Joseba ITURRIA
Elkarrizketa
ANDER OKAMIKA
CICLISTA DEL BURGOS BH

«La pandemia me ha dado la oportunidad de adaptarme y dar el salto al ciclismo profesional»

Es un caso único en el ciclismo vasco, nadie pasa a profesionales con 27 años sin apenas correr como amateur. Desde niño le atrajo el triatlón y se ha centrado en esta modalidad que combina natación, ciclismo y atletismo hasta que la pandemia le llevó a buscar su oportunidad en su disciplina fuerte.

El de Lekeitio, de 1993, es de los pocos que ha podido encontrar algo positivo en la pandemia al buscar una oportunidad que le permitirá pasar al profesionalismo.

Su caso es único desde niño porque no es normal empezar con los triatlones con nueve años y dedicarse por entero desde cadetes.

Es raro porque empecé hace doce años. En Lekeitio hay un club de triatlón que trabaja con chavales desde pequeños y en junio se organiza un triatlón sprint al que venían extranjeros de buen nivel. Esos dos factores me han hecho volcarme en el triatlón y centrarme en este deporte no tan famoso para un chaval.

Hasta 2016 tenía un cierto nivel, competía en Euskal Herria y ganaba bastantes carreras, pero sin el horizonte de abrirme a carreras a nivel estatal e internacional hasta que en 2017 se creó el que ha sido mi club, Alusigma Peñota Dental. Me centré más en los entrenamientos de triatlón y en 2018 tuve un accidente grave el 1 de mayo. Parecía que iba a tener que dejar a un lado el deporte y fue el punto de inflexión. Mi mentalidad cambió, me centré más en el triatlón, en ser deportista de alto rendimiento y en agosto logré el subcampeonato de España de triatlón de larga distancia. En 2019 vinieron mis mejores resultados al ganar el estatal de media distancia en Ibiza, participar en el Mundial de Pontevedra y ser tercero en el triatlón de Zarautz.

Hasta que llega la pandemia y se centra en el ciclismo...

En un principio en 2020 tenía objetivos diferentes a nivel estatal e internacional y con la pandemia en casa seguí entrenándome para el triatlón con una cinta para correr, un rodillo para la bicicleta y ejercicios de natación. Pero en mayo-junio llegó una época en la que andaba desanimado porque seguía entrenándome y cada semana se iban suspendiendo todas las competiciones de triatlón que tenía como objetivos importantes.

Mi director Pablo García habló con el equipo Netllar Telecom para que compitiera en las pruebas para élites y sub’23 y así fui a la Vuelta a Zamora. Fue la primera carrera postconfinamiento, acudieron los mejores sub’23 y elites, tuvo muchísimo nivel, y acabé duodécimo. El ciclismo era mi segmento fuerte en el triatlón, algunos años como preparación corrí alguna carrera, la última en Urraki en 2016, ganada por Carapaz, al día siguiente de ganar yo el triatlón de Bermeo, pero nunca me había visto en un pelotón disputando carreras de ese nivel.

Su consagración llegó en los estatales de Jaén, con el oro élite en la crono y la plata en la línea tras ser 19º y 14º con los profesionales...

En un principio no pensaba ir, pero como tenía bici de contrarreloj, Netllar me propuso participar en la crono y, una vez allí, decidió darme la oportunidad de competir con profesionales en las dos carreras y no lo dudé porque es el sueño de mucha gente. Decidimos centrarnos en el ciclismo porque no había ningún triatlón que mereciera la pena y ver hasta donde podía llegar y a principios de agosto hicimos una planificación de tres semanas para participar en los campeonatos de España.

Sabía que llegaba muy fuerte, mejor que nunca, y mi entrenador confiaba en mí, pero al medirme con profesionales y los mejores amateurs no sabía donde estaba con respecto a ellos. Me planteé dar mis mejores datos personales, la crono me venía bien porque era dura con desnivel y sorprendentemente pude lograr la medalla de oro.

La crono fue un chute de motivación porque fue muy dura con 45 kilómetros y mil metros de desnivel, setenta minutos a tope con mucho calor. En 48 horas recuperé bien para correr una prueba muy exigente de 180 kilómetros con 3.000 metros de desnivel y mucho calor, de resistencia total, de alimentarse bien y de aguantar lo máximo posible. La estrategia salió perfecta, pude aguantar hasta la última subida con los mejores y allí era sálvese quien pueda. Intenté fijarme sobre todo en los élites, se me escapó Samuel Blanco, no pude seguirlo, pero me quedé más que satisfecho con esa segunda plaza en élite y 14ª con los profesionales. Fue un resultado inesperado también porque nunca había corrido una carrera de esas características.

Su caso es similar al de Javier Romo, otro triatleta que también ganó el estatal sub’23 en línea y ha pasado al World Tour con Astana.

Por las circunstancias de la vida, uno debe reinventarse al no haber triatlones. Ha salido la oportunidad de competir en el ciclismo y estoy más que contento con poder vivir esta nueva experiencia y dar el salto al profesionalismo porque el ciclismo está mucho mejor de condiciones económicas que el triatlón a día de hoy.

Tengo muy buena relación con Amets Txurruka y tras los campeonatos de España nos planteamos tocar la puerta de equipos profesionales y le estoy muy agradecido. Conoce el mundillo, habló con Euskaltel, Caja Rural, Kern Pharma y Burgos BH, por el que he fichado. Estuve con el director Rubén Pérez ya en la Vuelta a Cantabria y ha habido muy buen entendimiento. Estuvieron desde el principio dispuestos a apostar por mí, creen que puedo tener muy buena trayectoria para el ciclismo y, al ver que apostaban por mí y me daban la confianza, decidimos fichar por un año. Esperamos aprovecharlo y seguir más temporadas en el ciclismo.

Hace un año si en diciembre me dicen que se registraría una pandemia mundial e iba a correr en un equipo como el Burgos BH ni me lo creo. Son circunstancias de la vida. Han venido así, nos hemos intentado amoldar lo mejor posible y la pandemia me ha dado la oportunidad de dar el salto al ciclismo profesional. Correr cualquier carrera World Tour sería un sueño y uno de los objetivos de este año debería ser poder disputar la Itzulia. Es una carrera que has visto por televisión, en la carretera en Arrate o cuando pasaba por Lekeitio, y poder estar en el pelotón en ella es un sueño.