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Damasco y Moscú recrudecen sus ofensivas en Ghuta Oriental e Idleb

El Ejército sirio ha recrudecido los ataques contra el reducto rebelde de Ghuta, donde ayer causó casi una treintena de muertos. A la vez, la aviación rusa intensificó los bombardeos en Idleb después de que los yihadistas derribaran y mataran a uno de sus pilotos.

Al menos 28 personas murieron ayer, entre ellas seis menores y tres mujeres, en bombardeos sobre diferentes localidades de la región de Ghuta Oriental, principal bastión de la oposición siria en las afueras de Damasco. El Observatorio de Derechos Humanos (OSDH) destacó que la cifra de fallecidos podría aumentar por la gravedad de algunos de los más de setenta heridos.

Según el Observatorio, el ataque más sangriento fue el de aviones no identificados contra un mercado en la localidad de Beit Saua, donde murieron diez civiles.

Los bombardeos del Gobierno sirio contra esta región en manos rebeldes rodeada por fuerzas leales a Bashar al-Assad son casi diarios. Asediados desde 2013, unos 400.000 habitantes viven una grave crisis humanitaria, con escasez de alimentos y medicinas. En las últimas semanas, el Ejército sirio ha sido acusado además de llevar a cabo varios ataques químicos en esta región. El pasado 22 de enero el OSDH informó de 21 casos de asfixia y fuentes médicas apuntaron a un ataque de cloro.

EEUU se sumó a estas acusaciones y aseguró que el régimen sirio ha utilizado gas cloro, lo que Damasco niega.

En represalia por los bombardeos sobre Ghuta, los grupos insurgentes disparan su artillería hacia Damasco. En esos ataques una mujer murió ayer y tres personas resultaron heridas.

A la vez, la provincia siria de Idleb ha sido objeto de decenas de bombardeos desde el pasado domingo, un día después de que el grupo yihadista Tahrir al-Sham –Al Qaeda– derribara un caza ruso Su-25 y matara a su piloto en tierra. La aviación rusa no tardó en organizar la represalia con ataques continuados- Las bombas cayeron sobre numerosas localidades de la región y causaron daños materiales en un hospital de Maarat al-Numan.

Ofensiva turca

Por otra parte, Turquía continúa su ofensiva contra el cantón kurdo de Afrin, en el norte de Siria, pero sus bajas comienzan a aumentar. Ayer murió otro soldado turco, lo que eleva a dieciocho los militares de Turquía fallecidos en estos choques.

Las autoridades de Afrin han exhortado a Rusia a actuar para que Turquía cese su ofensiva. Miles de personas se manifestaron en la capital del enclave el domingo denunciando las decenas de víctimas civiles que está provocando la operación turca, de la que consideran cómplice a Rusia. Moscú «tiene responsabilidad en las masacres perpetradas por el Estado fascista turco», señalaron. Rusia retiró las tropas que tenía desplegadas allí al comenzar la ofensiva, en una aprobación tácita de la misma. Además, pidieron también a EEUU, la UE y la ONU que intervengan inmediatamente.

Mientras, en Turquía, un total de 573 ciudadanos han sido detenidos por criticar la campaña militar a través de las redes sociales o de protestas, entre ellos once miembros de la Asociación de Médicos Turcos.

Protestas por la ofensiva turca en Afrin durante la visita de Erdogan al papa

Decenas de manifestantes denunciaron cerca del Vaticano «un crimen contra la Humanidad en curso en Afrin», durante la visita del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, al papa Francisco. Dos de ellos fueron detenidos. En el encuentro, Francisco y Erdogan trataron sobre la situación en Oriente Medio «con particular referencia» el estatuto de Jerusalén. Aunque el papa regaló al presidente turco «un ángel de la paz que estrangula al demonio de la guerra», «símbolo de un mundo basado en paz y justicia», la cuestión de los kurdos no fue mencionada ni en tono diplomático.GARA