Koldo LANDALUZE

EL IMPERIO CONTRAATACÓ HACE CUARENTA AñOS

Coincidiendo con el «Star Wars Day» y el cuarenta aniversario del estreno de «El imperio contraataca», regresamos a aquella galaxia muy lejana para rememorar el accidentado rodaje de la que es considerada como la mejor entrega de la saga.

Tres años después de que la Alianza Rebelde destruyera la primera Estrella de la Muerte en la Batalla de Yavin, George Lucas continuaba atrincherado en su despacho debido al miedo y vértigo que le producía la sola idea de poner en marcha una nueva entrega de “Star Wars”. El primer filme –cuarto episodio en la línea de la saga– había mermado su salud, lo que le llevó a expresar: «Odio dirigir. Es como un combate diario de doce asaltos contra un peso pesado. Vas a trabajar sabiendo cómo quieres que sea la escena pero, cuando acaba el día, estás deprimido porque el trabajo no es suficientemente bueno».

Asustado con la sola idea de que la compañía Fox se apropiara de su criatura galáctica si no ponía en marcha un segundo filme, Lucas se vio en la obligación de ponerse manos a la obra. A ello se sumó su intención de exprimir al máximo las posibilidades que había imaginado para su ambiciosa space opera. Ejemplo de ello fue lo que el propio director dijo de “Star Wars. Episodio IV: una nueva esperanza”: «Es solo un 25% de lo que yo ambicionaba. Aún así es una buena película, pero se queda muy corta con respecto a lo que yo quería en realidad».

Para prevenir cualquier tipo de contratiempo, Georges Lucas optó por dividir la producción en dos fases. La primera consistió en contratar un director para que rodara las secuencias que se filmaría en los estudios Elstree, en Londres; mientras, que él se ocuparía de los efectos especiales en su base de California.

El elegido para la primera fase fue Irvin Kershner, que había sido su profesor en la universidad. Para dar forma al guion ideó varios esbozos que tenían como referente a su idolatratado Akira Kurosawa, en concreto su filme “Derzu Usala”. El encargado de redactar el guion final fue un, por entonces, jovencísimo Lawrence Kasdan, cuya labor en “En busca del arca perdida” había encantado a su amigo Steven Spielberg.

Lucas definió la historia de la película como «conmovedora, pero de una manera diferente a como lo fue la primera. Es un poco más adulta, ya que yo no soy aquel torpe director que era en la primera, una película para chavales de 12 años. El director Irvin Kershner era una persona mucho más seria y le encantaba todo el aspecto religioso de la misma, el camino de Luke hacia la Fuerza». El rodaje arrancó a finales de marzo de 1979 en los gélidos paisajes de Finse, en Noruega, lugar elegido para dar forma al planeta Hoth. El equipo tuvo que afrontar la mayor tormenta de nieve en cincuenta años y 29 grados bajo cero.

Una galaxia enloquecida

Los problemas fueron una constante en una producción que estaba presupuestada inicialmente en 15 millones y que, a medida que avanzaba, superaba los 33. A ello se sumó el accidente de tráfico que sufrió Mark Hamill y que le había desfigurado parcialmente el rostro. Esto se solventó con la inclusión del zarpazo que le propinó el wampa en la caverna helada del planeta Hoth.

Mientras Lucas enloquecía en California intentando crear cerca de 900 efectos especiales de manera artesanal, Harrison Ford y Carrie Fisher animaron su rodaje londinense con constantes salidas nocturnas que compartieron con los integrantes de los Rolling Stones y los Monty Phyton. La propia Fisher recordó estos pasajes cuando afirmó: «Recuerdo que no nos acostamos, así que no teníamos resaca. Estábamos todavía borrachos cuando llegamos a los escenarios que recreaban Ciudad Nube al día siguiente. Nos reíamos mucho interpretando a nuestros personajes, pero en esa secuencia no tuvimos que  fingir nuestras risas».

“El imperio contraataca” contaba con dos elementos que, con el paso del tiempo, resultaron fundamentales para su futuro. El primero de ellos se refiere a la identidad de Darth Vader y la confesión que le hace a Luke Skywalker, lo que daría como resultado una de las frases más célebres de la historia del cine: «Yo soy tu padre». Fue un auténtico quebradero de cabeza para Lucas, porque sospechaba, y con razón, que tenía un “espía” infiltrado en el rodaje que revelaba a la prensa detalles del argumento.

Todas las sospechas se centraron en el actor que daba vida al mismísimo Lord Vader,  Dave Prowse, quien tan solo aportó su poderosa presencia física, porque la voz original pertenecía al gran actor James Earl Jones.

Temiendo en todo momento que Prowse se desatara y revelará el gran secreto de su personaje, Lucas se esforzó al máximo en impedir que esto sucediera y para tal fin le indicó que, en su encuentro definitivo con Luke Skywalker, le tenía que decir: «Obi-Wan Kenobi es tu padre». Por su parte y advertido de las circunstancias, Mark Hamill tenía que mantener en su mente la frase verdadera. En relación a Hamill, este recordó el rodaje como «nueve meses de tortura. Se supone que soy un actor, no un especialista. Debido a los problemas mecánicos con Yoda, yo era el único humano que actuaba durante meses. Lo demás eran marionetas y efectos especiales».

En este punto sale a relucir el segundo elemento referencial del filme y de la saga, la presencia del maestro jedi Yoda. Para crear a este icónico personaje, Lucas se puso en contacto con su amigo, el marionetista Jim Henson, el cual se inspiró en su propio rostro y en el de Albert Einstein para crearlo.

En un plano secundario, pero no por ello menos relevante por lo que supone para el resto de las entregas, destaca la inquietante presencia del emperador Palpatine, que originalmente fue encarnado por la actriz Elaine Baker y cuya voz perteneció a Clive Revill. Posteriormente ambos serían sustituidos en las ediciones especiales por Ian McDiarmid.

La banda sonora original fue compuesta por John Williams, quien se puso al frente de la Orquesta Sinfónica de Londres para ampliar el universo sonoro que legó para la posteridad la predecesora con el añadido de nuevas composiciones fundamentales en la saga, entre ellas  la famosa “Marcha Imperial”que siempre asociaremos a la presencia de Darth Vader.

“Star Wars: Episodio V. El imperio contraataca” fue estrenada el 21 de mayo de 1980 y sedujo tanto a público como crítica, siendo a menudo calificada como la mejor película de toda la saga.

La película recaudó más de 538 millones de dólares en todo el mundo.

Tampoco los «fandoms» descansaron en aquella ocasión

A pesar de estar considerada como la mejor de “Star Wars”, y tal y como ocurre cada vez que se estrena una nueva película de esta monumental saga, “El imperio contraataca” no se libró de las furibundas críticas de los «fandoms» de la época, que no quisieron comulgar con su tonalidades oscuras y jamás creyeron que Darth Vader fuera el padre de Luke Skywalker. Tampoco se le perdonó que su ambicioso arco dramático abordase cuatro argumentos y que estos formarían parte de una ambiciosa perspectiva compuesta por seis filmes. El propio Lucas reveló que «fue una de las primeras películas en contar cuatro historias simultáneamente y que las cuatro historias no estén realmente conectadas entre sí. El estudio dijo que eso era imposible, no puedes hacer eso. En ese momento, aquella opción fue muy controvertida». K. L.