M.I.
UNA MISIÓN DE LOCOS

Parodia del cine de espionaje a lo loco

L a comedia del mercado francófono va desde la calidad autoral a lo más comercial, pasando por el apunte social. Tanto el director Ludovi Colbeau-Justin como los guionistas Alexandre Coquelle y Matthieu Le Naour, con o sin seudónimo, se dedican profesionalmente a trabajar el perfil más bajo del género. Así que el público que va a ver sus películas suele ser muy poco exigente, conformándose con que le hagan reír. A tal fin, “Le lion” (2020) se basta con la buena química que hay entre Dany Boon y Philippe Katerine, al que no hay que confundir con el gran guitarrista belga de jazz Philip Catherine. Al menos cabe reconocerle que se sale de lo que suele ser la típica y prototípica parodia de espionaje hecha en Hollywood, al introducir el elemento de la locura para hacer dudar al espectador sobre la realidad o invención de la identidad oculta como agente secreto del protagonista. El tal Léo Milan, encarnado por el Dany Boon más histriónico, que ya es decir, dice tener como nombre clave “el león”. Para comprobarlo su doctor le deja escapar del hospital siquiátrico en el que está internado como paciente, y juntos intentarán rescatar a la novia del galeno y evitar el robo del siglo.