2018/11/26

CASTILLOS NAVARROS EN BIZKAIA (III)Alluitz - Astxiki
Marko Sierra
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N o hay dos sin tres. En los anteriores Ibiliz de esta serie recordábamos que el colectivo montañero de Bizkaia y de toda Euskal Herria conoce el apelativo “montes bocineros” (aquellas desde las que con señales de luz y sonido se convocaba a Juntas de Bizkaia), pero que desconoce la localización de los castillos navarros en Bizkaia. Desde sus atalayas, se defendió el Reino. Tras saltar al Urdaibai en el segundo capítulo, volvemos al Ibaizabal en este tercero.

Bajo la sombra otoñal y matinal del Anboto, dos cimas destacan en el perfil que dibuja este sector del eslabón subpirenaico. Dos cimas que no ofreciendo las vistas del Anboto, estuvieron en el punto de mira por cercanía a la antigua población navarra de Durango. La primera es Astxiki, Aitz-txiki o Gaztelatz, como se le conoce en Sagasta en el piedemonte. En un ejercicio de senderismo cultural, subiremos esta cima más pequeña, más accesible, más humanizada… y menos expuesta a las inclemencias meteorológicas. Contiene restos de castillo navarro. La segunda es Alluitz, que alcanzaremos tras ejercicio montañero. Más esbelta, más exigente… y de las más bellas del herrialde.

Partimos del borde de la carretera, junto a Bixentikoa y Korosarri, y bajo la mirada de Astxiki y de Alluitz y los núcleos de Mendiola a dcha y Sagasta a izda, avanzamos por el margen izdo de la carretera atravesando el paso natural abierto entre las peñas de Astxiki a izda e Untzillaitz a dcha. Carretera y río son testigos de Atxarte y de sus canteras, hasta donde llegamos.

Dejando éstas en el olvido, seguimos al frente y sobre nuevo firme, tomamos a la izda a donde las señales GR dicen que por ahí no. Al poco, obviamos la desviación a la izda (su traza la tomaremos más adelante), e inmediatamente vemos un pequeño parking, a partir del cual está prohibido el tránsito de vehículos a motor no autorizados (convendría leer la normativa de los parques naturales de vez en cuando).

Continuando al frente, para enseguida salir por la izda. y evitando la aproximación a Olaetxe, llegamos a Intxaurralde, donde unos metros antes de sus paredes, parte un sendero tras la valla que se dispone a ascender la montaña. Un giro brusco a derecha y salidas por la izda y derecha inmediata, marcadas por cairns, nos conducen al sendero ya citado y a una zona despejada desde la cual se intuye el inquietante collado de Artola. Para acceder a él, pasamos nueva valla, giramos a izda en ascenso a la vez que vemos señales blanquiamarillas que ladean la montaña. Así pasamos junto a tres solitarias hayas. A su diestra no vemos un árbol, sino un pedazo poste de tendido eléctrico, cuyos electrones parecen alcanzar rápidamente el collado, a ritmo de música electrónica: zzzzzz...

Al collado llegamos y nuestro destino a los cuatro vientos buscamos. A la izda, Astxiki, 791m, a 0,4km dice el poste. La senda asciende de manera decidida, primero sobre prados petranos y luego sobre pedregal, primero unidireccional y luego con variantes, hasta que de pronto el Untzillaitz asoma delante y donde a mano izda y dcha, dos pequeñas peñas sobresalen. Ascendemos ambas. Hay que fijarse para ver restos de construcciones, las cuales identificamos, tras los ángulos rectos petranos.

Unos sondeos permitieron realizar una aproximación. Se identificaron restos de muro en las cimas, y abundantísimo material metálico, como espadas cortas y puntas de flecha bajo aquellas, recogidas por los escaladores que acceden a ella por su vertiente expuesta. La colección de armamento es, con diferencia, la mayor de la CAV atlántica, y eso sin excavar. Huesos de ovicaprino, alguno expuesto al fuego e indicativo del uso humano en el siglo XI completan el escenario. Quien ha trabajado sobre el lugar cree que el conjunto incluía una plataforma superior, una muralla principal y un aljibe, siendo probable que la voluntad del poder posterior fuera eliminar su figura del horizonte.

Volvemos al collado buscando el segundo destino: Alluitz, 1.040m. A 1,1km dice el poste. Al poco la estrecha senda avanza y asciende por el prado sobre “escalones naturales” para alcanzar así una pequeña diagonal bajo la cual y a dcha. ascendemos. Tras ella un nuevo tramo espera, con pendiente menor y a izquierdas. Superado éste, la ascensión presenta nuevos sobresaltos rocosos donde apoyar las manos ayuda. Tras giro a derecha, y nuevos y breves tramos zigzagueantes, un haya bajo la cresta rocosa saluda el paso del mendizale, y avisa de que en pocos metros alcanzaremos el perfil frontal dibujado por la cresta final. Por ella llegamos a la cima de Alluitz (Infernuko Zubia a pocos metros desafía al mendizale que quiera continuar a Anboto). Las vistas, inmejorables.

Tras el descanso, el descenso, por la traza de subida y con precaución, ya que por su orientación, NO, los vientos húmedos del NO dicen: a este monte NO. En esta época del año, acudid sólo si está el tiempo seco, ya que al sol le cuesta secar sus resbaladizos prados y piedras. “Una piedra en el camino...”, que decía la canción.

Alcanzado nuevamente Artola, tomamos hacia el N ahora. El plano del IGN dibuja dos posibles descensos. El primero, evidente a derecha, se introduce en las masas forestales, pasa junto a la loma y construcción de Ortutxa, tras la cual por la izda se dirige a Sagasta y de ahí por carretera hasta el coche tras girar a la izda. El segundo, en los primeros metros paralelo y superior al primero, se dirige a un poste de tendido eléctrico y gira antes de él, a izda, para después, realizar un trazado serpenteante y descendente hasta la carretera del inicio y llegar al coche, tras giro a la dcha.

 

NAFAR GAZTELUAK BIZKAIAN (III)

Nafarroako Erresumak Bizkaian izan zituen gazteluen arrastoak ez dira batere ezagunak herrialdeko mendizale askoren artean, eta arrasto horiei jarraitzen dien Ibiliz sortaren hirugarren alea duzue gaurkoa. Zehazki, Astxiki eta Alluitz mendietan kokatu ziren gazteluen bila abiatu da Marko Sierra. Bixentikoaren aldamenetik abiatuta, ibilbide honek lehenik 791 metrora dagoen Astxiki tontorrera eramango gaitu. Igoera apala izan arren, sekulako kultur balio du, metalezko material ugari aurkitu izan baita bertan, armak batez ere. Bertatik joango gara Alluitz gainera, ikusgarria baina neguan kontuz ibiltzekoa.

DOBLE RETO


La subida a Astxiki es un ejercicio de senderismo cultural, una cima más pequeña, más accesible, más humanizada. La de Alluitz supone un ejercicio montañero, una cima más esbelta, más exigente y de las más bellas del herrialde.