2019/01/04

Txisko Fernández
Periodista
De Munich-1938 a Brasilia-2019

En la toma de posesión de Jair Bolsonaro faltaron los principales representantes gubernamentales de muchos estados europeos. La mayoría se excusaron aludiendo a que la jornada de Año Nuevo no es una fecha “útil” en sus agendas políticas. Aunque no hubieran estado muy cómodos, creo que personalidades como Angela Merkel, Emmanuel Macron, Theresa May o Jean-Claude Juncker hubieran asistido a los fastos y posado para la foto de rigor como hicieron un mes antes en Buenos Aires junto a Mohamed Bin Salman (¿Habrán usado luego photoshop para cortarle la cabeza al príncipe saudí y cambiarla por la de Jamal Khashoggi?).

Entre quienes sí acudieron a Brasilia el 1 de enero me sorprendió ver a Evo Morales y a Tabaré Vázquez. Se podrá aludir a las reglas de la diplomacia o a que “lo cortés no quita lo valiente”, pero que se repitan estos comportamientos no deja de sorprenderme. ¡Qué le voy a hacer!

Para poner un precedente histórico, me remito al contundente relato que hace Éric Vuillard en “El orden del día” (Premio Goncourt 2017) sobre el ascenso del partido nazi en la Europa del siglo XX. Al describir la conferencia que tuvo lugar en Munich el 29 de setiembre de 1938, comenta: «Y como si las ambiciones de Hitler pudieran detenerse ahí, le venden Checoslovaquia a precio de saldo».

Entonces, junto a Hitler y Mussolini compartieron mesa el primer ministro británico, Neville Chamberlain, y el jefe del Gobierno francés, Édouard Daladier. Y como lección de Historia han quedado las fotos protocolarias del “acuerdo de paz” que firmaron.