Paisajes cromáticos
Lo de Ludovico Einaudi es un fenómeno: reventó la taquilla en mayo para un concierto en gris lunes otoñal. El creador italiano sabe reciclarse (que no renovarse) y el nuevo repertorio resume la macro obra “Seven Days Walking”, siete diferentes grabaciones aparecidas por meses.
El experimento surge de paseos invernales por los Alpes y las dos horas largas de recital resumen el ejercicio de pasar a pentagrama, disco y directo un «flujo de conciencia continuo en el que se superponen pensamientos, sensaciones y recuerdos». Recomenzar la caminata, pero absorbiendo los cambios externos y emocionales de cada paseo. Un reto creativo para los tres protagonistas y para la percepción de la audiencia.
Parte el maestro turinés con la ventaja de que su público lo adora y no le resulta difícil hipnotizarlo y hasta levitarlo. Así sucedió con las delicadezas “Low Mist”, “Gravity”, “Matches”, “Butterflies”, “Cold Wind”... Fluían ágiles las teclas proponiendo tentadoras melodías y lo arropaban con habilidad milimétrica sus más jóvenes colaboradores. Ayudaban los fondos de luces en la oscuridad, copos, lluvia, amaneceres…
Las variaciones jugaban con la geometría (“Symmetry Elements”), la caricia (“Fox Tracks”), el dramatismo (“The Path of The Fossils”), las frecuencias de una emisora, un musicograma en colores... El regalo final fue un mix de «clásicos» a solo piano y el éxtasis “Experience” a trío. Hábil, continuista, efectivo e irresistible rompecabezas de minimalismo, secuencialismo y post-clásica.

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