2018/08/25

EVA «LA YERBABUENA»
BAILAORA

Eva María Garrido García, La Yerbabuena (Frankfurt, 1970), es uno de los indiscutibles e importantes pilares de la danza en general y de la flamenca en concreto. El Festival Flamenco On Fire nos ofrece la oportunidad de verla actuar hoy.

«El público me dice que no hay nada más contemporáneo que el flamenco»
Curro VELÁZQUEZ GAZTELU|IRUÑEA
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Con ella podremos comprender la evolución del baile flamenco en los últimos 25 años y cómo ha ido desembocando y dejándose seducir por nuevas propuestas y discursos escénicos y de movimiento. Tiene diversos premios y reconocimientos importantes a sus espaldas entre los que se encuentran dos premios Max, Premio Nacional español de Danza (2001), Premio Time Out de Barcelona y la Medalla de Oro a las Bellas Artes.

Y es que Eva acapara mucha atención en algunos lugares del mundo, más que en otros de su propio entorno. Algo que viene siendo el pan de cada día dentro del flamenco, pero que a la vez y por suerte viene siendo menos común.

Esto se debe sobre todo a que cada vez somos más conscientes de que por ciertos desconocimientos y prejuicios estamos predispuestos a perdernos propuestas que como seres humanos nos podría aportar y así disfrutar e ir creciendo como tales. El arte de “La Yerbabuena” va más allá de fórmulas inmovilistas, rompiendo con estas cualquier amago de impedir que el flamenco sea una expresión cosmopolita y abierta de par en par al mundo, por encima de conceptos seudofolcloristas. Y es que Eva lleva en su discurso y en su estética la elegancia natural tanto en las formas como en el fondo. Hoy, dentro de la programación de Flamenco On Fire, la tendremos a las 21.00 en el Baluarte de la capital navarra. Una propuesta con el indiscutible sello “Yerbabuena”.

Cada vez es más latente la delgada línea que separa la danza flamenca contemporánea y el baile más ortodoxo. ¿A qué cree que se debe?

Antes que nada, hay que saber profundizar y hacer investigación rigurosa sobre las herramientas o discursos que vamos a utilizar para nuestro fin. Yo desde finales de los años 90 me he ido acercando a la danza contemporánea con los mejores maestros. Ardua tarea. Al igual que el flamenco, a esta disciplina hay que dedicarle muchas horas de trabajo, muchos años de investigación, de no querer estabilizarte, de no estar conforme. Y es que la danza contemporánea no es “cualquier cosa”, no es solo movimiento. Va mucho más allá. Hay detrás un discurso muy interesante, una metodología que aún es desconocida por la mayoría de los y las bailaoras de flamenco. Es cierto que hay mucha inquietud dentro del flamenco por este tipo de propuestas, sobre todo por la gente joven, en la que hay un nivel increíble y con una preparación excelente en cuanto a la técnica. Por tanto, esto no es ni mejor ni peor para el propio flamenco. Es diferente. Cada uno coge el ingrediente que le puede interesar para su propuesta. Pina Bauch decía: “No me interesa cómo se mueve la gente, sino qué les conmueve”. Esto es muy interesante. La técnica tiene que ir al servicio de lo demás y no al revés. Y también la capacidad de transmitir tus inquietudes al mundo.

¿Cree, por tanto, que la técnica, algo que cada vez está más en alza entre los y las jóvenes bailaoras, va en detrimento del leitmotiv del flamenco, como es la enjundia, el duende, la espontaneidad?

Hay que partir de que no hay algo más poco “puro” que el propio flamenco, ya que este ha nacido gracias al encuentro y a la mescolanza de todas las culturas que han dejado su semilla en el Sur. De todas formas, la técnica es necesaria. Hay personas que nacen con un don predispuesto, pero es vital desarrollarlo, mantenerlo vivo, y para ello te hace falta la técnica. Necesitas desarrollar un lenguaje para poder transmitir lo que quieras contar. Ahora sí, jamás tiene que estar la técnica por encima de… Una persona que nada más tenga técnica es triste y penoso. A veces se pone en el mismo rasero a la técnica y al virtuosismo y eso es erróneo. Es vital saber y comprender lo que el público siente con tu arte. Sin perder la sinceridad con una misma, claro. La mayoría de los profesionales del flamenco, sabemos cuáles son las teclas que tenemos que tocar para provocar una reacción fácil del público y como así ponerle en pie. Luego está la dignidad de cada artista, el saber dosificar y ser honesta. Sin duda, hay gente que sin pretenderlo crea tendencias y hay gente que se deja influenciar y se dejar llevar por ellas. A veces parece que por parte de muchos proyectos prima ver lo que está de moda para luego ponerlo en práctica y así ir a lo cómodo, a lo que sabe que va a funcionar. Y realizar las propias inquietudes independiente de modas es muy gratificante. Ahora, que sin pretenderlo coincide y gusta, pues estupendo.

La danza flamenca es la disciplina que más atención atrae por los cuatro puntos cardinales. ¿Cree que el público menos acostumbrado a citas flamencas busca propuestas más cercana a la ortodoxia, o sin embargo se interesa más por las nuevas formas de entender el flamenco?

Creo que todo esto va relacionado con la educación que cada uno o una lleva consigo. No porque yo no entienda de pintura voy a dejar de ir al museo del Prado. Hay que dejarse llevar, sin prejuicios. Que no te bloquee el creer que no entiendes. Vamos a tratar de dejarnos sentir, vamos a notar lo que nos provoca tal música, tal pieza teatral… Es cierto que el baile es como un escudo, es como que te deja ser más llevadero ese miedo que a priori ya te has colocado al creer que no entiendes de, en este caso, flamenco. Es comprensible que al público neófito se le haga más llevadero el baile que un recital exclusivo de cante.

Hay quien dice que las propuestas que van más allá del flamenco, las que se encuentran con otras músicas o las que van en la vanguardia con nuevas disciplinas escénicas, deberían llamarse o titularse de otra forma. Sobre todo, dicen estos, para no confundir a la gente y saber lo que se van a encontrar una vez han pagado su entrada. ¿Qué opina de ello?

Flamenco no hay más que uno y al ser este un arte vivo, siempre se ha estado dejando influenciar por otras fórmulas. En mi caso particular, independientemente de abrirme a otros conceptos con mi baile, cuento con cantaores que van a la raíz, al igual que con tocaores y compositores. Una cosa que me suele pasar en distintas partes, sobre todo en Europa, es que después de actuar dentro de una programación de Danza Contemporánea, me viene el público al camerino para decirme que no hay nada más contemporáneo que el flamenco. Eso es muy bonito. Nadie engaña a nadie. El flamenco está constantemente evolucionando. Fue precisamente Paco de Lucía el que “revolucionó” y “evolucionó” el flamenco para gracias de todos. Sí es cierto que el cante se ha quedado más intacto. Y aunque estén surgiendo nuevas voces dentro del cante, no tengo muy claro que eso sea una “evolución” y una aportación evidente para el flamenco en sí y para futuras generaciones. La “evolución” no es solo arriesgarte a cantar otras cosas dentro del mismo compás o métrica flamenca. Evolucionar en el cante, es lo que hizo Morente, que para mí es un creador nato. Eso sí era arriesgar. Desde la impronta con su voz, ya que su timbre era único, hasta su registro, así como en la búsqueda como resultado final. No ha habido persona más inquieta en cuanto al conocimiento de las estructuras flamencas. ¿Entonces lo que hacía Morente no era flamenco? Lo que pasa que él buscaba más allá de lo establecido. Creo que no se trata de etiquetar si esto es flamenco, o si esto es flamenco tal. El flamenco siempre va a estar en manos de “intrusos”, o sea, de los que nuevamente vamos llegando a él por un camino o por otro. Para conocer algo de fondo hace falta tiempo. Hay que tener en cuenta que ya está todo inventado, lo que no está inventado es la personalidad de cada uno.

Usted, que viaja constantemente por el mundo, ¿cómo ve la salud del flamenco y cómo lo tratan por ahí?

Hoy en día hay un alto porcentaje de mediocridad, cada vez se valora menos la calidad. Yo he crecido en una época en donde habían valores indiscutibles y sagrados y que hoy en día se están perdiendo: respeto, calidad, humanidad, etc… Una de las cosas que está siendo más dañina para el arte y la cultura es la politización del propio arte y de la propia cultura. [silencio].

Vemos cómo en gran parte de su obra cuenta con un gran elenco de tocaores y sobre todo cantaores, que de alguna forma parten de la raíz, de las fuentes originarias del flamenco, algo que a nadie deja impasible a la vez que ven sus propuestas con altas dosis de riesgo y contemporaneidad. ¿A qué se debe ello?

Yo creo que la voz es el instrumento más antiguo que hay. A mí la voz me lleva para un lado o para otro, me conmueve. (risas). Para mí hay voces dentro del flamenco que son mágicas, voces que me tocan el alma. Creo que, sin duda, es la manera más sensata de sentir y hacer sentir.

Eva, con la perspectiva del tiempo ¿de qué forma ha ido evolucionando tanto su obra, como usted como bailaora?

Pues de la forma más humilde, que es con fe en una misma. Cuando eres más joven es muy fácil que te hagan dudar, pero según vas madurando vas tomando riendas en el asunto, vas tomando más protagonismo en tu vida y obra. La intuición es algo muy importante para mí, es la base de mi trabajo.

¿Qué nos va a ofrecer hoy?

Un espectáculo con mi sello indiscutible. Al cante, no puedo estar más contenta, Miguel Ortega y Segundo Falcón y con José Valencia como cantaor invitado. ¡Ahí es nada! Al baile, un elenco de lo mejor que hoy en día nos podemos encontrar, todos jóvenes y hombres: Fernando Jiménez, Mariano Bernal, Cristian Lozano, Ángel Fariña. Antonio Coronel a la percusión. La música de Paco Jarana, con un diseño de luces, vestuario y sonido muy elaborado. Se va a disfrutar de Soleá por Bulerías, de Tientos, Alegrías, Peteneras, etc… con una puesta en escena muy cuidada, con coreografías muy escogidas y muy elaboradas a las cuales les tengo un gran cariño.

Flamenco no hay más que uno y al ser este un arte vivo siempre se ha estado dejando influenciar por otras fórmulas.