Una escultura junto a la Plaza de Toros recordará el asalto policial a San Fermín 1978
La plataforma Sanfermines 78 Gogoan! cuenta ya con el permiso del Ayuntamiento para instalar en las inmediaciones de la Plaza de Toros una gran escultura conmemorativa que se financiará a través de una colecta popular.

La iniciativa ciudadana Sanfermines 78 Gogoan! anunció ayer la colocación de un monumento conmemorativo por los sucesos de los sanfermines de 1978, que será inaugurado el próximo mes de junio en las inmediaciones de la Plaza de Toros de Iruñea y que cuenta ya con la autorización del Ayuntamiento. La obra, que será realizada por la artista navarra Dora Salazar, consisterá en una escultura metálica de algo más de dos metros de altura, cuyos gastos se van a sufragar por cuestación popular gracias a una campaña de crowdfunding que Sanfermines 78 Gogoan! tiene previsto iniciar los próximos días.
En el interior de la figura se incluirá una «caja del tiempo» en la que se colocarán los nombres de todas las personas y colectivos que contribuyan económicamente a la realización del monumento, reafirmando así su carácter colectivo y popular.
Aunque la ciudad ya cuenta con un monumento que recuerda lo ocurrido en julio de 1978 –la conocida estela de Germán Rodríguez–, Sanfermines 78 Gogoan! recuerda que Germán no fue la única víctima, ya que hubo cientos de heridos (once de ellos de bala) y que las fiestas fueron suspendidas.
Es por ello que ahora, en el 40 aniversario de los hechos, se ve necesario que exista una escultura que recuerde aquello y mantenga viva la memoria de lo sucedido. «Una escultura que exprese esa agresión indiscriminada y el dolor de toda una ciudad golpeada de forma gratuita. Cualquiera de las 20.000 personas que ocuparon la plaza de toros aquel día o cualquiera de las otras muchas que celebraban los sanfermines en las calles de Iruñea tras la corrida podía haber sido Germán», puntualizó Helena Bengoetxea.
La autora, Dora Salazar (Altsasu, 1963), detalló las características de la obra, que tendrá la forma de una figura de unos dos metros realizada en hierro forjado y que se trabajará en la fundición Urkobase de Ermua.
En palabras de Salazar, «es una pieza hecha con el calor popular, que no se impone y que ha sido decidida por muchas de las personas que van a verla paseando por la calle». Se trata de un cuerpo totémico, mutilado, sin cabeza ni brazos.

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