2018/02/13

Kronika
HALLAZGO ARQUEOLÓGICO EN IRUñEA
LA PLAZA QUE SE QUEDÓ SIN TERMAS Y CEMENTERIO SÍ CONSERVARÁ EL CASTILLO

ESTABA CLARO QUE UN CASTILLO HABÍA, AUNQUE FALLARON LAS CÁBALAS SOBRE EL LUGAR EXACTO. LA APARICIÓN DE LOS CIMIENTOS DE UNA TORRE Y UN TRAMO DE MURALLA EN EL EXTREMO SURESTE DE LA PLAZA DEL CASTILLO DE IRUñEA EVOCAN LA POLÉMICA DEL PARKING. EL ALCALDE, JOSEBA ASIRON, ASEGURA QUE ESTA VEZ NO SE DESTRUIRÁ NADA.

Aritz INTXUSTA
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No hay duda, es el castillo del rey Luis el Hutín. Ayer el alcalde de la ciudad, Joseba Asiron, visitó las obras en un edificio que había excavado sin licencia hasta topar con un fragmento de muralla de más de 3,5 metros de grosor, así como parte de la circunferencia de un torreón circular de 13 metros de diámetro. Las obras han sido paralizadas. «Hoy tenemos una buena noticia, porque la ciudad se ha encontrado con su propia historia», señaló el alcalde.

En realidad, se presumía que bajo la Plaza del Castillo no había una sola fortificación, sino dos: el castillo de El Hutín (1308) y el Fuerte de Santiago (1513). «Hemos encontrado el castillo originario, el primero que se construyó en esta plaza. Y no se trataría de un castillo construido por los conquistadores de Navarra, sino un castillo singularmente navarro del siglo XIV», afirmó Asiron.

La aparición del castillo en esa zona de la plaza ha descolocado un poco a los historiadores, pues se presumía que el castillo se encontraba más al norte, junto al hotel La Perla. El error parte de una prospección anterior en la que se encontró en esa zona otro muro de gran anchura que, visto lo aparecido ahora, podría cuadrar con una de las murallas protectoras del Burgo de Nabarreria.

«El Hutín erigió el castillo como demostración de poder», explicó al finalizar la visita el director de Patrimonio del Gobierno, Carlos Martínez Álava. Poco antes, la Nabarreria había sido arrasada por los habitantes de San Cernin y San Nicolás apoyados por tropas francesas durante la Guerra de los Burgos. En ese conflicto, se pegó fuego al primer castillo, que hoy acoge el Archivo. Con la nueva fortificación, el Hutín se reivindicaba como señor y protector de La Nabarreria y la judería cercana.

Junto al castillo se desarrolló un mercado, que fue algo así como la protoplaza del Castillo. Bajo la protección de esta fortificación real ese lugar fue punto de encuentro de los tres burgos incluso antes de su pacificación, que se articuló en el Privilegio de la Unión de 1423.

Aunque en la Plaza del Castillo hubo dos castillos nunca llegaron a coincidir. La fortaleza navarra fue desmontada por los conquistadores españoles y sus piedras se emplearon para levantar el Fuerte de Santiago, que ubicaron aproximadamente en el emplazamiento que hoy ocupa la Diputación. Así, la buena cantería de sus sillares provocó que este castillo desapareciera antes de la destrucción generalizada de los castillos navarros que ordenó el Cardenal Cisneros en 1536 para desmoralizar a la población. Dos siglos después de su construcción, la fortaleza de Luis el Hutín se había quedado un tanto desfasada por la llegada de la pólvora.

Preservar lo que queda

«Ahora en ningún modo se podrá el expolio que se hizo en esta misma plaza hace 15 años, cuando bajo el gobierno municipal de UPN se construyó el aparcamiento subterráneo que arrasó hallazgos como un cementerio islámico o unas termas romanas», prometió el alcalde durante la visita. «La preservación de los restos está hoy garantizada», aseguró.

Se da la circunstancia de que la empresa que está realizando las prospecciones arqueológicas es Trama, la misma que en su día tomó parte en la excavación del parking de la plaza. La polémica está servida, ya que una de las ediles de UPN, María García-Barberena, es arqueóloga de Trama y ayer este partido remitió a los medios una agria contestación a Asiron.

Por lo que se sabe hasta ahora, en las obras del aparcamiento subterráneo no aparecieron más torres del castillo que da nombre a la plaza, por lo que no se han podido determinar aún con claridad sus dimensiones.