen Aginagalde, Eduardo Gurbindo y Iosu Goñi –los navarros Antonio Bazán y Sergey Hernández fueron los últimos descartes de Jordi Ribera– componen la representación vasca en este Europeo, formando parte de una selección española que, como Suecia, basa sus opciones no en las individualidades, sino en el juego colectivo. Salvo dos cambios, el preparador gerundense ha mantenido prácticamente el mismo bloque que disputó el último Mundial.
El interesante duelo escandinavo del grupo A entre Suecia e Islandia –18.15, Teledeporte– dará el pistoletazo de salida en la jornada inaugural, al igual que el más intrascendente envite entre Bielorrusia y Austria en el B. El plato fuerte llegará poco después en este mismo grupo con la reedición de la última final mundialista entre Francia y Noruega –20.30, Teledeporte–. A la misma hora, los anfitriones se medirán a Serbia.

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