Casi dos millones más en obras no previstas para la reforma
La junta cree que el club tiene músculo financiero para afrontar el pago, mientras que otras voces la consideran una decisión temeraria.

A otros casi dos millones extra –1,8– tendrá que hacer frente Osasuna en el marco de las obras de reforma de El Sadar. La junta directiva del club rojillo resolvió hace apenas unos días que el estadio quede envuelto por una cubierta única, lo que supone cambiar por completo la que se encuentra en la zona de Tribuna Alta, además de llevar a cabo algunas variaciones no previstas, tanto en la grada Gol como en la Lateral.
La decisión, que supone incrementar el presupuesto inicial de la renovación del campo –16 millones– en más de un 10%, no ha sentado muy bien en algunos sectores del osasunismo, que la consideran temeraria, habida cuenta de la crisis económica que se avecina y de la incertidumbre ante el cobro total de los ingresos derivados por la retransmisión televisiva.
Aunque conscientes de las dificultades físicas para poder realizarse de manera material en estos momentos, esas voces críticas estiman que una decisión de tal calado económico debería haber pasado por el filtro y la aprobación de la asamblea de compromisarios. Suman a sus argumentos el que el club haya tenido que renegociar con el Gobierno de Nafarroa el pago del aval de tres millones, como se ha conocido esta misma semana, una situación que no parece hablar muy bien de las tensiones en tesorería que sufre en estos momentos la entidad.
Asimismo, hay que recordar que ya en junio pasado, y debido «al nuevo escenario económico que se plantea» gracias al ascenso del equipo a Primera, según comunicó el club en su momento, también se llevó a cabo la renovación de todos los asientos, así como varias actuaciones en diversos espacios del estadio iruindarra, obras cuyo coste económico no trascendió, pero que también quedaba fuera de los 16 millones citados.
Más ingresos comerciales
Por contra, la actual junta directiva defiende la actuación integral en la zona de Tribuna Alta, debido a que su cubierta «está más dañada de lo que se creía, lo que provoca actualmente problemas de filtraciones graves en la zona de las cabinas de prensa, también en las propias gradas y, en los últimos tiempos, en zonas interiores del estadio», una realidad constatable.
El club ha informado que la decisión se adoptó tras tener en consideración las opiniones del personal de Osasuna y de la dirección de obra. La empresa encargada de esta última, VDR, y el estudio de arquitectura que elaboró el proyecto, OFS, presentaron sendas ideas, una recogiendo una reforma parcial –la inicialmente prevista– y otra de carácter integral, que es la que finalmente se ha elegido.
La junta directiva entiende, además, que esta segunda opción posibilita «la generación de nuevos espacios comerciales», una circunstancia que «multiplicará al menos por cinco los ingresos actuales del club en alquileres de forma sostenida en los próximos años y permitirá tener una nueva fuente de ingresos no dependiente exclusivamente de la actividad deportiva». En todo caso, se trata de un futurible que habrá que ver si se confirma a la vista de la más que probable crisis comercial que se avecina.
En lo que se refiere al ritmo de trabajos de la reforma del estadio, y una vez superado el obligado parón laboral previo a Semana Santa, las obras se centran ahora en la retirada de todas las cubiertas y de los antiguos asientos que quedaban pendientes. Una vez finalizadas estas actuaciones en un plazo de dos o tres semanas, se acometerá la colocación de las nuevas estructuras metálicas que soportarán las nuevas gradas.
Uno de los posibles problemas a los que se puede enfrentar el que se lleven a cabo los trabajos conforme al calendario previsto es el hecho de que haya retrasos en la recepción del material necesario, como consecuencia del parón productivo a causa de la actual pandemia.

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