2018/02/10

Kronika
INHUMACIÓN DE 24 DESAPARECIDOS EN LA GUERRA DEL 36
«ERA IMPENSABLE ENCONTRARLE Y TENER SU CUERPO TAN CERCA»

EL ACTO DE INHUMACIÓN Y HOMENAJE A 24 PERSONAS DESAPARECIDAS EN LA GUERRA DEL 36 EN EL COLUMBARIO DE LA DIGNIDAD DE ELGOIBAR FUE UNA SENCILLA Y EMOTIVA MANERA DE SACARLES DEL OLVIDO DE LAS CUNETAS Y HACERLES UN LUGAR EN LA MEMORIA. TAMBIÉN DE RECORDAR Y HONRAR A TODOS LOS DESAPARECIDOS EN ESA TRAGEDIA.

Maider IANTZI
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Participaron la familia de Ramón Portilla, representantes de CNT y de los municipios donde hallaron los restos

Los restos de 24 personas más que fueron desaparecidas durante la Guerra del 36 reposan desde ayer en el Columbario de la Dignidad de Elgoibar, junto al cementerio Olaso. Tres de ellas han sido identificadas: Ramón Portilla, combatiente de la CNT; Millán Zabala, trabajador del Cuerpo de Serenos de comercio del Ayuntamiento de Donostia; y Nicolás Obregón, cabo del Batallón Sacco Wanzetti de la CNT de Euzko Gudarostea. Todos los cuerpos han sido hallados en las exhumaciones de fosas que ha llevado a cabo la Sociedad de Ciencias Aranzadi junto con el Gobierno de Lakua y el Instituto Gogora en los últimos años.

La inhumación fue realizada por los familiares de Portilla, miembros de CNT y representantes de los ayuntamientos de los municipios donde se hallaron los restos: Bilbo, Donostia, Etxebarria, Galdames, Larrabetzu, Legutio, Lemoa y Turtzioz. Después del aurresku de honor, fueron depositando una a una las urnas en los nichos del Columbario, envueltos por el sonido del txistu y el respeto de la gente que llenó este espacio. No faltaron los incansables voluntarios de organizaciones históricas y memorialistas.

Lo primero que hicieron Lorenzo y Antonio de Pablos Portilla al acercarse a la urna de su tío Ramón Portilla fue abrazarla con una bandera de la CNT, donde luchaba el vecino del barrio Putxeta de Abanto. Los hermanos relataron emocionados la historia de su tío. «Lo que conocemos, de los comentarios de la ama, es que de jovencito, con 17 años, se fue a la guerra y nunca supieron más de él… hasta que su cuerpo apareció en Larrabetzu, en el monte Urkullu. La pena fue que nuestra madre había muerto unos meses antes. Quedaba una hermana, que es la única que pudo disfrutar de la noticia. Pero aquí estamos nosotros para darle el homenaje que se merece».

Contaron que estaban viendo el Teleberri cuando escucharon que habían exhumado un cuerpo en Larrabetzu. Se quedaron perplejos: «¡Si es nuestro tío!». Luego han estado en contacto con Aranzadi y Gogora, intercambiando información.

Vinieron en representación de todos los primos. «Nunca pensamos que íbamos a tener aquí el cuerpo de nuestro tío tan cerca –admitieron–. La noticia hubiese sido una gran ilusión para nuestra madre, ya que eran casi de la edad y estuvieron juntos hasta la desaparición. Estaba tan cerca y tan lejos, parecía impensable encontrarle».

Ocho, en Donostia

Entre los alcaldes que realizaron la inhumación estaba el de Donostia, Eneko Goia, ya que los restos de ocho de las personas desaparecidas los hallaron en la capital, dos en la zona de Txaldatxur, y los demás en el valle del Urumea, según concretó Goia, para quien fue «un honor» traer los cuerpos aquí, especialmente el de Zabala, empleado del Ayuntamiento.

Tal y como explicó Aintzane Ezenarro, directora de Gogora, que estuvo acompañada por la alcaldesa de Elgoibar Ane Beitia, en el Columbario reposan los restos de 51 personas. Aparte de los mencionados, los únicos identificados son Sabino Atutxa Olabarri, Jesús Zuazua Mondragón y Joaquín Garro Eizmendi.