Koldo LANDALUZE
DONOSTIA
LA ESCRITURA TRAS LA OBSERVACIÓN

John le Carré, el espía desencantado que vigiló el tablero del Gran Juego

Firmante de obras tan referenciales dentro del género de espionaje como «El espía que surgió del frío», «El topo» o «El jardinero fiel», John le Carré fue sobre todo un atento observador del tablero sobre el que se ejecuta el Gran Juego, ese que siempre varía sus contrincantes pero que mantiene inalterable su objetivo dominante y criminal.

En su última etapa pareció que John le Carré quiso cerrar de una vez por todas el constante vuelo en círculo que tuvo como ruta vital.

Apurando al máximo cada segundo y a sabiendas que al doblar la esquina de un oscuro callejón no le esperaba oculto un agente enemigo, sino la Parca que siempre se muestra paciente y sin necesidad de emboscadas, quiso despedirse de su viejo cómplice George Smiley con “El legado de los espías” (2018), una novela en la que retomó a su personaje protagonista, entre otras, de la llamada “Trilogía Karla” –“El topo”, “El honorable colegial” (1977) y “La gente de Smiley” (1979)– para dar su personal visión en torno a la convulsa actualidad sociopolítica.

El autor confesó que «fue terriblemente duro escribir este libro durante el Brexit y la llegada de Trump. Quisiera creer que Smiley se dio cuenta de la sensación de falta de rumbo que nos invadió, parece que estamos unidos solo por el miedo. El sueño que Smiley tenía era el de una segunda Reforma y de una Europa grande, pacífica y democrática. Pero es un periodo muy difícil con el Brexit, que detesto, y con Trump, al que también detesto».

El pasado año publicó su última novela –“Un hombre decente”– en la que prolonga el discurso escéptico que abanderó. En este trabajo, el agente del MI5 y MI6 que una vez se llamó David John Moore Cornwell y que en su faceta oculta de escritor se escudó tras seudónimo de John le Carré, nos encontramos con un veterano de los servicios secretos británicos que en el crepusculo de su carrera, la Oficina le encarga la misión reflotar una subestación de los servicios secretos en Londres y reorganizar a un caótico grupo de agentes.

El Brexit, Putin y Trump son algunas de las piezas clave de esta novela en la que Le Carré plasmó sus últimos temores.

La trastienda del tablero

En 2016, John le Carré decidió que era un buen momento para plantarse ante el espejo y compartir sus recuerdos y viajes en “Volar en círculos”.  Más de medio siglo después de publicar su primera novela, “Llamada para un muerto”, compartió etapas de su vida y de su faceta como agente del M15 y del M16.

Le Carré dijo que «a partir del mundo secreto que conocí, he intentado crear un teatro para los mundos más extensos que habitamos. Primero viene la imaginación; luego, la búsqueda de la realidad. Después, la imaginación otra vez y, finalmente, el escritorio ante el cual estoy sentado. Últimamente, paso muchos ratos perdidos preguntándome cómo habría sido mi vida si no hubiera salido huyendo de mi colegio británico».

John Le Carré estudió en diversas universidades europeas y ejerció de profesor en Eton antes de ingresar en el cuerpo diplomático.

Tras ser reclutado por el Foreing Office, tuvo que inventarse un seudónimo para dar rienda suelta a su afición por la literatura. Mientras tanto, el MI5 y el MI6 pagaban su nómina.

El autor de “El espía que surgió del frío”, “El jardinero fiel” o “El sastre de Panamá” fue un brillante observador del tablero sobre el que se ejecuta el Gran Juego, ese que siempre varía de contrincantes, que una vez fue ocupado por el capitalismo y el comunismo y en el que ahora juegan oligarcas y políticos sin escrúpulos. Al igual que su querido Smiley, Le Carré fue alguien que viajó sin etiquetas en el furgón de equipajes del expreso social.