El Valencia solo fue mejor en la tanda de penaltis
El Alavés logró forzar la prórroga gracias a un gol de Sobrino en el minuto 86 que significó el 2-1. Logró aguantar la prórroga con una buena actuación de Sivera, pero terminó pagando el esfuerzo en los penaltis.

ALAVÉS 2
VALENCIA 1
La historia dice que solo se recuerda a los ganadores, pero la forma de luchar de este Deportivo Alavés será recordada durante mucho tiempo. Porque de sufrir, de estar prácticamente muerto en Liga, no solo está consiguiendo coger oxígeno en el campeonato regular, sino que puso en serios aprietos al tercer clasificado en los cuartos de final de la Copa.
Los penaltis evitaron la clasificación del Glorioso, que aunque perdió el billete a las semifinales en unos lanzamientos desde los 11 metros mejorables –fallaron tres lanzamientos (3-2)–, recuperó el aliento de todos los aficionados albiazules, orgullosos del ímpetu de los protagonistas. Porque se puede jugar mejor o peor –en ese aspecto también ha mejorado– pero lo que no se puede mejorar es la intensidad de los de Abelardo, capaces de recuperar cada balón dividido, y eso que repitieron hasta ocho hombres respecto al encuentro de Liga, entre ellos dos todoterrenos como Pina y Torres, casi toda la línea defensiva y dos puntales como Pedraza e Ibai, junto a un Guidetti que está recuperando su tono físico.
El Valencia no supo contrarrestar las tácticas de Abelardo, aunque cierto es que las ocasiones brillaban por su ausencia. El único disparo a puerta de toda la primera parte llegó de las botas de Duarte en el minuto 45. El juego era trabado, pero las sensaciones favorecían al Alavés, que por lo menos lograba conectar con los más jugones, siendo una jugada fabricada con paciencia o de una manera más directa, como cuando Sobrino controló un balón y tocó lo justo para la llegada de Pedraza. No se transformó en una ocasión, pero en ese mismo córner un defensor valenciano pudo haber cometido un penalti al despejar el centro con ambas manos. Pero como esa acción fue en el minuto 24, quedó en el olvido.
Y la razón de ello fue la segunda mitad tan emocionante. Comenzó con un disparo de Duarte en el que Jaume se lució –y en la tanda de penaltis volvió a lucirse– y continuó con un gol anulado a Guidetti por un leve empujón al rival.
El cansancio hizo mella
Y el Valencia naufragó hasta que Marcelino no apostó por dar entrada al revulsivo oficial de su equipo –Santi Mina–. El primer cambio, Rodrigo, sí que revolucionó algo pero no lo suficiente para batir a un Sivera enchufado, que con la actuación de ayer se recompuso del semi-error de Mestalla.
De un larguerazo de Kondogbia se pasó al gol de Munir, recién incorporado al juego. Es el fútbol: si tú fallas, el rival no. Pedraza, Pina y Duarte jugaron en banda, para retrasar el cuero a Ely que no pensó dos veces para bombear al área, ante el desmarque de Munir –con la ayuda de un despistado Gayá–. Sin embargo, sin tiempo a reaccionar, Mina volvió a recordar por qué es el revulsivo de Marcelino en un contragolpe que vino precedido por el único error de Laguardia en sus últimos partidos.
Cuando todo parecía inclinarse a favor del Valencia, el crono se detuvo en un lanzamiento de falta a favor de los albiazules. Ya a por todas, incluso jugando con un defensor menos por la sustitución de Ely y la entrada de Demirovic, Sobrino estuvo atento, con la caña, para remachar a la red un balón que Vezo había dejado muerto en el área.
El cansancio hizo más mella en el Alavés, que aguantó como pudo los 30 minutos de la prórroga para terminar muriendo en los penaltis que solo acertaron a marcar Pina y Munir.
«El equipo ha estado de diez»
Abelardo Fernández estuvo cerca de lograr el pase a semifinales ante un Valencia al que considera uno de los mejores equipos de la competición regular. Por ello, poner en aprietos a los de Marcelino y forzar la prórroga le bastó para sentirse orgulloso de sus jugadores.
Afirmó también que el guión fue el previsto, «salvo quedar eliminados». El Alavés llegó vivo al tramo final, y como bien indicó el técnico, «a pesar de encajar el 1-1 muy pronto, que supuso un jarro de agua fría, nos hemos recompuesto y hemos metido ese segundo gol».
A la hora de valorar el duelo, en su cómputo global, opinó que su equipo había sido mejor, «salvo en la prórroga, que aun así nos hemos defendido bien». Explicó que tras «arriesgar» a jugar con tres defensores, con el 2-1 le tocó volver a organizar al equipo como pudo, «y hemos estado descolocados». «Aun así, creo que hemos estado de diez, pero hay veces que no basta con estar brillante», expresó un Abelardo que quedó maravillado con el ambiente que se vivió en Mendizorrotza.
Respecto a los lanzamientos de penaltis, reconoció que se puso nervioso, «y no soy de ponerme nervioso», sobre todo por los jugadores, «porque estaban muy cansados y en estos casos la portería se hace pequeña y parece una de hockey». A.U.A.

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