2018/11/14

EDITORIALA
El repliegue de la Policía resulta inaplazable

El debate sobre la Policía en Nafarroa continúa de actualidad. El anteproyecto de Ley Foral de Policías parecía encauzado en el Parlamento cuando ha surgido una nueva polémica a raíz de la asunción de las competencias de tráfico por parte de la Policía Foral. La oposición ha llevado una enmienda al pleno del jueves con la que pretende activar una pasarela por la que puedan incorporarse a la Policía Foral los guardia civiles que sobran por el cambio de titularidad de la gestión del tráfico. No parece lógico introducir en una ley que recoge los aspectos generales de la ordenación policial la respuesta a una cuestión puntual de la que, a día de hoy, se desconocen casi todos los pormenores; el traspaso de la competencia todavía no se ha empezado ni siquiera a negociar. Quieren condicionar con sus prejuicios el debate sobre servicios y recursos.

A tenor de lo que recoge el Plan Director de Policía Foral, el impacto de asumir todas las competencias de una Policía integral –además de tráfico, seguridad ciudadana y medio ambiente– se resolvería con 449 nuevos efectivos. El plan no calcula los excedentes que supondría en otros cuerpos policiales pero sí evalúa el ahorro del cambio: un tercio más de gasto en agentes forales reduciría en dos tercios el número de policías españoles. Una importante economía de recursos que podría dirigirse a reforzar otras políticas de carácter más social. Por otra parte, las ineficiencias en las últimas actuaciones de las FSE desplegadas en Nafarroa, recogidas en el reportaje que hoy publica GARA, muestra el sinsentido de un despliegue cuya principal función parece mantener izada la bandera española en los cuarteles que salpican la geografía navarra.

Continuar con el actual sistema, además de que no ofrece un servicio de calidad a la ciudadanía, resulta en términos generales bastante caro. Las duplicidades que genera sostener dos estructuras paralelas, una coordinada por el Gobierno de Nafarroa y otra totalmente dependiente de Madrid, es poco eficiente, nada racional y bastante oneroso. El repliegue es inaplazable por razones objetivas.