Mikel INSAUSTI
O QUE ARDE

El novo cinema galego crece con la vuelta a casa del viajero Oliver Laxe

El festival de Cannes ha sido el descubridor de Oliver Laxe, un gallego nacido en París en 1982. Su ópera prima “Todos vosotros sois capitanes” (2010) ganó el premio FIPRESCI de la crítica internacional en la Croisette, y formaba parte de un proyecto que el joven cineasta desarrolló en Tanger dentro de un taller infantil de realización.

Su segundo largometraje “Mimosas” (2016) lo rodó en las montañas del Atlas, y se llevó en Cannes el premio de la Semana de la Crítica. Con “O que arde” (2019) tampoco ha faltado a su puntual cita con el festival de festivales, y esta vez se ha visto recompensado con el Premio del Jurado y el de Mejor Creación Sonora en la sección Un Certain Regard.

“O que arde” (2019) supone la vuelta a casa de Oliver Laxe en el sentido más literal, ya que ha rodado en el valle de Ancares (Lugo), y entre sus aldeas se encuentra Vilela, localidad materna donde pasó sus veranos de infancia. Su regreso aporta internacionalidad al movimiento del novo cinema galego, justo cuando se halla en pleno crecimiento. Y no lo hace de cualquier manera, porque su película no puede ser más localista, más entroncada con las tradiciones y la naturaleza viva del lugar.

De esta forma el cine de Laxe se reencuentra con su verdadera esencia telúrica, conectada con un estilo visual contemplativo. La atención al paisaje y sus gentes le lleva a la recuperación de las técnicas neorrealistas basadas en el empleo de actores no profesionales conectados con su tierra. Amador Arias interpreta a un aldeano que sale de la cárcel tras cumplir dos tercios de su condena por pirómano, y en una casa aislada en la montaña le esperan su madre, sus tres vacas y la perra Luna. En el pueblo se ha llevado a cabo un juicio paralelo, al que únicamente escapa la nueva veterinaria. Pero el fuego no tarda en reaparecer, y con él las sospechas de quienes abogan por el turismo rural.