2018/05/17

Aniceto Morales Horrillo 
Trabajador de Instituto de Secundaria
Sindicato USO y asignatura de Religión católica

Curiosamente aquellos recortes «tan necesarios por la crisis» no afectaron en absoluto a las dos horas semanales de Religión católica que se imparten en los centros, a pesar de tratarse de una doctrina de fe y no una ciencia

En enero de este año todos los partidos del Parlamento a excepción de UPN y PP reclamaron al Gobierno de Navarra la reducción del horario de la asignatura de Religión al mínimo legal: es decir pasar de las dos horas semanales actuales a una, porque la Lomce no permite excluir totalmente esta asignatura del aula. Ahora EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra han dado un paso más en este sentido presentando una proposición de ley para cumplir ese objetivo que se recoge en el acuerdo programático.

Esta iniciativa al parecer ha indignado al sindicato USO, que ha llegado a decir que esta medida va a suponer la destrucción de más de 100 puestos de trabajo. Pero eso no es cierto. Los puestos de trabajo van a seguir existiendo, porque las horas lectivas del alumnado van a seguir siendo las mismas. Eso sí, esos puestos de trabajo ya no se cubrirán con personal docente de las listas del arzobispado sino con profesorado interino de las listas del departamento de Educación, y ya no serán para impartir Religión sino otra materia. Además el actual profesorado de Religión podrá optar a dichas listas siempre que tengan la titulación correspondiente y concurran en igualdad de condiciones que el resto de interinos de las listas de contratación del departamento de Educación.

Destrucción de puestos de trabajo (en torno a 900) fue lo que se hizo con los recortes en Educación en épocas de UPN, con el aumento del ratio por aula y con el incremento de las horas lectivas del profesorado. Recortes que, por desgracia, todavía no se han revertido totalmente. Curiosamente aquellos recortes «tan necesarios por la crisis» no afectaron en absoluto a las dos horas semanales de Religión católica que se imparten en los centros, a pesar de tratarse de una doctrina de fe y no una ciencia y que como tal debería impartirse fuera del ámbito y horario escolar y con financiación propia y no pública.

Sorprende otro argumento de este sindicato cuando viene a decir que en la supuesta «destrucción» de puestos de trabajo la mayoría de las perjudicadas van a ser mujeres. Curioso argumento. En el mundo de la docencia en educación obligatoria y sobre todo en infantil y primaria hay un mayor número de mujeres. Por mera estadística, los puestos que ya no ocupen unas mujeres como consecuencia de la medida probablemente serán ocupados, a su vez, por otras mujeres.

Este sindicato (USO), que es precisamente el que agrupa a la mayoría del profesorado de Religión, dice que los partidos que apoyan la reducción horaria de Religión tienen a gala la defensa de los trabajadores y la calidad de la educación y que no tiemblan a la hora de dar la puntilla a un colectivo docente que ya tiene una situación muy precaria. Precisamente estos partidos, a diferencia del sindicato USO en este caso, hacen una defensa de la educación y del profesorado en general y no solo de un colectivo (profesorado de Religión católica) que tiene unos privilegios de los cuales carece el resto de profesorado interino y fijo sin plaza de Educación (acceso a listas a través del arzobispado y no en concurrencia pública como el resto de profesorado y reserva de puesto de trabajo sin tener que optar todos los años en concursillos a una plaza como el resto de profesorado interino y fijo sin plaza).

También dice el sindicato USO que estos partidos van a dejar al alumnado sin una formación que es fundamental para la vida. Para algunas personas católicas la enseñanza de su religión como doctrina en las aulas puede ser fundamental para la vida, pero resulta que la gran mayoría de la población no somos católicos. Por dar un dato ilustrativo, en la actualidad las celebraciones de matrimonios religiosos (católicos) están por debajo del 30%. La Religión como doctrina no se debería impartir en las aulas, en todo caso estaría bien conocer la historia de las religiones a la vez que otros hechos y acontecimientos históricos, cosa que ya se hace, y para eso no hace falta precisamente profesorado que elija el arzobispado, porque así se ofrece una visión parcial, sesgada e interesada de un tema que debe ser tratado con rigor científico y no desde la fe.

Para concluir, el sindicato USO, sin el más mínimo rubor, afirma que al profesorado de Religión se le exige como al resto una preparación y formación permanente, una titulación civil adecuada al nivel, y no pueden impartir otras asignaturas ni realizar otros trabajos, cuando la mayoría no tienen jornada completa. Estaría bueno, que además de estar enchufados por el arzobispado y financiados desde el erario público sin ningún tipo de concurrencia pública se les permitiera dar clase sin la titulación adecuada, se les evitara la preparación y formación permanente y además para completar la jornada se les permitiera impartir otras materias en detrimento del personal docente que está apuntado en las listas de Educación.